Crisis emocional: cómo afrontar las diferentes fases

Crisis emocional: cómo afrontar las diferentes fases

Las fases de una crisis emocional indican los diferentes momentos del mecanismo para superar una situación percibida como confusa y amenazante. Es posible afrontar y resolver estas difíciles situaciones con la ayuda de un profesional.

Las diferentes etapas de una crisis emocional son etapas normales para restaurar el equilibrio interior.. Una situación crítica no se resuelve de la noche a la mañana, sino que requiere una serie de pasos antes de llegar a su total resolución.

Cada fase se compone de respuestas que, aunque no son las más adecuadas al principio, responden a una reacción normal. Por tanto, evitará que el paciente fuerce situaciones o reacciones, favoreciendo en cambio su flujo natural cuando la intervención del psicólogo ya no sea necesaria.

Durante una crisis emocional, se produce un trastorno profundo que afecta no solo a las emociones, sino también a la cognición y al comportamiento. Con estas premisas es difícil para el sujeto poder pensar con claridad, encuentre soluciones o pueda ayudar a otros.

Las crisis archivan tu vida. Cuando lleguen, averigüe quién es realmente.

-Allan K. Chalmers-

Las etapas de una crisis emocional

1. Parálisis

La crisis emocional representa una situación en la que se produce un cambio inesperado que vuelve inestable o incierto todo lo relacionado con el futuro. En caso de una crisis emocional, una o más realidades provocan una conmoción subjetiva y aniquilar temporalmente la capacidad de reacción.

La etapa de una crisis emocional es la parálisis., que representa un mecanismo de defensa saludable. En la naturaleza, todos los animales se quedan quietos cuando se sienten amenazados, especialmente si se desconoce el peligro. La parálisis es una expresión de desconcierto, especialmente debido a la naturaleza repentina de la situación.

2. Incertidumbre

Tras un primer momento de asombro, se produce un estado de incertidumbre caracterizado por la presencia de angustia y ansiedad. El sujeto comienza a comprender lo que está pasando.pero se centra más en la escala de la amenaza que en las herramientas para abordarla y gestionarla.

En esta fase surge un estado de confusión, una dimensión profundamente relacionada con sentimientos como la desorientación, la dificultad para reconocer emociones, ideas desordenadas y conciencia limitada. Prevalece la sensación de desorientación y, al mismo tiempo, amenaza de la realidad.

3. Intrusión

En una crisis emocional, la fase de intrusión no siempre está presente, aunque en la mayoría de los casos ocurre. Esta experiencia se manifiesta sobre todo en casos de crisis profunda o vital. Se caracteriza por la aparición de miedos irracionales y una intensificación del sentimiento de angustia.

En esta fase el sujeto se cierra sobre sí mismo y no reacciona, pero no deja de pensar en la crisis que vive. En este estado mental, trama ideas asociadas con el sobredimensionamiento de posibles peligros futuros, imágenes trágicas y un fuerte sentimiento de impotencia.

Aparecen los llamados pensamientos intrusivos, es decir, imágenes o ideas que se reproducen en la mente de forma espontánea e involuntaria. Estos son pensamientos desagradables o aterradores que desea mantener a raya sin éxito. La intrusión es la fase más aguda de la crisis emocional.

4. Trabajar y resolver una crisis emocional

No es nada fácil salir de una crisis emocional sin la intervención de un elemento externo. Un amigo, un libro, un consejo, un psicoterapeuta pueden convertirse en ese factor determinante en el paso del estado de shock al siguiente que te permita procesar lo sucedido para poder afrontarlo.

Se necesita un medio para exteriorizar el malestar experimentado y este medio puede ser la palabra. Oral o por escrito y es una herramienta para empezar a poner en orden tus ideas, emociones y sentimientos. Construir una narrativa de los hechos es fundamental para tomar el control de la situación y comenzar a comprenderla.

El dolor debe salir a la luz para ir tomando conciencia de él. Cuando esto suceda, la persona habrá construido una idea más realista de la situación y habrá identificado las herramientas personales a su disposición para enfrentarla. Tras esta fase de procesamiento llega la resolución, que no es más que recuperar un estado de ánimo saludable.

En muchos casos sin la ayuda de un experto, la persona puede quedar atrapada durante mucho tiempo en una de las fases de la crisis emocional. Ponerse en contacto con un psicólogo es más que oportuno, ya que representa un apoyo válido para afrontar todo más rápido y de forma más saludable.

González de Rivera y Revuelta, J. L. (2001). Psicoterapia de la crisis. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, (79), 35-53.