Amor en la familia: comprensión y protección

Amor en la familia: comprensión y protección

La familia perfecta existe, y es la que protege, cuida, comprende y acepta a sus miembros tal como son. Crecer con este tipo de alimentación fortalece la identidad del individuo, brindándole la seguridad y la capacidad de tener la vida que desea en total libertad.

El amor en la familia es la base de todo. Crecer, recibir una educación y ser parte de un contexto positivo primario, rico en afecto, valores y seguridad, juega un papel fundamental en la salud psicológica de cada individuo. Parte de lo que somos hoy es a menudo una consecuencia de nuestras primeras experiencias y vínculos con los padres.

Según Salvador Minuchin, psiquiatra argentino y autor de Terapia familiar estructural, en todas las culturas la familia imprime su identidad a sus miembros. Esto ocurre de dos formas opuestas: por un lado, a través del sentido de pertenencia; por otro, por el deseo de separarse de él. Si bien puede parecer contradictorio, todo tiene un significado y una enseñanza valiosos.

Todos tenemos una herencia familiar, proveniente de ese pequeño núcleo social en el que se ubican nuestras raíces. Al mismo tiempo, independientemente de cuánto amemos a nuestros hijos, su propósito es distanciarse de sus padres. Crear una vida propia o construir una nueva familia o unión es deseable y necesario. En definitiva, define nuestro desarrollo como seres humanos.

El afecto y el amor en la familia son la columna vertebral de todas las relaciones. Pero para que una familia sea sana y funcional hay que saber amar. Profundicemos en este aspecto.

Amor en la familia y sus elementos

El día de la familia se celebra cada 15 de mayo. Según la ONU, aún existen muchos frentes abiertos en materia de familia, a los que se corre el riesgo de sumarse a una inminente crisis social y económica ligada a la situación actual. Por tanto, es necesario adoptar políticas de protección familiar y responder a las necesidades de un mundo cada vez más complejo y en constante evolución.

El papel de la familia en la sociedad en áreas como la puericultura, la educación y el cuidado es innegable. Es la base del desarrollo humano y también la base de la transformación social.

Por lo tanto, no nos referimos únicamente a un núcleo primario a proveer en términos de bienestar y recursos financieros. Otro aspecto que no debe pasarse por alto es, sin duda, el psicológico.

Diferentes tipos de familias, mismos derechos

El amor en la familia debe estar siempre presente, independientemente del tipo de unidad familiar. Son muchos los solteros que optan por vivir la aventura de ser padres solos. Hay familias extensas que viven bajo el mismo techo: niños, padres y abuelos que enfrentan dificultades juntos, participando juntos en la educación de los niños.

Aunque todavía no se reconocen en Italia, también hay familias homogeneitoriales, que también forman parte de la vida cotidiana y, por lo tanto, merecen reconocimiento y respeto.

La formación de estos núcleos sociales favorece la transmisión de valores, afecto, óptimo desarrollo físico, emocional y psicológico de los niños, así como de todos. los elementos que definen cualquier sistema familiar sano y funcional. Incluso:

  • Buena comunicación.
  • Establecer reglas claras para promover el aprendizaje de normas y derechos.
  • Crear un entorno en el que expresar emociones y aprender a gestionarlas.
  • Expresar adecuadas muestras de afecto, especialmente evitando la proyección de los traumas de los padres sobre sus hijos.
  • Educar en resolución de conflictos, asertividad y relaciones sociales saludables.

Amor como alimento y sin imposiciones

El amor en la familia debe ser saludable y debe brindar el apoyo necesario para que cada miembro crezca y tome sus propias decisiones con pleno respeto.

Como todos sabemos, también existen amores que obstaculizan el óptimo desarrollo psicológico y emocional del niño. Este es el caso de la sobreprotección, o ese cariño excesivo que acaba dominando y limitando.

Cada unidad familiar debe entender que, además del aspecto económico y los recursos más o menos disponibles, está sobre todo el aspecto emocional. No importa a qué colegio de prestigio asista el niño, cuántos juguetes o ropa tenga si fallan los siguientes aspectos:

  • Comprensión. Comprender el punto de vista de cada miembro de la familia es fundamental. Saber ponerse en el lugar del otro es fundamental para construir vínculos fuertes y saludables.
  • Aceptación. Esta dimensión también es un alimento esencial. Ser amado por quien eres, por las decisiones que tomas, es lo que más necesitas de tus padres.
  • Protección y cuidado. Es un concepto claro para todos: amar significa cuidar del otro. Pocas cosas son tan reconfortantes como sentirse protegido y considerado por sus seres queridos y, al mismo tiempo, poder corresponder.

Para concluir, nada es más importante que el amor en la familia, lo que envuelve, pero también sabe soltar. Tener claro dónde están nuestras raíces, pero seguir siendo libres para tener la vida que queremos es un aspecto esencial del bienestar psicológico y la felicidad.