Día Internacional del Hombre y el Sagrado Masculino

Entrar en el universo masculino es una tarea que requiere cuidado y empatía, ya que dentro de este entorno hay delicados estratos que atravesar. La sociedad patriarcal, encargada de alimentar estereotipos que daban apoyo al hombre como proveedor y al “varón de la casa”, contribuyó demasiado para que hubiera un daño reflejado hoy en la historia, dañando principalmente el carácter central de la trama, haciendo tan compleja esta figura observado. Detrás de toda la fachada, la desnuda realidad de los hechos sirve de guía para la no repetición de este pasado.

Los patrones de comportamiento arraigados en la infancia refuerzan el dicho de que llorar es cosa de niñas. De generación en generación, las etiquetas basadas en la virilidad mantuvieron la idea de que la vulnerabilidad es característica del afeminado; la regla es ser varonil. El escenario anunciaba, hasta hace poco, al conquistador rodeado de mujeres como un semental, mientras que, por otro lado, se difundían apodos peyorativos sin tantos criterios. Con el tiempo, el daño de esta educación ha dado señales decisivas para repensar el papel del hombre, ya que él también sufre y se conmueve.

La trayectoria social del hombre en la historia y el daño del machismo en la sociedad

Desde la antigüedad, la veneración del falo (representación de la masculinidad) se ha impreso abiertamente, principalmente entre griegos, romanos, egipcios y civilizaciones que surgieron en el período prehistórico. Desde entonces, dicha simbología ha ganado otro tipo de manifestaciones. El retrato del dominio masculino se estaba volviendo menos explícito, pero él siempre estaba presente entre líneas. La música, la publicidad, las telenovelas, el entretenimiento, es decir, el arte en general, facilitaron la reproducción de conceptos, como el machismo, perpetuando actitudes y comportamientos controvertidos durante siglos.

La identidad del hombre comenzó a ser cuestionada por el hecho de que el feminismo ha señalado con valentía la herida de las consecuencias de los derechos no igualitarios entre ambos sexos. A lo largo de los años, quedó claro que la normalización de esta estructura social, que subyuga a las mujeres de manera secundaria, promovió graves travesuras, que resultaron en altos s de violencia intrafamiliar, acoso, violación, diferencia salarial, cosificación del cuerpo femenino y serie de problemas que han sido deconstruidos a través de mucho debate y reflexión.

El sagrado femenino como herramienta propulsora para crear conciencia sobre el sagrado masculino

Constantemente se despliegan discursos y acciones sexistas, conscientes o no, básicamente por esta cultura imperante formada hace siglos. En la búsqueda de la resignificación de ser mujer en sociedad, lo sagrado femenino empodera a sus seguidores a reconectarse consigo mismos y con la naturaleza salvaje que les fue arrebatada con la ayuda de los efectos de la masculinidad tóxica de alguna manera, en la población. Esta invitación abrió paso a una nueva conciencia de transformación, despertando, incluso, el interés de los hombres por comprender los males que provoca este sistema.

Insólito en los oídos de muchos, el término sagrado masculino resuena con un nuevo tono, pero, tranquilamente, sus tímidos pasos marcan la conquista de hombres y mujeres en todos los ámbitos. Se trata de comprender y esbozar al hombre en su verdadera esencia, lejos de la configuración compuesta por Occidente, poniéndolo en análisis en un mundo contemporáneo de avances y cuestionamientos en relación a los viejos modelos que ya no funcionan. Caminar el camino de regreso al alma divina es el propósito de este llamado que tiene como objetivo la curación emocional de cicatrices que son difíciles de suavizar.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), según una encuesta realizada, en 2019, la esperanza de vida de los hombres era de 73 años y, en cambio, la de las mujeres llegaba a los 80. En el mismo año, datos de la Organización La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que, en cualquier país del mundo, las mujeres viven más. La recaída adquirida y el descuido reflejan los paradigmas creados, que los hombres necesitan, en todo momento, para ser líderes fuertes, imponentes, absolutamente responsables de mantener el control de todo, menos del propio bienestar.

La creación del Día Internacional del Hombre y una nueva mirada a la salud de los hombres

Este triste escenario llevó a la Organización Mundial de Naciones (ONU), en 1999, a crear el Día Internacional de la Humanidad, celebrado el 19 de noviembre. Con el apoyo de varios grupos de derechos masculinos en Europa, África, Asia y América del Norte y del Sur, la fecha se reforzó en Australia en 2003 con Movember (una combinación de las palabras en inglés mustache y noviembre). El movimiento, que lleva el bigote como símbolo, actúa en la conciencia global de la salud de los hombres, principalmente sobre el cáncer de próstata y la depresión masculina.

En Brasil, curiosamente, la fecha, que es el 15 de julio, se oficializó desde 1992. Sin embargo, el período de mayor protagonismo se da en la promoción de la campaña November Blue, adoptada en 2008 por el Instituto Lado a Lado pela Vida. (LAL). El objetivo de la acción se centra en romper los prejuicios de los hombres al acudir al médico para las consultas de rutina, en particular, el examen táctil, imprescindible para el diagnóstico del cáncer de próstata. Según el Departamento de Salud de São Paulo, en 2015, el número de pacientes críticos, en la primera consulta, alcanzó alrededor de 1.500.

Según estimaciones del Instituto del Cáncer (INCA), en 2020, el número de casos de cáncer de próstata ascendió a casi 66 mil, siendo esta la segunda causa de muerte entre el público masculino. Para cada año del trienio (2020-2022), la previsión es de 62, 95 nuevos casos por cada 100 mil hombres. La gravedad del problema exige medidas más de las necesarias para mitigar este gráfico. Poco a poco, el alcance de la información va ganando dimensión, y la esperanza de mejores noticias es lo que impulsa la continuación del grupo de trabajo que se está creando.

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La educación represiva de sentimientos y emociones, también en el ámbito familiar, cooperó demasiado con el agravamiento de esta situación. El miedo, el miedo y la vergüenza al mostrar fragilidad sirvieron de combustible no solo para la crisis de salud masculina; El descuido del hombre con la salud emocional se fortalece y se suma a otras enfermedades, debido a un inconsciente colectivo muy herido. La lucha por revertir esta situación está dando largos pasos hacia los cambios de la nueva era, y los resultados, aunque parezcan pequeños, equivalen a un trabajo que se debe hacer en grupo, independientemente del género.

Lo sagrado masculino es un poderoso estímulo de rescate individual que existe incluso antes de que se establecieran reglas y conductas basadas en los preceptos del dominio masculino. El equilibrio de estas dos polaridades (yin y yang) es fundamental para la reconstrucción de coexistencias más saludables y armoniosas entre las próximas generaciones.