El COVID-19

¡COVID-19 es un hecho, una realidad mundial, incluso! No hay un país en el planeta que no haya oído hablar del virus y no hable de él. Sí, está causando pánico ante tantas muertes. Sí, está provocando mucho miedo al futuro ante tantas incertidumbres. Las cifras diarias son asombrosas y las estadísticas de que aumentarán en los próximos días no nos reconfortan, al contrario.

COVID-19 puede llegar como una gripe que puede o no convertirse en neumonía, que puede o no causar dificultad para respirar y, en los casos más graves, la muerte. Es importante recordar que en la mayoría de las muertes ocurridas, hubo otros problemas de salud preexistentes y que el virus en sí no es tan letal como parece, pero se vuelve extremadamente peligroso en personas cuyo cuerpo ya padece otras enfermedades, como es el caso de personas mayores.

Ya sabemos lo que tenemos que hacer para intentar prevenir o disminuir su proliferación: quedarnos en casa, mantener una higiene cuidadosa de manos, ropa, etc., llevar una alimentación saludable, dormir bien y realizar actividades físicas y respiratorias.

Y con la excepción de quedarse en casa, todas las demás acciones mencionadas anteriormente deben ser diarias, porque son fuentes de buena inmunidad, y esta es una de nuestras mayores armas contra este virus. Nunca hemos sido más responsables de nuestra salud que ahora, y la forma en que nuestro cuerpo lidiará con este virus está directamente relacionada con la inmunidad que estamos construyendo. Por tanto, la alimentación y la actividad física son tan fundamentales como la higiene y el aislamiento.

¡Y no tenemos excusa para no practicarlos! Disfruta estando en casa y aprende a cocinar si no lo sabes. Hay miles de programas y videos disponibles con recetas fáciles, saludables y deliciosas. Prácticamente todos los gimnasios ofrecen clases en línea e Instagram está lleno de vida al respecto, por lo que quedarse en casa de forma aislada es bastante diferente a estar frente al televisor todo el día, comer tonterías sin parar o llevar una vida sedentaria.

¡El cuidado personal y el amor propio están en la agenda! Es hora de cuidarse, de tratarse bien y protegerse, porque el virus está ahí y tocará todas las puertas. La noticia que tenemos es que en un año habremos contraído el COVID-19, la pregunta es: ¿cómo estarán tú y tu cuerpo cuando llegue? Podemos hacer muchas cosas por nuestra salud física, mental, emocional y espiritual, y todas necesitan más atención y cuidado en este momento.

Acciones como: meditación, nuevos aprendizajes, encuentros virtuales con amigos, leer esos libros que compramos hace tiempo y que están en la estantería, escuchar música y bailar libremente por la habitación son solo algunas de las cosas que podemos hacer para alimentar nuestro bienestar y nuestra alma, alimentarnos. nuestros cuerpos, sacándonos del círculo de malas noticias.

Seguro que hay cursos que siempre quise hacer, porque ahora tienes tiempo e internet a tu disposición. Tómese el tiempo para reorganizar su horario y dedique unos minutos a guardar silencio y meditar. Para eso no se necesita mucho esfuerzo, solo la voluntad y el primer paso es suficiente.

He leído una frase mucho más o menos como esta: si no puedes salir, entra, así que te sugiero que aceptes esta invitación y te sumerjas en ti. Date cuenta de los miedos que te está causando este virus y míralos. Piense en ello como una oportunidad y no como una privación de ese momento. Estás vivo frente a tantas muertes, estás teniendo la oportunidad de cuidarte y fortalecerte para enfrentar el COVID-19, así que no te asustes, solo respira, come y llena tu tiempo con lo que es bueno para ti. .

Solo cuidándonos a nosotros mismos podemos cuidar a los demás. Solo entrando podremos percibir lo fuera que estamos, lo lejos que estamos de nuestra esencia, nuestra fuerza y ​​brillo personal. COVID-19 es una amenaza real, pero es mucho más que eso, es una invitación a cuestionar nuestro modus operandi. Algo salió muy mal en la forma en que vivimos, está claro que vamos por el camino equivocado. Vida, Dios, sea cual sea el nombre que quieras poner es Soberano (o) y nos mostrará las veces que sea necesario que somos pequeños, frágiles y tenemos que cuidarnos a nosotros mismos, al otro y al planeta.

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COVID-19 puede ser una oportunidad de transformación si estamos atentos a las señales, si quitamos las ventas y vemos que las elecciones que hemos tomado están generando soledad, depresión, enfermedad, destrucción ambiental y tantas otras catástrofes. Detente y piensa en tu día a día, desde que te despiertas hasta que te vas a dormir, ¿qué haces? ¿Cómo lo haces? ¿Que es lo que tú comes? ¿Qué sientes? ¿Cómo te relacionas con la gente? ¿Que es importante para ti? ¿Cuáles son tus aspiraciones?

No me sorprenderá que tus respuestas te lleven a darte cuenta de que prácticamente todo lo que haces es en nombre de responder a una demanda social de estatus, de poder, de lograr las llamadas metas importantes y en la ilusión de estar haciéndolo por ti cuando en realidad estás como sujeto estaba al final de la lista de tareas.

Cuando escribí que algo salió muy mal es porque nos desconectamos de nosotros mismos, somos extraños en nuestro cuerpo. Dejamos de ser para tener o pretender ser algo más para complacer y / o lograr algo. Cuando estamos conectados con nosotros sabemos cómo cuidarnos, sabemos lo que es malo para nosotros y nos protegemos de ello. Podemos decir NO.

Cuando no estamos completos y conectados con nuestra esencia, somos incapaces de lastimarnos a nosotros mismos, lastimar a los demás y a la naturaleza porque simplemente sabemos que somos parte del Todo. Hoy COVID-19 es un espejo en el que vemos en qué nos hemos convertido, estando solos, frágiles, presos y llenos de miedo. Detente y date cuenta de cuáles son tus miedos ahora, ahora mismo, en relación con este virus y enfréntalos. Detente y date cuenta de lo que necesitas transformar y cambiar. El mundo está cambiando, la vida es exigente actitud y respeto, no pases desapercibido, te puede costar caro, te puede matar.

No subestimes el COVID-19, cuídate, transfórmate, ámate y vive conectado contigo mismo, con los demás y con el planeta. Somos parte del Todo y, hasta que dejemos de maltratarnos, seremos muy, muy susceptibles a virus, bacterias, catástrofes, en fin, condenados por nosotros mismos a vivir en desequilibrio y dolor. Conéctate con lo sagrado en ti, reconócete como hija de la Tierra y mantente confiado y sin miedo de que hay una fuerza mayor y que solo somos pasajeros aprendiendo a caminar.