Depresión por desempleo: todos los síntomas

Depresión por desempleo: todos los síntomas

La falta de empleo es devastadora y tiene graves consecuencias psicológicas para jóvenes y adultos por igual. Hay mucha gente que sufre depresión sin saberlo. He aquí cómo reconocer los síntomas.

La depresión por desempleo es un fenómeno en lento pero constante aumento. Sin embargo, sigue siendo una realidad infradiagnosticada y no tratada. Aún no somos conscientes del grave impacto en la salud física y mental que produce esta condición si se vive de forma crónica.

Todos, más o menos, sabemos lo que significa levantarse por la mañana sin tener una perspectiva, sin saber qué pasará hoy o mañana si no podemos encontrar trabajo. La búsqueda de empleo en sí es un trabajo agotador. Las sensaciones vividas son la desesperación, la incertidumbre y la necesidad de combinar la iniciativa con la capacidad de establecer contactos y repetirnos, cada día, que «con un poco de confianza, algo saldrá».

A veces, sin embargo, pasan los días y te acostumbras a ese “te avisamos” o simplemente al silencio, a la no respuesta, a un buzón vacío. Jóvenes que buscan trabajo y no tan jóvenes que esperan «una nueva oportunidad a pesar de su edad».

El desempleo también configura un escenario inmenso y variado caldo de cultivo para problemas de salud mental. Lo analizamos en las siguientes líneas.

Depresión por desempleo: síntomas y técnicas de afrontamiento

El trabajo, que es la actividad que hacemos todos los días y por la que nos pagan, es apoyo psicológico. No solo nos permite mantenernos, comer y pagar las facturas. Y también un medio para fortalecer la autoestima, para sentirse competente, útil y satisfechos de nosotros mismos. Como podemos imaginar, la falta de empleo genera el estado contrario.

Cuando nos preguntaron qué queríamos hacer cuando fuéramos mayores, nunca pensamos en la opción de «estar desempleados». Esta condición supone una gran ruptura con respecto a los sueños en el cajón, al compromiso por el estudio, a la necesidad de sentirse útil a los demás y estar satisfecho por el trabajo realizado.

Por tanto, no es de extrañar que estudios como los realizados en la Universidad de Leipzig nos adviertan. El desempleo es un factor evidente en el deterioro de la salud mental. El riesgo de depresión es muy alto.

Además, como explica Erik Erikson, especialista en psicología del desarrollo, una personalidad sana y un estado emocional equilibrado están íntimamente relacionados con la vertiente laboral. La depresión por desempleo ha sido un tema de estudio desde la Gran Depresión (Eisenberg y Lazarsfield 1938). Veamos cuáles son los síntomas.

¿Qué pasa si sufro de depresión por desempleo?

Cuando una persona comienza a mostrar síntomas de depresión por desempleo, no siempre se decide a buscar ayuda profesional. Acude al médico para tratar el insomnio, la fatiga, los dolores de cabeza.

Acepta las emociones apasionantes como algo normal. «Es normal que me sienta así porque no tengo trabajo». A veces, sin embargo, nos encontramos al límite. Veamos las principales características de este estado de ánimo:

  • Constante sensación de miedo, frustración, angustia.
  • Tener esperanza y propósito es un síntoma de salud mental y emocional. La persona deprimida no tiene confianza en que la situación mejorará. De hecho, supone que empeorará.
  • A ese agrega una sensación de inutilidad, para no ser de ninguna utilidad. Este sentimiento tiene un fuerte impacto en la vida familiar.
  • Sensación de ira e injusticia. No debemos imaginar a una persona deprimida porque no puede encontrar un trabajo necesariamente triste. Es más común verla de mal humor, poco paciente y de mal genio.
  • Los hábitos de alimentación y sueño cambian. Puedes dormir mucho o apenas puedes descansar. Pierde el apetito o come compulsivamente.
  • A veces nacen comportamientos adictivos (volver a fumar si dejó de fumar, alcohol, etc.).
  • A menudo pueden aparecer ideas suicidas.

¿Cómo afrontar la depresión relacionada con el desempleo?

Una cosa debe quedar clara: será muy difícil encontrar trabajo o incluso empezar a trabajar si tienes un trastorno del estado de ánimo.

La depresión no tratada se intensifica y puede ser muy arriesgado. No podemos ignorar, por ejemplo, la incidencia de suicidios entre personas que han perdido su trabajo. ¿Qué podemos hacer en estos casos?

  • Es una prioridad poder contar con ayuda especializada, así como en el apoyo de la empresa.
  • En ocasiones, puede ayudar poder compartir tu experiencia con alguien que se encuentra en la misma situación o con alguien que la ha vivido. Es esencial eliminar de la mente el sentimiento de inutilidad y fracaso.
  • Esperanza y propósito en la vida. Estas dos dimensiones son el combustible que debe alimentar la mente día a día. Deben establecerse metas a largo plazo. Gracias a ellos, uno encuentra la fuerza para levantarse de la cama por la mañana.
  • Seguir una rutina y los mismos horarios te permite tener más control sobre el tiempo.
  • Al mismo tiempo, es fundamental tener momentos de ocio, descanso, unas horas para practicar un deporte.

Controlar los pensamientos, tener un buen manejo de las emociones y, sobre todo, contar con un buen apoyo permiten superar una situación en la que todos podríamos encontrarnos en más de una ocasión.

  • Eisenberg, P. y Lazarsfeld, PF (1938). Los efectos psicológicos del desempleo. Boletín psicológico, 35, 358-390.
  • Feather, NT 1982. Desempleo y sus correlatos psicológicos: un estudio de síntomas depresivos, autoestima, valores éticos protestantes, estilo atribucional y apatía. Revista australiana de psicología,34(3), 309-323.
  • Zuelke, AE, Luck, T., Schroeter, ML, Witte, AV, Hinz, A., Engel, C.,… Riedel-Heller, SG (2018). La asociación entre desempleo y depresión: resultados del estudio de adultos LIFE basado en la población. Revista de trastornos afectivos, 235, 399–406. https://doi.org/10.1016/j.jad.2018.04.073