Como curar ambientes tóxicos

V¿Te sientes bien en casa, en tu habitación? ¿Cómo te sientes en tu lugar de trabajo o en otros lugares a los que vas? ¿Entiendes la carga energética que te impone cada entorno?

Hay un intercambio de energía entre cada uno de nosotros y el entorno que frecuentamos. Esta interacción puede ser positiva o negativa dependiendo de la frecuencia de vibración dominante. Aprendemos a través de Einstein que la materia física es energía condensada. El fluido cósmico universal o energía cósmica es la materia elemental primordial que se manifiesta en diferentes densidades y vibraciones.

Estamos sumergidos y entrelazados con energía. Somos energía pulsante. A pesar de la ilusión de separatividad, nunca estamos solos. La energía primordial al entrar en contacto con los organismos vivos se convierte en energía vital y en este campo sutil nos conectamos con las personas y los entornos.

Influimos y somos influenciados por nuestros vecinos y por toda la energía que emana de los entornos en todas las dimensiones. Cuando caminamos por la calle, dentro de la casa o en cualquier otro lugar, interactuamos con las vibraciones energéticas predominantes.

Cada ambiente tiene su propia vida energética, constituida por el patrón energético de quienes circulan en ese lugar, al que llamamos psicosfera. Además, su ubicación geográfica, arquitectura, materiales utilizados y distribución del mobiliario, colores de las paredes, iluminación, entre otros aspectos, también son fuente de energía beneficiosa o nociva.


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No Feng Shui, antiguo arte chino de armonizar ambientes, aprendimos que una casa puede superar la energía de su residente y viceversa. En Occidente, la Geobiología investiga las relaciones entre el medio ambiente y los seres vivos.

Un ambiente es tóxico cuando su energía desequilibrada y enferma es capaz de alcanzarnos y desarmonizarnos.

Entre las diversas causas que dan lugar a un ambiente tóxico, se encuentran los excesos de elementos nocivos para el flujo saludable de energía, que provocan estancamiento y deficiencias. Redes eléctricas, torres celulares, albañilería, conexiones eléctricas, plomería, objetos electrónicos. Poca luz y ventilación natural, sin conexión con la naturaleza. Falta de elementos naturales que puedan ayudar en la limpieza y armonización, como plantas y cristales. Mal uso de colores y mala distribución del mobiliario.

Puede sentir la sensación dañina de un ambiente tóxico cuando se siente cansado, pesado, irritado, ansioso y deprimido al ingresar a un lugar inadaptado.

A menudo, cuando llegamos a casa y nos acostamos, estamos rodeados de una densa niebla energética, tenemos dificultad para dormir o sentimos un sueño abrumador, y cuando dormimos nos invaden pesadillas y alarmas.

Es necesario ser consciente de dónde proviene este malestar, ya sea de algún lugar donde hemos estado o es algo dentro de nuestra propia casa.

Los entornos públicos con una acumulación de personas propician una maraña de energías de todo tipo. En una oficina comercial, la energía dominante será producto de todas las personas que trabajan allí a diario. Si hay mucha disputa, chismes y pensamientos negativos, lo cual es común en estos entornos, la sensación al final del día es que un tractor ha pasado por encima de nosotros.

Los bares y discotecas son lugares de gran circulación de espíritus desencarnados adictos a energías y emociones inferiores, alcohol y drogas.

Un ambiente es tóxico cuando su energía desequilibrada y enferma es capaz de alcanzarnos y desarmonizarnos.

Los entornos oscuros y cerrados son excelentes escondites para los espíritus que aún están apegados a la materia. Casas abandonadas y cualquier otro espacio donde no haya luz y calor de los rayos del sol. El prana solar es capaz de neutralizar y disolver miasmas y formas de pensamiento, que son energías encarnadas por emociones y pensamientos negativos.

Los entornos tóxicos deben tratarse y curarse como los enfermos. Se debe realizar un diagnóstico enérgico sobre el terreno, teniendo en cuenta todos los elementos que están provocando el desequilibrio y realizando los cambios necesarios.

Vivir o trabajar en un entorno tóxico es sumamente perjudicial para la salud y puede provocar enfermedades que primero se asientan en nuestro cuerpo vital, aprovechando nuestras debilidades.

Algunos síntomas físicos y ambientales que pueden sugerir la necesidad de curar el ambiente son:

Fatiga excesiva, dolor de cabeza, náuseas, falta o exceso de sueño, peleas constantes entre familiares o compañeros de trabajo, irritación, sensación de opresión, pesadillas. Ambientes con humedad, moho, olores extraños, grietas en las paredes, pisos sueltos, electrónica que deja de funcionar sin motivo aparente, lámparas que se queman, vidrios y otros objetos que se rompen, desorden y acumulación de objetos.

Para evitar que un ambiente tóxico alcance su campo energético, aquí hay algunos consejos:

  • Cruzar los brazos y las piernas es un gran método para cerrar su campo de energía y no interactuar con el medio ambiente.
  • Use un objeto en su cuerpo que sirva como escudo de energía. Puede ser un collar con un colgante o un cristal, que debe limpiarse y armonizarse periódicamente.
  • Use un puñado de sal gruesa, como una bolsita, en el bolsillo de su pantalón o si es posible cerca del plexo solar y al final del día deséchelo.
  • Visualice la energía de la luz azul que involucra a todo el cuerpo, evitando la invasión de energías dañinas.
  • Pases de limpieza y armonización.

Para curar un ambiente tóxico necesitarás la ayuda de un curandero energético, pero un consejo muy conocido es el uso de recipientes con sal gruesa, carbón y agua, esparcidos por las esquinas, que ayudarán a remover las energías negativas. El contenido debe descartarse y reemplazarse periódicamente.


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La presencia de plantas y la energía que emanan es fundamental para la salud del medio ambiente. Al igual que en la fotosíntesis, la vegetación es una fuente de energía curativa, muy utilizada en trabajos de limpieza y armonización, por los espíritus de los chamanes y viejos negros.

Otro dato importante, que no siempre se trabaja en la curación de ambientes por desconocimiento, es la parte espiritual. Muchos entornos, incluido nuestro hogar, pueden albergar espíritus desencarnados que se sienten atraídos por uno de los residentes o por el propio entorno y se apegan a él.

Para el tratamiento es necesaria la ayuda de un terapeuta transpersonal que pueda actuar en la dimensión astral, removiendo el espíritu sufriente. No debemos olvidar que aceptamos en nuestro corazón solo lo que tenemos, con aquello con lo que estamos en sintonía. Somos responsables de nuestros pensamientos y sentimientos. El mayor obstáculo no es el mundo exterior, sino lo que nos dejamos invadir.

Vivir sin involucrarse, observar sin juzgar, contemplar sin querer.

En casa, trata de deshacerte de todo exceso de objetos y ropa, limpia cajones y alacenas, tira vasos rotos, papeles viejos, bolígrafos que ya no escriben. Abra todo lo que haya estado cerrado durante mucho tiempo, cajas, ollas y demás basura.

Descubrirás que tu mente y tu corazón acompañarán cada movimiento que hagas, cada caja que abras, cada objeto que toques, podrás traer recuerdos pasados, traumas, emociones y otras sensaciones que poco a poco se irán liberando.

¡La energía se renovará en el medio ambiente y en ti!