El momento o la trayectoria: ¿qué importa más?

UNA¿Alguna vez te has parado a pensar en tu visión del momento presente y tus metas futuras? ¿Recuerdas haber renunciado a lo que te haría feliz en favor de una felicidad que vendría como recompensa en el futuro? Quizás no pensaste en eso y quizás pensaste en esas circunstancias de manera diferente a como piensas hoy.

Uno de los mayores íconos del budismo, Dalai Lama, ya ha expresado sus ideas sobre el tema en varias ocasiones, especialmente cuando hablamos del presente y la relación de nuestras acciones con la felicidad. Para Dalai, la única certeza que tenemos es impermanencia. Solo sabemos que todo puede cambiar en cualquier momento, que hoy estamos aquí y mañana puede que ya no estemos.


Por confuso que pueda parecer este pensamiento, es precisamente la incertidumbre de todo lo que puede ser nuestro mayor motivo de alegría. Significa que todo puede gira en un abrir y cerrar de ojos y, si no aprovechamos todas las oportunidades de felicidad mientras son posibles, puede ser que en el futuro ya no estén a nuestro alcance.

Durante una entrevista publicada en 2015, el Dalai Lama muestra, muy a la ligera, cómo nuestros sentimientos, pensamientos y deseos en la vida pueden ser fugaces y superficiales, según el momento en que vivamos.

Ante este tipo de cuestionamientos, muchas veces podemos cargarnos de la ilusión de algo grandioso, que nos serviría como recompensa por los desafíos y dificultades enfrentados. Quizás esta sea incluso una forma de escapar de los problemas del presente y crear esperanzas de un futuro feliz y satisfactorio. Sin embargo, en opinión del Dalai Lama, esto es solo una ilusión. Se está complicando aún más la vida, que, en esencia, es simple.

La felicidad es la suma de varias pequeñas alegrías.

Con tantas incertidumbres y dificultades que son parte de la vida de todos, debemos vigilarnos para celebrar los buenos momentos mientras realmente ocurren. Debemos creer y entender que la felicidad es la suma de varias pequeñas alegrías que acumulamos a lo largo de nuestra trayectoria y no un estado de plenitud que hemos logrado con el tiempo.

Esto significa que todos tendríamos que empezar a aceptar que la felicidad depende solo de nosotros mismos, sin poner expectativas o frustraciones en otras personas o eventos. No espere que el amor se sienta completo. No espere un viaje para redescubrirse. No espere a que el trabajo de sus sueños comience a disfrutar de la vida. No esperes del universo lo que no estás dispuesto a dar a cambio.

Vive tus momentos intensamente y aprenda cómo puede obtener su dosis diaria de felicidad de cada pequeño evento. Aprenda a aceptar y ver todos los buenos momentos que le brinda la vida. Vea el lado positivo y redescubra lo bueno que es ser feliz sin necesitar mucho.

Por fin, aprender que los tiempos difíciles son inevitables, pero solo depende de ti utilizarlos como una oportunidad para crecer, evolucionar y conocerte a ti mismo. Y recuerda que, a ojos del Dalai Lama, el autoconocimiento es uno de los principales factores que debemos tener en cuenta a la hora de buscar la felicidad. Conoce tu interior, comprende tus sentimientos y aprende a extraer el mayor conocimiento posible de las tristes situaciones de la vida. Y esta no es una tarea sencilla. Requiere dedicación y paciencia. ¡Buena suerte!


Texto escrito por Laís Mori Neri Silva del equipo Eu Sem Fronteiras.