Comprende por qué tienes pesadillas.

Las pesadillas son una especie de sueño desordenado que trae sensaciones perturbadoras capaces de perturbar la vida de cualquiera. Son causados ​​por sentimientos malos y cargados negativamente, pero se consideran comunes y naturales. Y a pesar de las creencias y especulaciones sobre ellos, todavía no hay ningún descubrimiento concreto que revele los misterios de su surgimiento. Sin embargo, investigar sus orígenes puede ponernos en un mayor estado de alerta sobre la salud.

Es en el período de sueño REM, a partir de la segunda mitad de la noche, cuando aparecen las pesadillas, por así decirlo, y también los sueños. Los expertos afirman que en la infancia las manifestaciones de estas experiencias son más habituales porque en esta fase el niño va aprendiendo una serie de cosas que se mezclan con la realidad y la fantasía. Ya en la edad adulta, el estrés, los contratiempos del día a día y las preocupaciones generales dan paso a otro género en la imaginación.

El daño de la pandemia y el aislamiento social son sin duda factores incuestionables en cuanto a la información sobre las condiciones de sueño actuales de la población. Entre mayo y junio de este año, Bakery, que es una empresa global de innovación corporativa, desarrolló una encuesta, a nivel mundial, para mapear este aspecto en el momento de la «nueva normalidad». Aproximadamente la mitad de los 780 participantes señalaron las dificultades económicas, familiares y laborales como las principales razones de este escenario.

Sin embargo, como las pesadillas tienen lugar en un ambiente subjetivo e individual, el enfoque a tomar debe explorarse de manera investigativa, como precaución y en el análisis de soluciones al problema. Algunos de los ejemplos que siguen pueden dar algunas pistas sobre los posibles desencadenantes que causan esta molestia.

Cansancio y fatiga

La vida diaria ajetreada, los malos hábitos y las prisas diarias en las que se encuentran muchos son los principales contribuyentes al aumento de las pesadillas. Parte de los trastornos del sueño como la apnea, los ronquidos y el sonambulismo también son causados ​​por un mantenimiento irregular del cuerpo, que requiere al menos una media de 7 a 8 horas de descanso.

Medicamentos

Desafortunadamente, algunos de los efectos secundarios de los medicamentos que se usan para tratar la presión arterial alta y enfermedades como la enfermedad de Parkinson y la depresión pueden comprometer el sueño, según la prescripción y las sustancias que componen los medicamentos. Las posibilidades de que las pesadillas aumenten en este tipo de recursos terapéuticos son mucho mayores.

Ansiedad

Si bien es horrible sentirse ansioso, la sensación de querer vivir situaciones que aún no han llegado se considera natural. Quienes padecen esta enfermedad saben que los impactos que ocasiona esta inquietud generan terribles irritaciones y malestar a la hora de acostarse. Dependiendo del grado de angustia y agonía que muestre el individuo, es posible ser consciente de la calidad de su descanso.

Historias de miedo

No son solo los niños los que se asustan con las películas o las producciones de terror, todos estamos sujetos a experimentar asombro, traumatizarnos o simplemente recordar eventos incómodos listos para resultar en pesadillas. Puede que no sea una de las razones más probables, pero la medida gana un sesgo complementario, especialmente si la situación emocional no es la más beneficiosa.

Bebidas alcohólicas y drogas.

El abuso de bebidas alcohólicas y drogas lleva a la persona a un estado de alteración muy fuerte, provocando que se mezclen lapsos de la realidad con alucinaciones provocadas por las sustancias. Las reacciones y los daños variarán, según cada organismo, así como el acto de conciliar el sueño.

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Hay varias razones responsables de externalizar las pesadillas; en cualquier caso, si el malestar alcanza otros niveles de riesgo, nunca descarte el punto de vista médico para obtener un diagnóstico certero de lo que realmente está afectando el ciclo del sueño. La atención y la prevención siguen siendo los mejores remedios ante cualquier conclusión errónea.