Cerrando la relación: «no me dejes»

Cerrando la relación: «no me dejes»

No saber cómo terminar una relación puede ser un problema grave, especialmente cuando no queremos aceptar que nos dejen atrás. ¿Forzar una relación es una buena idea? ¿Por qué luchamos para aceptar que nos dejen atrás?

Poner fin a una relación sentimental es una de las experiencias más temidas por muchas personas. En general, es un momento difícil tanto para los que deciden poner un punto como para los que quedan. Parece que decir adiós no nos encaja a la perfección.

Por otro lado, es habitual pensar que marcharse es más fácil. Ni siquiera estar abandonado es agradable. Entonces, cuando combinamos no saber irnos con no querer que nos dejen, entramos en un túnel que puede cobrar víctimas. No saber cómo terminar una relación puede dañar nuestra salud psicológica.

Estar inmersos en una relación que ya no nos satisface puede hacernos sentir estrés, ansiedad, tristeza, desánimo, etc. Además, este camino no siempre es todo rosas y flores. En algunos casos, cuando finalmente estamos dispuestos a ponerle fin, la pareja suplica con un «no me dejes», y la situación podría complicarse nuevamente.

Para algunas personas, terminar una relación no deja lugar a dudas: cuando se termina, se termina. Para otros, sin embargo, es una prueba. ¿Por qué insistimos en que no nos dejen?

¿Estamos forzando una relación que ya ha terminado? ¿Hasta qué punto es bueno impedir que el otro termine la relación? Analicemos el asunto más a fondo.

No se como dejar a mi pareja

Muchas personas informan tener grandes dificultades para dejar a su pareja. Ya no son felices, ya no se sienten involucrados, pero no pueden terminar la relación.

Muchas veces detrás de esta incapacidad se esconde el miedo a lastimar. Cuando dejar a alguien es causa de dolor para los que quedan (o eso creen), muchos son incapaces de dar este paso. Saber que ellos son los responsables de tal sufrimiento para la otra persona los paraliza. Pero, ¿son realmente responsables?

Lo mismo sucede cuando decides terminar la relación y no quieres escuchar razones. Uno tiene la sensación de que el sufrimiento del ex es responsabilidad de uno. En este punto debemos preguntarnos si realmente hay una culpa o una responsabilidad en lastimar. Claro, romper puede causar dolor, pero ¿no nos lastimamos más viviendo en una mentira?

Cada uno de nosotros debe aprender a vivir con emociones etiquetadas como dañinas. como las que podemos experimentar en el trabajo, con la muerte de un familiar o con el fin de una relación.

«No me dejes» cuando sea el momento de terminar la relación

Otra dificultad con la que nos encontramos cuando termina una relación es no aceptar que nos dejen. ¿Cuántas parejas insisten en mantener la relación porque una de ellas se niega a ponerle fin?

¿Cuántos se quedan con la pareja por dolor o por tristeza? “No quiero hacerte daño, tratemos de ver si podemos reavivar la llama”, piensan muchos.

Aprender a separarse es esencial para que la ruptura sea lo menos dolorosa posible. Darle una oportunidad a la relación no es una mala idea, pero cuando la pareja expresa su descontento en varias ocasiones, ¿por qué forzar la situación? ¿Por qué quedarse con alguien que no quiere estar con nosotros?

La psicóloga Ana Doménech (1994) afirma que la finalización de una relación es “un factor de estrés que afecta el bienestar de la persona, especialmente si se niega a romper con su pareja. Pero, ¿qué esconden los que no quieren quedarse? ”.

Impedir el final de la relación puede ser un síntoma de un apego enfermo. Si ponemos nuestra felicidad en manos de nuestra pareja, nos aterroriza perderlo. Sin embargo, afortunadamente, nuestra felicidad depende más de nosotros mismos que de nuestra pareja, aunque a veces no nos demos cuenta.

El apego genera sufrimiento; del apego surge el miedo. Para los que son libres no hay sufrimiento ni miedo «.

-Buda-

Alzugaray y García (2015) argumentan que “rara vez ambos socios están de acuerdo en el fin de la relación; en principio, uno de los dos sigue enamorado, mientras que el otro no, por lo que tienes que considerar los mecanismos emocionales que siguen a una ruptura como un verdadero duelo «.

Fase de aceptación y aprender a estar solo

No saber cómo terminar la relación puede querer representar un fuerte apego a la otra persona. Puede también indicar que no sabemos estar con nosotros mismos, y esto puede ser el resultado de un profundo miedo a estar solo. Pero, ¿cómo afrontar el momento en el que nos dicen que ya no quieren estar con nosotros?

Tratar de luchar por la relación puede funcionar en algunos casos, pero cuando la otra persona lo hace no quiere seguir, hay que aceptar la situación y aprender a estar solo. Es hora de aprovechar ese punto y volver para empezar de nuevo con nosotros mismos.

Si miramos el objeto de nuestro apego con una nueva sencillez, entenderemos que no es el objeto del deseo lo que nos hace sufrir, sino la forma en que nos apegamos a él.

-Matthieu Ricard-

La aceptación es un proceso activo y tiene como objetivo integrar todo lo que sucede y, en base a ello, tomar decisiones. Hay eventos que podremos controlar y otros que escaparán a nuestro control.

Cuando nuestra pareja expresa la intención de terminar la relación y no hay nada que podamos hacer al respecto, la situación ya no está bajo nuestro control. Por tanto, lo mejor es aceptarlo.

Tan desesperados como estamos, rogar por no romper es una opción que debe evitarse. Forzar una relación implica malestar, por lo que además de aceptar su fin, también debemos aprender a estar solos. Nadie nos pertenece.

Por mucho que pensemos que nuestra pareja es «nuestra», en realidad es una persona libre, que voluntariamente eligió quedarse con nosotros. Y aquí, tal como llegó por libre elección, puede elegir irse con la misma libertad.