¿Conoce el camino hacia la curación?

TTodos buscamos el equilibrio y la integridad. La adversidad nos acompaña a diario y tenemos que resolver las diferentes cuestiones que nos plantea la vida.

Pueden ser problemas familiares, profesionales, económicos o amorosos. Una enfermedad física o un trastorno psicológico. Nadie está exento de sufrimiento físico o mental.

No hay pirlimpimpim en polvo para solucionarlo todo, pero, en este viaje evolutivo, tenemos que entender las adversidades como ventanas de oportunidades que se abren en algunos momentos, para que podamos expandir la conciencia y testimoniar más allá del dolor y sufrimiento de la situación. Este es nuestro aprendizaje.

Vivimos el concepto de homeostasis, que es la capacidad natural de autorregulación de los seres vivos. Esta cualidad, de manera amplia, está presente en cada momento de nuestra vida, en cada problema que surge.

Entonces, tenemos que percibir el conflicto como una alarma para despertar nuestra conciencia dormida. El mensaje tiene que ser descifrado y para eso es necesario salir del automatismo reactivo, calmar la mente y expandir el corazón.

Puede utilizar una variedad de recursos terapéuticos para ayudar a superar las crisis, pero es en la práctica experimental donde se produce el cambio real.

Primero, tenemos que asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos y desequilibrios. Tomamos decisiones, a menudo impulsadas por la emoción del momento, desencadenada por el ego. Reaccionamos sin conciencia y los resultados son catastróficos. Y no tiene sentido querer culpar a alguien o algo por tu sufrimiento. Esto solo disfrazará la verdad. Entonces, tenemos que dejar de defendernos.

Si nos enfermamos, es porque nuestro sistema de autocuración necesita nuestra ayuda. Algo que necesitamos cambiar en nuestro comportamiento.

A través del camino del autoconocimiento, el viaje por nuestro mundo interior, accedemos a nuevos horizontes. Nos ponemos en contacto con nuestro verdadero yo. Entendemos nuestra dualidad y qué cambio se necesita para sanar.

Recuerda que la curación es un camino y no sigue reglas estrictas. No debemos concentrarnos en el resultado. Extrapola tiempo y espacio.

Se necesita mucho coraje para mirar hacia adentro y reconocer las causas de los desequilibrios que creamos. Además, tener la fuerza para cambiar nuestra actitud ante la vida.

Una de las grandes dificultades que tenemos es salir de la zona de confort, el territorio de la comodidad. Es por eso que son necesarias tantas reencarnaciones para sacarnos de las adicciones mentales, emocionales y conductuales. Situaciones que se repiten para despertarnos.

Tenía un cliente cuyas relaciones amorosas siempre repetían el mismo patrón. Hombres casados ​​que no querían comprometerse. Tenía el deseo de tener un hijo y un marido. ¡Obviamente, sus expectativas se desvanecerían!

Y podría culpar a su vida o su mala suerte. Hasta que, quién sabe, decir que ese era su destino. Pero no es difícil ver que su deseo no se reconcilió con sus elecciones amorosas. Para quienes están fuera del conflicto, parece simple. Sin embargo, para ella, su patrón repetitivo no era consciente.

Impulsada por el automatismo, se sintió atraída por este tipo de hombre, con las mismas características. Esta situación lo hizo sufrir y la responsabilidad era de ella, por sus malas decisiones.

Siempre cosecharemos lo que sembramos. Nada sucede por casualidad, la ley de causa y efecto que llamamos Karma y la Rueda de Sansara, que se ocupa de vidas sucesivas, siempre estará liderando el proceso evolutivo.

El ciclo de renacimiento se lleva a cabo en espirales de conocimiento. Con cada encarnación hemos evolucionado un poco.

Las enfermedades del alma están expuestas durante la vida, en el cuerpo, en la mente y en las relaciones con el medio ambiente. Sirven como tratamiento que purga las manchas registradas en el espíritu.

La curación es exactamente este proceso de limpieza y armonización que vuelve a conectar el espíritu con su esencia.

Por tanto, de nada sirve la revuelta, la queja, el miedo o la huida ante la adversidad. Necesitamos ser conscientes de que somos bendecidos y que nada es en vano.

Si está sufriendo, no reaccione. Busque el silencio de la mente y encuentre la curación en contacto con el Iluminado que habita en su ser. Con ella, pon luz, en los rincones oscuros de tus pensamientos y sentimientos, encontrando y abrazando el espíritu necesitado que aún se esconde en lo más profundo de tu ser.

Toma la luz donde hay oscuridad, asumiendo la responsabilidad de tus sombras y sanando.

¡Ser amado!