Amar la curación a través de Ho’oponopono

«Lo siento, lo siento, gracias, te amo». La primera vez que leí esa frase estaba de viaje. Las palabras pronto llegaron a mi corazón y sin saberlo me estaba abriendo a la curación a través de la gran sabiduría hawaiana.

Ho’oponopono es una antigua filosofía de vida hawaiana. Nuestros recuerdos nos abruman a lo largo de la vida y Ho’oponopono nos ayuda a liberarlos y transformarlos, disolviendo el peso para que podamos ver quiénes somos realmente, nuestra propia esencia.

Según los hawaianos, nuestros recuerdos, que son subconscientes, los llaman «Niño interior» o Unihipili. Así Ho’oponopono nos estimula a través de nuestro niño interior, para que pueda estar libre de miedos, traumas y en consecuencia de los recuerdos que los provocaron. Nuestro niño interior, como cualquier otro, necesita ser amado y cuidado y solo a través del amor podemos liberarnos de los recuerdos que nos aprisionan.

La limpieza de recuerdos con Ho’oponopono comienza con la fórmula: “Lo siento, lo siento, gracias, te amo”. En “El gran libro de Ho’oponopono – Sabiduría de sanación hawaiana”, de Jean Graciet, Luc Bodin y Nathalie Bodin, se encuentra el siguiente pasaje:

Dices «lo siento» porque no sabía que tenías ese recuerdo dentro de ti. Luego, le dice “perdón” a la Divinidad y le pide que lo ayude a perdonarse a sí mismo por haberse dejado llevar por esos recuerdos. Luego, «agradece» los recuerdos por aparecer ante usted, dándole la oportunidad de liberarlos, y también agradece a Dios por su ayuda en esa liberación.

Y concluyes con un «te amo», porque solo el amor cura. Al decir eso, te diriges a tus recuerdos y a ti mismo.

Tabla de contenidos

También te puede interesar
  • Aprende la técnica de curación llamada Ho’oponopono.
  • Descubra cuáles son los errores más comunes en Ho’oponopono
  • Descubra los beneficios del Ho’oponopono para hijos e hijas

Comencé a practicar Ho’oponopono en situaciones en las que me di cuenta de que detrás del sentimiento había un recuerdo escondido, esperando ser curado. Desde entonces, el proceso me ha hecho más consciente de mis acciones, emociones, pensamientos y sobre todo de que soy digna de un despertar amoroso. Todos lo somos.