Cómo tener una postura correcta

EL El posicionamiento de nuestro cuerpo está directamente relacionado con la columna vertebral, la parte encargada de soportar y distribuir el peso que nos mantiene erguidos y nos permite realizar movimientos. Una buena postura permite que esta parte del cuerpo siga funcionando bien y no sufra ningún desvío, manteniendo el cuerpo erguido, con movimientos dinámicos y sin dolor.

Sin embargo, este no es el caso de la mayoría de las personas. Como cuestión de situaciones habituales o habituales, tendemos a «entregar los puntos» y no prestar atención al posicionamiento de nuestra columna. Ante tantas preocupaciones y factores a los que dirigimos nuestro pensamiento, nos olvidamos de prestar atención a la forma en que nos posicionamos y distribuimos la fuerza de nuestros músculos y huesos.

En el día a día

El ejercicio de mantener la columna erguida debe ser natural, sin embargo, requiere cierto esfuerzo contra la reacción común de agacharse. Por ejemplo, cuando nos sentamos, generalmente ponemos los hombros hacia abajo y enfocamos nuestro peso en nuestras caderas. Lo que parece «relajar» la tensión en la espalda en realidad está causando un gran daño a su estructura, que puede ser adictiva y, si es constante, irreversible.

Otro comportamiento común es pasar horas y horas frente a las computadoras con la postura descuidada o mirando los teléfonos inteligentes, colocando la cabeza hacia abajo, los hombros también y, nuevamente, dejando la columna curvada.

Cuando asistimos a clases, conferencias o incluso películas, tenemos la misma reacción. Es decir, durante diversas situaciones de nuestra rutina, colocamos la columna en una posición que, en el momento, parece más cómoda, pero que puede traer un gran peligro para tu salud.

Las causas

Esta tendencia a inclinarse puede tener varias motivaciones. Por lo general, la causa principal es una sensación de alivio de la tensión inmediata, sin embargo, también puede ser causada por timidez, vergüenza o necesidad de protección. Puede ser causado incluso por un espacio físico estrecho e incómodo, que requiere contorsiones y un hermoso pliegue en la columna.

Las consecuencias

Además del daño interno que puede causar una mala postura, existen otras consecuencias por ello.

Con el tiempo, la curvatura constante produce algunos tipos de “desprendimientos” en las partes que la componen. El desarrollo de este problema causa síntomas que pueden ser leves o más severos, desde dolor rutinario, tensión y músculos “pellizcados” hasta complicadas hernias de disco, que solo pueden resolverse mediante cirugía.

La mala postura tiene otra consecuencia poco relacionada y algo indeseada: la grasa abdominal. El hecho de que mantengamos la columna en curva hace que la grasa de la región del vientre ubicada en el abdomen y los calzones, se acumule. De ahí los michelines y, con ellos, el descontento personal.

Las personas con mala postura tienen menos confianza en sí mismas.

Este juego también incluye la autoestima. Este fenómeno está directamente relacionado con la liberación de ciertas hormonas como la testosterona y el cortisol, asociadas con el lenguaje corporal, que se beneficia de una buena postura. Una columna vertical da una sensación de confianza, liderazgo y conocimiento, mientras que la forma opuesta trae los efectos opuestos.

Cómo mejorar

Independientemente de la causa o consecuencia que perjudique a nuestro organismo, siempre hay formas de mejorar. Durante nuestro día, pequeños cambios que requieren un poco de atención pueden marcar una gran diferencia.

Existen muchas dudas sobre la postura correcta real, aquí tienes algunas aclaraciones y consejos sobre cómo mejorar tu postura:

Yo pe

Al estar de pie, la postura correcta de la columna es la que alinea todas las vértebras que la componen. Una buena forma de identificarlo es colocar los hombros hacia atrás sin tensiones y sentir la alineación, la cabeza en el centro y el peso distribuido por la espalda y las plantas.

Atención a momentos como: conversaciones de pie, sin apoyarse en ninguna superficie, y en situaciones en las que esté apoyado, tenga cuidado de no concentrar su peso en una sola región de la columna.

Ejercicio de corrección: apóyate contra una pared con toda la superficie de la espalda, si es necesario flexiona un poco las rodillas para facilitar la posición. Con las palmas hacia adelante, doble y levante los brazos para formar una «U». Permanezca en posición durante 2 a 5 minutos. El ejercicio debe realizarse a diario, para que la posición erguida de la columna sea un comportamiento automático y natural.

Sentado


Sentados, debemos concentrar el peso de la columna en el centro de las caderas, dejando los hombros erguidos, sin embargo, relajados, sin tensión. El abdomen debe estar «estirado» y la cabeza recta.

Atención: sofás, asientos de transporte, sillas de ordenador, sillas de cine y oficina.

Consejos de corrección:

  1. Ajuste la altura de la pantalla de su computadora, para que no tenga que inclinarse o inclinar la cabeza para verla
  2. Apoye los codos y las manos, evitando que «pesen»
  3. Apoya la planta de los pies en el suelo, distribuyendo también el peso en su superficie.
Acostado

Cuando dormimos, también hay un posicionamiento correcto de la columna. Debe estar alineado y los puntos naturales de curvatura, como el cuello y las caderas, deben apoyarse cómodamente.

Consejos: Coloque una almohada entre las piernas a la misma altura que la almohada sobre la que reposa la cabeza.

Peso de carga

Cuando cargamos algún peso, debemos mantenerlo siempre cerca de nosotros, evitando el desplazamiento de la columna.

Consejos:

  1. Los pesos que se cargan hacia adelante, como los bebés, deben mantenerse cerca del pecho y apoyados por ambos brazos.
  2. Las mochilas deben estar pegadas a toda la superficie de la espalda.
  3. Las mochilas deben ajustarse en el centro, con correas de igual tamaño y peso bien distribuido
Cuidado general

Presta más atención a cómo posicionas tu cuerpo en diferentes situaciones, los resultados son visibles, sensibles y beneficiosos. Además de la corrección de la postura, el ejercicio físico y el movimiento muscular frecuentes son muy importantes para mantener su cuerpo fuerte y bien apoyado.

Cuida también tu dieta, incluyendo alimentos ricos en calcio, que fortalecen los huesos.

Si sientes mucho dolor de espalda o mucha dificultad para corregir tu postura, buscar un fisioterapeuta profesional es una buena alternativa.


Texto escrito por Júlia Zayas del Equipo Eu Sem Fronteiras.