Débil coherencia central y autismo

Débil coherencia central y autismo

Según la teoría de la coherencia central débil, algunas personas se centran primero en los detalles de una imagen y luego en el conjunto. ¿Cómo se relaciona con las personas con TEA?

La mayoría de nosotros estamos «programados» para procesar los objetos que forman parte del entorno en su totalidad. Por ejemplo, cuando buscamos un objeto, tomamos su imagen general como punto de referencia. En otras palabras, no buscamos sus partes, sino su totalidad. Esto se debe a una función ejecutiva conocida como coherencia central.

Lo mismo ocurre cuando vemos un objeto por primera vez: observamos el todo y no las partes individuales que lo componen. El rostro de nuestros seres queridos, por ejemplo, llega a nuestros ojos en su totalidad, en lugar de partir de la nariz, la boca, etc.

Sin embargo, algunos estudios indican que esto no ocurre en personas que padecen un trastorno del espectro autista u otra función cognitiva deteriorada. La neurociencia presenta la teoría de la coherencia central débily explicar este fenómeno.

La teoría de la coherencia central débil

Formulado en 1989 por Uta Frith y ampliado en 1999 por Jolliffe y Baron Cohen, esta teoría explica las dificultades que experimentan las personas con TEA para integrar la información en un todo coherente. El autismo y otros trastornos del espectro autista se caracterizan por un procesamiento fragmentado; la atención tiende a centrarse en los detalles menores.

Según Frith, las personas con TEA no pueden interpretar situaciones o intenciones basándose en señales visuales, manuales u otras señales contextuales.

Habitar las partes individuales, además, significa llegar lentamente a la imagen general. De hecho, pasar de lo particular a lo general requiere un gran esfuerzo.

Evaluación neuropsicológica

Una evaluación neuropsicológica que permita detectar una alteración del sistema de coherencia central es decisiva para el diagnóstico. La tendencia a concentrarse en los detalles puede considerarse una habilidad especial de las personas con TEA, pero a expensas de la coherencia central.

Esta habilidad especial se puede medir a través de la prueba de «figura enmascarada» o con los dibujos cúbicos de las pruebas de inteligencia de Wechsler.

En la evaluación neuropsicológica mediante dibujos, se ha observado que las personas con TEA tienden a comenzar con los detalles o completarlos, uno por uno, en lugar de hacerlo desde el esquema central. Los afectados por el síndrome de Savant tienen un estilo cognitivo muy particular.

Sin embargo, esta teoría no explica todo el cuadro clínico típico de las personas con trastornos del espectro autista.. Por esta razón, los investigadores sugieren usarlo como una teoría explicativa del procesamiento cognitivo centrado en los detalles.

Teorías complementarias

Una teoría complementaria es el modelo de disfunción ejecutiva. Si bien esto no responde a todos los síntomas del TEA, sí explica algunas características, incluida la falta de flexibilidad, dificultad para planificar, tener nuevas ideas o comportamientos repetitivos.

Estas habilidades están relacionadas con las funciones ejecutivas. Recientemente, el investigador Rosenthal (2013) encontró un aumento en los déficits ejecutivos en niños mayores.

Lintervención neuropsicológica es necesario desde temprana edad para minimizar los efectos de este déficit cognitivo. Asimismo, si el abordaje neurobiológico ha demostrado la existencia de un abanico amplio y heterogéneo de factores genéticos asociados a los TEA, en neuropsicología se acepta que un único déficit no permite explicar un trastorno tan heterogéneo.

Además, la teoría del déficit de cognición social se basa en la idea de que las personas con TEA tienen una alteración en la capacidad de representar su estado mental y el de los demás, además de la dificultad para ponerse en la piel de los demás.

Por tanto, se sigue que la teoría de la coherencia central es débil entiende esta forma particular de atención como una capacidad cognitiva alternativa y no como un déficit. De hecho, el procesamiento orientado a los detalles permite a las personas con TEA ofrecer contribuciones valiosas inaccesibles para quienes procesan la información de una manera más normativa.

Baron-Cohen, S., Leslie, A. y Frith, U. (1985). ¿Tiene el niño autista una «teoría de la mente»? Cognición, 21, 37-46.

Baron-Cohen, S. (1987). Autismo y juego simbólico. Revista británica de psicología del desarrollo, 5, 139-148.

Baron-Cohen, S (1990). Autismo: un trastorno cognitivo específico de “ceguera de la mente”. lnternational Review of Psychiatry, 2, 81-90.

Beatriz López y Sue R. Leekam (2007) Teoría de la coherencia central: una revisión de supuestos teóricos, Revista para el estudio de la educación y el desarrollo, 30: 3, 439-457, DOI: 10.1174 / 021037007781787462