Cien formas de marcar la diferencia en la vida de las personas – Capítulo 5

Capítulo 5 – CONTESTAR TELÉFONOS Y CORREOS ELECTRÓNICOS Y ETC.

nortemás rudo y primitivo que ¡No devuelva llamadas telefónicas, correos electrónicos y otros mensajes! ¡Cuánto más no, quien recibe un mensaje, siempre que no sea de los que infestan a los medios de comunicación con su contenido inoportuno, tiene el deber de responder, aunque no tenga… respuesta! La mayoría de las personas envían sus mensajes y se sienten despreciadas porque no reciben un “pedacito” que es una respuesta, solo el silencio sinvergüenza… ¡y les conmueve mucho!

Responder a TODOS los mensajes. Reserva un tiempo para esto, por ejemplo, media hora al día, al principio o al final del día y, si el volumen de mensajes es muy grande, es buen tono tener alguien que los clasifique por temas y prioridades, para un Responda abajo.


Caricatura de mano que sostiene el teléfono inteligente mientras recibe llamadas.

Hoy en día, la excusa «¡Pero no lo entendí!» o «¡Pero ya respondí!», porque los archivos electrónicos son implacables: existen, en la memoria de los distintos dispositivos que utilizamos para comunicarnos, los datos identificativos del mensaje, como día, hora y texto, en el caso de los mensajes escritos y, en el caso de los contactos telefónicos, existen registros de llamadas salientes, llamadas perdidas, todo bien con el tiempo y otros datos.

Quien te contacte sin duda reconoce tu importancia y espero que suceda lo mismo de tu parte y, créeme, si prestas atención a esta regla de convivencia y buenas costumbres, ¡marcarás MUCHA diferencia en la vida de las personas!

Una historia sin pretensiones, que ilustra bien la importancia de devolver mensajes y llamadas entrantes: si hubieras prestado más atención al deber de retribuir a todo tipo de contactos, sí señor, muy ocupados, desde aquellos con una agenda apretada, todos ellos generando mucho dinero para tu ya robusta cuenta bancaria, habrías notado la frase final del correo electrónico que le envió su novia, a quien a menudo había descuidado por otro de sus compromisos prioritarios. ¿La frase? Simple: «Regrésame incluso si no tienes nada que decir, ¡muéstrame que todavía te fijas en mí!» Como el hombre importante nunca prestó mucha atención a lo que era menos que más dinero para ganar, dejó de responder cuando recibió el correo electrónico, fue al bar del aeropuerto, a tomar un sorbo de cerveza con un cliente, habló. a veces en el celular se le acabó la batería y, seis horas después, ya en tierra, logrando cargar su celular, abrió el despreciado mensaje … y el «enchufe se cayó»: de ahí, fue ella, la novia, quien no lo hizo. simplemente dejó de regresar, ya que desvió todos los mensajes al cuadro de «spam» …


Sigue siguiendo la serie

Anterior Capítulo 5 Próximo

Ir al primer capítulo