El fracaso no es algo malo

Incluso en la infancia nos orientamos a tomar las decisiones más asertivas, que generan los mejores resultados y que nos guían hacia el éxito. De esta forma, los intentos que hacemos y no generamos los resultados esperados se entienden como lo opuesto al éxito, como fracaso. Para quienes piensan así, es difícil darse cuenta de que el fracaso no es realmente algo malo.

El fracaso representa la diferencia entre lo que se esperaba de una elección y el resultado realmente logrado. Cuanto más lejos del resultado esperado, mayor es la falla. Pero, ¿es malo ir en una dirección diferente a la que esperas o tener un resultado diferente?


Mujer recostada sobre la ventanilla del coche mirando lejos
Anastasia Shuraeva / Pexels

Puede que no te hayas parado a pensar en ello, pero muchas de las decisiones correctas que tomamos no nos dan la satisfacción que imaginamos que tendríamos al lograrlo. Seguimos con la vida tomando las decisiones con el menor error posible. Evitamos la posibilidad de fallar, ya que esto representa algo malo. El problema es que este comportamiento nos lleva repetidamente a no elegir.

Estar estancado, sin saber qué elección tomar, ocurre por el miedo a cometer errores, a ser un fracaso. Es por eso que tenemos tanta gente estancada quejándose de las vidas y elecciones de los demás. En ausencia de elecciones propias, queda señalar problemas en las elecciones de otros para justificar su falta de acción. Si el otro elige y falla, entonces tomar decisiones y tomar acciones para cambiar la vida significa algo malo.

El fracaso puede ayudarlo a tomar las mejores decisiones

Aquellos que no conocen el fracaso tampoco conocen el éxito. Solo al comprender qué es una situación cuando las cosas no funcionan, puede identificar una situación en la que todo funciona. El fracaso está ahí para decirnos qué no está funcionando en relación con los resultados que buscamos.

Si estás de viaje, es posible tener varias rutas que te lleven al mismo destino. Un camino puede ser más largo, otro puede tener un terreno más accidentado, un tercero puede ser más peligroso. Estos son caminos que tienen características diferentes y requieren un cierto nivel de esfuerzo y habilidades, pero todos conducen a donde quieres ir.


Hombre caminando sobre el puente en el desierto con montañas al fondo
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En ese mismo viaje puede haber rutas que te lleven a un destino diferente al que quieres ir. No significa que este destino sea malo, simplemente no será el que pretendías ir. El fracaso tampoco es necesariamente algo malo, es algo que trae un resultado diferente al esperado.

Lo diferente puede enseñarte mucho, puede hacerte repensar tus elecciones. Siempre se puede sacar algo bueno de una experiencia que se entiende como fracaso. En el peor de los casos, le mostrará qué decisión no debe tomar. Pero para beneficiarse de tales situaciones, necesita ver el fracaso como una oportunidad, no como una derrota.

Piensa por ti mismo

No puede obtener resultados satisfactorios repitiendo el mismo patrón de pensamiento para todas las demás personas que no son felices. Es importante que, antes que nada, intentes entenderte a ti mismo. Busque lo que es bueno para usted y lo motiva. Estas respuestas están dentro de ti y no en otras personas. Puedes encontrar personas que admiras y te inspiran, pero siempre siguiendo tu propio camino, tomando tus propias decisiones.

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Cuando percibe el fracaso como parte del proceso de aprendizaje, no se conmueve cuando algo no sale exactamente como se esperaba. Te adaptas y tomas nuevas decisiones. Sigue adelante o cambia de dirección, siempre buscando opciones que tengan más que ver contigo y que te traigan satisfacción y bienestar.