El estándar de belleza de las redes sociales

No es hoy que la gente se preocupa por alcanzar un estándar de belleza idealizado por la mayoría de la gente. Dado que el mundo sigue a diferentes actrices, modelos y celebridades destacándose, tenemos un cierto estándar de belleza idealizada.

Es normal que la gente quiera ser aceptada y querer conectarse con otras personas, sintiéndose parte de un grupo o algo más grande que ellos mismos. Lo que es importante darse cuenta en esta situación es la forma en que la persona está tratando de ser aceptada o sobresalir entre otras personas.

Las personas que tienen problemas de autoestima y confianza en sí mismas, cuando se sienten abrumadas por los miedos o la necesidad, son más susceptibles a dejarse llevar por la idea de que la apariencia de una persona está relacionada con sus valores o cualidades. En estas condiciones, la búsqueda de una imagen ideal puede convertirse en el centro de la vida de una persona.

El trabajo es solo un medio de obtener dinero para realizar los cambios deseados. Amigos, familiares y personas cercanas que no valoran esta búsqueda de la imagen ideal acaban siendo ignorados. Las conexiones que se formen con la persona que busca alcanzar un estándar ideal de belleza serán personas con pensamientos similares o profesionales que hagan posible lo que quiere.

Cuando toda una vida se construye sobre valores frágiles y superficiales, acaba surgiendo el sufrimiento. La ilusión de que lograr y mantener cierta imagen te hará feliz de alguna manera no dura mucho.

Las redes sociales como escaparate

Cada vez más extendidas, las redes sociales virtuales son como escaparates que exponen imágenes de personas sin necesariamente apreciar la naturalidad. Por todas partes hay fotos alteradas con toques y modificaciones que llegan a desnaturalizar a la persona. Son personas que buscan algo en Internet, pero personalmente son bastante diferentes.

No es difícil perderse en los límites de lo saludable y lo que puede dañar a una persona. La vida y el comportamiento expuesto en las redes sociales por personas que tienen muchos seguidores, como los influencers digitales, se convierten en el objetivo de varias personas que perciben ese estilo de vida como un reflejo de una vida feliz.

Ese estilo de vida no siempre es real o viable para la mayoría de las personas. Al intentar obtener lo que no se tiene, al intentar ser lo que no es, al buscar una imagen que no es real, las personas crean conflictos con quienes no aportan en esta búsqueda y dejan de lado el equilibrio, que es la base del bien. -ser.

No hay problema con las redes sociales en sí mismas, porque son el medio en el que ocurren situaciones conflictivas. Incluso se convierten en una solución cuando fomentan la búsqueda de una mejora de la autoestima y el desarrollo del autoconocimiento y el bienestar, por ejemplo.

Manténgase alerta

Las personas que siempre están tratando de ocultar su apariencia, evitan el contacto social, siempre están examinando su apariencia frente al espejo y muchas veces se quejan de que su apariencia puede estar en un estado patológico. La dismorfia es una enfermedad mental en la que el individuo tiene una idea obsesiva de que algo en su apariencia tiene un defecto grave.

La presencia de temblores, cansancio constante, irritabilidad, dificultad para concentrarse, asustarse con facilidad e inhibición son algunos de los síntomas de esta enfermedad. Las personas que padecen esta patología, al mirarse en el espejo, tienen una visión distorsionada de sí mismas, lo que desencadena una enorme necesidad de corregir lo que se percibe como un problema.

Es una situación que representa un gran desequilibrio en la percepción que tiene la persona de su aceptación y el valor que tiene la imagen para una vida sana y feliz. Ya sea experimentando un estado patológico de percepción de sí mismo o enfocando su vida para ajustarse a ciertos estándares de belleza, cualquiera que esté restringido al mundo de las apariencias no está en armonía consigo mismo.

La búsqueda del equilibrio

No hay problema en cuidar tu propia imagen y sentirte bien con tu mirada cuando te miras al espejo. Sentirse bien consigo mismo, con sus diferencias y similitudes, es un signo de autoestima equilibrada. El problema comienza cuando la preocupación por la imagen interfiere en otros sectores de la vida y comienza a asumir el papel de protagonista.

En la búsqueda del equilibrio, en la que se logra el bienestar, lo ideal es buscar el autoconocimiento. Comprenderte a ti mismo y al mundo en el que estás inserto te dará una nueva visión de la vida y de las posibilidades disponibles. Llegas a conocerte mejor y a comprender tus habilidades, potencial y lo que realmente te gusta y marcar la diferencia en tu vida.

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Cultivar una alta autoestima también es beneficioso y te ayuda a darte cuenta de que tienes muchas cualidades. A medida que te das cuenta de que la imagen puede no ser tan importante, surgen otras prioridades, como la búsqueda de la realización personal en la conquista de una vida que tiene un propósito y te hace bien.