El arte como transformación

Al acceder a nuestra memoria, encontramos recuerdos de nuestros juegos involucrados con lápices de colores, crayones y otras herramientas que nos permitían literalmente “pintar 7”. Nuestras primeras formas de comunicación vagan entre palabras recién aprendidas y garabatos creativos, acciones que generalmente son mal interpretadas o valoradas por los adultos.

La verdad es que estos pequeños lapsus del arte dicen mucho de los más pequeños. Son uno de nuestros primeros medios de comunicación y reinterpretación del mundo que recién estamos conociendo. Los dibujos improvisados, o dirigidos según las necesidades, suelen ser utilizados en sesiones por psicólogos y terapeutas de arte. ¿No sería eso una señal para que prestemos más atención a lo que los pequeños e incluso los grandes quieren decir o hacer sentir con el arte?

La verdad es que se fomenta muy poco el “hacer arte”. Lo aceptable como “juego de niños” se está convirtiendo en una pérdida de tiempo o en una tarea poco rentable, considerando la proyección de ser un adulto “exitoso” con un trabajo aceptado y reconocido por la mirada capitalista. En este movimiento represivo estamos perdiendo la naturalidad que nos presenta el arte y la sana creatividad que nos enseña de manera tan orgánica: hacer arte con nuestras propias manos, «hazlo tu mismo».

Sin apego a lo que se puede discutir como bello o feo, expresarte artísticamente nos llevará a ponernos en contacto con ese niño interior que solo está esperando una oportunidad. ¿Cuáles son los beneficios de esto? El desarrollo cognitivo, proceso que logramos para desarrollar nuestra capacidad intelectual y emocional: lenguaje, pensamiento, memoria, comprensión, percepción etc. ¿Por qué es eso tan importante? Vivimos con ansiedad, en la búsqueda de la perfección, en un mundo digital y vertiginoso que nos dicta a diario “qué hacer” y “cómo hacer” sin pensar si tiene sentido para nosotros o no. Son nuestras relaciones personales y profesionales las que necesitan mejorar, con más empatía y respeto mutuo. Detente y pasa tiempo contigo y este artista interno te recordará que el primer lugar que necesita ser cuidado está dentro de nosotros, por lo que cuidaremos mejor el mundo que nos rodea.

De esta manera, podemos darle más sentido a lo que elegimos dentro de la casa, sin tanto apego a lo que está de moda, pero en lo que puede despertarnos sensualmente: un cuadro pintado por un amigo artista, una toalla de ganchillo hecha por la chica del barrio o por tu querida abuela y así sucesivamente. Tener arte en casa, independientemente de su valor o estatus, eleva nuestra mirada y, en consecuencia, nuestra alma.

Tabla de contenidos

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Destacamos que hacer arte no se trata solo de dibujar, sino en muchas actividades como: componer una canción, un texto hecho con el corazón, comida cariñosa hecha para los enamorados, un arreglo floral en la mesa del comedor, algunos pasos nuevos. movimientos de baile aprendidos o improvisados. Todo puede convertirse en arte. Sepa escuchar a su corazón. Arte es saber interpretar lo que vivimos y sentimos.