Aprenda sobre los ciclos del sueño y sus trastornos.

¿Quién nunca se ha sentido de mal humor, cansado, fácilmente irritable después de una mala noche de sueño? Esto se debe a que una buena noche de sueño es fundamental para que tengamos la disposición necesaria para afrontar los quehaceres diarios. Dormir bien es tan importante para el buen funcionamiento de nuestro organismo como comer bien y mantenerse hidratado.

Durante el sueño, nuestro cerebro pasa por una especie de «desintoxicación». Además de ser una forma de descansar y recuperar las energías gastadas el día anterior, el sueño se encarga de mantener equilibrados nuestros sistemas endocrino, neurológico e inmunológico. Dormir bien también es fundamental para que nuestros recuerdos se arreglen, haciéndonos aprender más fácilmente.

Para una rutina de sueño de una sola fase, es decir, cuando dormimos durante largos períodos sin interrupciones, se recomienda dormir de seis a ocho horas al día. Esta recomendación se hace porque el ciclo de nuestro sueño consta de diferentes fases, las cuales tienen diferentes funciones en nuestro organismo y en nuestro psicológico.

Sin embargo, no siempre podemos seguir este ciclo al pie de la letra. A menudo, se ve perturbado e incluso quebrantado por motivos externos, como estrés, dieta mal equilibrada, ingestión de grandes cantidades de alcohol, uso de sustancias estimulantes, como cafeína, o incluso enfermedades genéticas. Cuando esto ocurre, podemos sufrir algunos trastornos del sueño. Obtenga más información sobre el ciclo del sueño, sus fases y posibles trastornos a continuación.

El ciclo del sueño y sus fases

Desde que nos dormimos hasta que nos despertamos, el sueño sigue una secuencia de fases que juntas constituyen un ciclo. A medida que la persona se duerme, las fases se hacen cada vez más profundas, hasta que el cuerpo llega al sueño REM, uno de los pasos más importantes para que, al despertar, nos sintamos más descansados ​​y relajados.

En total, la mayoría de la gente pasa por el ciclo de seis fases:

1) Son palancas de fase 1;

2) Son palancas de fase 2;

3) Sonido profundo de fase 3;

4) Son palancas de fase 2;

5) Son palancas de fase 1;

6) Sueño REM.

Una vez que se alcanza el sueño REM, nuestro cuerpo vuelve a la primera fase, repitiendo cada paso hasta que se alcanza de nuevo REM. Así, el ciclo se repite a lo largo de la noche, obedeciendo a este patrón.

Cada ciclo de sueño tiene una duración aproximada de 90 minutos, que aumenta a lo largo de la noche, alcanzando una media de hasta 100 minutos por ciclo. Un adulto sano tiene aproximadamente cuatro o cinco ciclos en una noche, por eso es importante dormir de seis a ocho horas.

Son palancas (fase 1)

Esta fase dura unos 10 minutos. Se inicia en cuanto cerramos los ojos y nuestro cuerpo empieza a dormirse, pudiendo despertarse fácilmente con ruidos o estímulos externos.

Durante el sueño ligero de la primera fase, nuestra respiración se vuelve más lenta. Muchas personas experimentan la sensación de caerse durante esta etapa. Debido a que es la fase más ligera de nuestro ciclo de sueño, podemos movernos en la cama e incluso abrir los ojos mientras intentamos conciliar el sueño.

Son palancas (fase 2)

En esta fase, nuestro cuerpo ya está relajado y dormido. Sin embargo, nuestra mente está alerta, lo que permite despertarnos fácilmente. Su duración alcanza los 20 minutos y puede ser la fase en la que el cuerpo permanece más tiempo dentro de los ciclos. Esta etapa todavía es bastante recurrente en personas que dicen tener un “sueño ligero”.

Soy profundo (fase 3)

Durante esta fase, nuestros músculos se relajan por completo. Nuestro cuerpo se vuelve más resistente a los estímulos externos, lo que dificulta el despertar. Esto se debe a que en esta etapa nuestra mente está «apagada». Durante el mismo, nuestro cuerpo se recuperará de las heridas leves que sufrimos durante el período en el que estuvimos despiertos.

Soy REM (etapa 4)

Esta es la última fase del ciclo del sueño. A partir de los 90 minutos después de quedarse dormido, dura aproximadamente 10 minutos. Su nombre proviene del inglés Rapid Eye Movement (movimiento ocular rápido, en portugués) y hace referencia al intenso movimiento de nuestros ojos durante esta etapa del sueño, que con cada ciclo se agranda, llegando a durar hasta 30 minutos.

El sueño REM también se caracteriza por un aumento de la frecuencia cardíaca y la aparición de sueños. Además, es en esta etapa donde suelen aparecer los trastornos del sueño, algunos de los cuales enumeramos a continuación.

Trastornos del sueño recurrentes

Los trastornos del sueño son trastornos que impiden que las personas se duerman o tengan una noche de sueño tranquilo. Muchos factores pueden interrumpir nuestro sueño, como dormir a horas irregulares durante el día, estrés, dieta, enfermedades y abuso de sustancias.

Insomnio

Uno de los trastornos más frecuentes es el insomnio. Sus causas son diversas, pero comúnmente se asocia con trastornos mentales, como ansiedad generalizada y depresión. Quienes padecen insomnio padecen la dificultad de conciliar el sueño y permanecer en sueño profundo el tiempo necesario para que el cuerpo recupere la energía gastada el día anterior.

Debido a que no pueden disfrutar del sueño profundo, los insomnes se despiertan con la sensación de que no han dormido lo suficiente por la noche. Esta condición, que afecta a unos 70 millones de brasileños, según una encuesta de la Asociación Brasileña del Sueño, es grave e invalidante. Debido a que no duermen bien por la noche, los insomnes no pueden resistir quedarse dormidos durante las horas en las que deberían estar despiertos, como cuando conducen un automóvil.

Somnambulismo

Un trastorno del sueño aún incierto, el sonambulismo es una parasomnia que se manifiesta durante las primeras etapas del sueño, también conocida como «no REM». Este trastorno se caracteriza por la realización de actividades motoras sin que la persona sea consciente de lo que está haciendo.

Las personas que padecen esta afección incluso caminan por la casa e incluso hablan con otras personas. El sonambulismo comienza aproximadamente una o dos horas después de que la persona se ha quedado dormida. Debido a que se encuentran en un estado entre el sueño y la vigilia, difícilmente podrán recordar los eventos cuando se despierten.

La duración de los episodios de sonambulismo varía de una persona a otra y puede tardar segundos e incluso media hora. Su mayor incidencia se da entre niños y adolescentes. Sin embargo, hay adultos y ancianos que pueden verse afectados por este trastorno.

Apnea del sueño

Esta es una condición que desorganiza los movimientos respiratorios. Uno de los principales trastornos del sueño, se caracteriza por la obstrucción parcial o total de las vías respiratorias mientras dormimos.

Entre los síntomas más comunes de este síndrome se encuentran los ronquidos, la falta de aire y el sueño excesivo a lo largo del día. En casos más graves, la persona suele despertar con sensación de asfixia, con reflujo esofágico, espasmos de laringe y boca excesivamente seca.

La apnea del sueño tiene varias consecuencias desagradables para sus portadores. Además del dolor de cabeza por la mañana (considerada una de las manifestaciones más comunes), este síndrome puede causar irritabilidad, depresión, impotencia sexual y dificultad para concentrarse o mantenerse despierto en actividades que requieren atención. También puede asociarse con infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares y arritmias cardíacas.

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Parálisis del sueño

¿Alguna vez se ha despertado en medio de la noche con la angustiosa sensación de no poder moverse ni hablar? Es posible que haya sufrido parálisis del sueño. En términos generales, la parálisis del sueño se produce cuando hay un desajuste entre la actividad cerebral y corporal. De esa manera, nos damos cuenta antes de que nuestro cuerpo lo sepa.

Esta condición se acompaña de alucinaciones visuales, táctiles y auditivas, que a menudo se consideran actividades paranormales. Las alucinaciones más comunes son la sensación de pesadez y presión en el pecho, figuras que se mueven por la habitación y también la impresión de dejar el cuerpo flotando.

Sus causas son inciertas y pueden estar asociadas a otros trastornos del sueño, como la narcolepsia (cuando duermes en exceso durante el día). La parálisis del sueño también puede estar relacionada con desequilibrios hormonales, estrés y trastornos mentales, como depresión y ansiedad crónica.

Busque ayuda

¡No hay nada que no pueda hacer una buena noche de sueño! Cuando dormimos mal y sufrimos algún trastorno del sueño, nuestros días son más cansados ​​y aburridos. Entonces, si está experimentando alguno de estos trastornos mencionados anteriormente, ¡busque un especialista!

Tal vez sea el momento de hacerse una polisomnografía (o prueba del sueño). Con esta prueba, el médico podrá mapear su sueño, averiguar qué lo está lastimando y luego buscar soluciones y alternativas para el trastorno que está experimentando.