El desánimo… ¡Qué es, cómo aparece y cómo deshacerse de él!

Según el diccionario, el desánimo es «el estado de quien se muestra desanimado, desalentado, emoralizado», es decir, desprovisto de espíritu. Según la psicología, el desánimo se asocia con la frustración, que es un estado emocional que resulta de la interrupción del comportamiento motivado.

¿Qué hace que una persona se desanime?

Dado que el desaliento es la ausencia de desánimo, las razones por las que se produce son muy personales e individuales, ya que el desánimo y, por consiguiente, el desaliento se muestran, surgen y desaparecen de manera única y también individual para cada ser humano. Las causas pueden venir, por ejemplo, de un sentimiento de derrota, frustración, pérdida, cansancio físico y/o emocional, etc.

El desánimo en sí mismo no es una enfermedad, sólo un estado emocional que es incluso bastante común. Usted, independientemente de su edad, debe haberse sentido ya desanimado algún día, semana, mes o período de su vida. Cuando uno se siente desanimado, no hay mayor razón para preocuparse, excepto tratar de hacer lo posible por encontrar y estimular de nuevo su estado de ánimo y averiguar cuáles son las causas de ese desánimo, para que no ocurra a menudo en el futuro.

Sin embargo, si su desánimo dura lo suficiente, puede ser un buen momento para buscar un psicólogo o psiquiatra. Uno de los síntomas de la depresión, por ejemplo, es una sensación de desánimo y falta de vitalidad que dura más de dos semanas; en el trastorno de ansiedad generalizada, los ataques de ansiedad suelen ir seguidos de una gran sensación de desánimo. Por último, manténgase alerta y trate el desánimo no como una enfermedad, sino como un posible síntoma de un estado o condición emocional pasajera.

¿Qué puedes hacer para acabar con tu desánimo?

Para hacer que este estado emocional vaya aún más rápido, consulta los consejos que hemos preparado a continuación y aprende a combatir (y prevenir) el sentimiento de desánimo:

1 – Descubre lo que te anima

Explorar los hobbies y actividades que te dan placer es el primer paso para combatir el desánimo o evitar que apueste por ti. Cuando conoces algunas actividades que te motivan y animan, pueden servir como antídotos para combatir la tristeza. Estas actividades pueden ser cosas muy simples, como salir a caminar, correr o andar en bicicleta, cocinar, comer dulces, jugar a videojuegos, salir con amigos, leer un libro… Sólo tú puedes determinar qué es lo que trae desánimo a tu vida y cómo usarlo para luchar o escapar del desánimo.

2 – Darse regalos y recompensas a sí mismo

A menudo, en la carrera rutinaria que tenemos en estos días, estamos alineando metas, logros y fracasos sin tener tiempo para pensar en ellos. Es importante, por lo tanto, saberse felicitar cuando se hace bien en algo o se logra lo que tanto se desea, porque da pequeños sentimientos de ánimo y motivación para seguir adelante. ¿Qué tal si compras un pequeño regalo para complacerte a ti mismo después de conseguir algo bonito? ¿Qué tal si te permites viajar, comer algo diferente o gastar un poco más en ese pequeño regalo de fin de semana? Establecer un sistema de recompensas.

3 – Determinar los objetivos

Para saber si debe darse o recompensarse, es importante que se fije metas para saber adónde va y poder reconocer cuando llegue allí. Sin embargo, en su afán de establecer metas, muchas personas se fijan objetivos demasiado lejanos, lo cual, en lugar de alentar y motivar, desalienta. Por ejemplo, en lugar de fijarse la meta de terminar la universidad y graduarse, lo cual es probable que ocurra después de años, ¿qué tal si se establece que tienes que ganarte tu educación semestre por semestre? Por lo tanto, cuando completes con éxito un semestre, podrás darte el derecho de ganar un regalo o una recompensa.

4 – Medir los resultados

De vez en cuando, tómese un descanso de la prisa diaria para medir sus resultados y felicitarse por lo que ya ha logrado, porque es mucho más común que nos volvamos pesimistas y que sintamos fracasos ante las derrotas, por lo que es muy importante para su vida el estar constantemente reevaluando su progreso en las metas establecidas.

5 – Concentrarse en otras cosas

Hay una expresión del idioma inglés que es muy popular en estos días: «overthinking», que no es más que pensar demasiado en una situación, que es mayormente incómoda. Después de unos años de prestar atención a tu comportamiento, podrás ver cómo es el patrón de tu pensamiento y cuando empiece a cambiar a lados negativos, entonces podrás combatirlo enfocándote en otras situaciones, especialmente aquellas que son positivas, para combatirlo.

6 – Tener hobbies

Aunque te guste tu trabajo o te guste estudiar, tener hobbies es esencial para tener un lugar al que «huir» cuando las cosas no van bien. Estos hobbies no necesitan ser tan avanzados como, por ejemplo, tomar una clase de carpintería o dedicar su tiempo libre a jugar a su propio negocio. El arte es un gran aliado en el tiempo de ocio, así que lee libros, mira películas, ve al teatro, practica o mira un deporte, planifica tu próximo viaje, si te gusta viajar, produce tu propio arte… En fin, ten un hobby y entiende que no necesitamos ser espectacularmente talentosos en lo que hacemos por amor, así que llévalo contigo y entiende que estás enfocando tus hobbies para el ocio, el placer y el amor, no para hacerlos nuevas responsabilidades en una rutina ya llena de ellos.

7 – Confía más en ti mismo

Gran parte de la sensación de desánimo se debe a la baja autoestima y a la poca confianza en sí mismo, así que aprende a valorar tus logros y -lo que es más importante- a comprender que eres tú, por lo que no debes compararte con nadie más, porque la comparación es uno de los grandes enemigos del estado de ánimo, ya que casi siempre vemos en el otro algo que nos gustaría tener o ser. Concéntrate en ti mismo y en tu vida, porque eso es lo que te importa.

8 – Muévete

Los ejercicios físicos y las prácticas deportivas generan serotonina, una de las sustancias responsables de nuestra sensación de felicidad. Cuando te desanimes, entonces ve a dar un paseo, una carrera, una cabalgata o únete a personas que practican algún deporte o arte marcial, por ejemplo, porque además de ejercitarte y darte cuenta de los beneficios del movimiento, produces tal serotonina y combates el desánimo.

9 – ¡Tienes derecho a cambiar tu vida!

Si te das cuenta de que a menudo te sientes desanimado en tu vida, tal vez sea hora de repensar cómo es: ¿tu trabajo todavía te hace sentir motivado? ¿Sus estudios son pesados o extrañan el estudio? ¿Está tu relación con tu familia desgastada? ¿Tu pareja romántica te da la paz que debería darte una pareja, o simplemente te chupa la energía? ¿Cuánto tiempo has dedicado a tu placer y ocio? De todos modos, preguntas como estas le permiten entender si hay algo malo en su rutina y cambiar lo antes posible, para evitar nuevos episodios de desánimo.

10 – Buscar ayuda

¿Se ha sentido desanimado a menudo? ¿Sientes que necesitas cambiar tu vida, pero no sabes cómo o no tienes la energía? ¿Te sientes demasiado exigido por la gente que debería hacerte el bien? ¡Consigue ayuda! Esta ayuda puede provenir de un pariente o amigo de confianza, con quien sabes que puedes contar cuando las cosas se ponen difíciles, pero también puede provenir de profesionales, como psicólogos y psicoanalistas, que escucharán atentamente y sin juzgar todo lo que te molesta, y luego te sugerirán soluciones o te ayudarán a encontrarlas.

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Conclusión

El desánimo, como se ha explicado, puede ser tanto un estado emocional pasajero como un síntoma de un problema más grave que requiere tratamiento. Así que sé consciente de los orígenes de este sentimiento, presta atención a cuánto tiempo dura y lo que causa en ti. No te avergüences de pedir ayuda, rodéate de gente que se preocupe de verdad por ti y que sepa que te mereces mucho más, ¡porque todos somos dignos y capaces! Di «no» a tu desaliento y excluye definitivamente esa palabra de tu vocabulario. ¡Buena suerte! ¡Todo pasará!