Anomia o falta de reglas: ¿que significa?

Anomia o falta de reglas: ¿que significa?

La palabra «anomia» se refiere a la tensión que se produce a nivel colectivo o individual cuando hay que respetar las reglas. Los estándares son importantes porque garantizan la cohesión social; Sin embargo, al mismo tiempo, si no se ajustan a las aspiraciones individuales, conducen al conflicto y en muchos casos se vuelven inútiles.

La anomia es un concepto antiguo, ya se hablaba en la Edad Media para describir a las personas «sin Dios ni ley». El sociólogo francés Émile Durkheim sistematizó esta idea y desde entonces a menudo encontramos el término «anomia» en un campo sociológico.

Este término indica la ausencia de reglas y la tendencia a transgredir las reglas.. Podemos aplicarlo al grupo o al individuo. A veces se refiere a la falta de pautas o de aquellos valores morales que sirven para guiar el comportamiento.

Aunque el concepto se originó en la sociología, también se ha elaborado en las ciencias políticas, la antropología y la psicología. En todos estos campos se ha asociado con comportamientos delictivos o «desviados». como resultado de circunstancias históricas o como parte de un proceso de evolución moral.

«Todas las actividades humanas tienen lugar dentro de la sociedad, sin que nadie pueda escapar a su influencia».

– George Simmel –

Anomia e incumplimiento

Cuando hablamos de anomia, también hablamos de tensión entre lo colectivo y lo individual. No hay adherencia a las reglas y esto, en principio, se debe a que las reglas chocan con la posibilidad real de respetarlas o porque el individuo no las respeta, por razonables que sean.

Per Durkheim, la anomia es el resultado de una ruptura o deterioro de los lazos sociales; es una separación que debilita el sentimiento de solidaridad. En otras palabras, si faltan lazos fuertes dentro de una familia, grupo o sociedad, los individuos no sienten que deben respetar las normas que dan cohesión al grupo.

El sociólogo francés argumentó además que la misma subdivisión del trabajo y las clases es un signo del deterioro de los lazos sociales. Estas subdivisiones, de hecho, introducen formas de injusticia y exclusión que luego encuentran expresión en las normas.

Y la norma acaba legitimando situaciones que pueden ir en contra del ser humano. De ahí una fuerte tensión y resistencia a las reglas.

Anomia y frustración

El concepto de anomia fue asimilado posteriormente por la corriente estructural-funcionalista, de origen americano. La teoría desarrollada originalmente por Durkheim fue modificada y la atención comenzó a dirigirse al individuo. La idea básica era que el colectivo, como tal, funciona bien y que si el individuo no actúa, el problema se encuentra en él y no en la sociedad.

En este sentido, muchos autores señalan que si un contexto propone normas y modelos a seguir, pero al mismo tiempo limita los medios o posibilidades para alcanzarlos, genera una profunda frustración. Por ejemplo, esto sucede cuando se pone énfasis en el éxito y el dinero, pero obstaculiza o impide el logro de estos objetivos mediante normas.

En esta situación, no solo se produce un debilitamiento de los lazos sociales, sino que se facilita una fuerte resistencia, pasiva o activa. Esto no dejará de reflejarse en los diferentes tipos de comportamientos que incluyen depresión, violencia urbana, delincuencia e incluso suicidio.

¿Quién o qué necesita cambiar?

El tema de la anomia y el cumplimiento de las reglas es un tema complejo. En realidad podríamos decir que en ninguna sociedad las reglas siempre se respetan en su totalidad. Idealista debería haber una comunidad en la que el margen de cumplimiento normativo sea muy grandepromoviendo al mismo tiempo la autonomía basada en la responsabilidad ética individual.

Pero una sociedad de este tipo no es fácil de construir, sobre todo por la desigualdad económica y social, factor que también implica desigualdad de oportunidades.

En este punto, surge la pregunta de si en un contexto real es más útil promover un cambio de reglas o un cambio de individuo para reducir las tensiones que conducen a la transgresión o frustración.

No es fácil responder a esta pregunta. Una perspectiva realista debe partir de la conciencia de que es importante adaptarse a la realidad, por arbitraria que sea. Igualmente, La adaptación no debe ser pasiva, sino todo lo contrario: crítica y activa..

Tenemos que lidiar con esta paradoja, ampliar el grado de tolerancia a la frustración, así como la fuerza y ​​el deseo de cambio.

Girola, L. (2005). Anomia e individualismo: del diagnóstico de la modernidad de Durkheim al pensamiento contemporáneo (Vol. 46). Anthropos Editorial.