¿En qué consiste la biopolítica?

¿En qué consiste la biopolítica?

La biopolítica se refiere al conjunto de mecanismos que adopta el poder para gobernar la vida de todo ciudadano, creando una ilusión de libertad que no responde a la verdad.

La biopolítica es un concepto ideado por Michel Foucault. Se trata del despliegue de tecnologías, prácticas y estrategias para introducir la lógica del poder en la vida diaria de las personas.

Según Foucault, la biopolítica nació porque la división de clases, la propiedad privada y la explotación de los llamados recursos humanos no eran suficientes para los gobiernos. También era necesario que los explotados aceptaran las reglas del juego y las aplicaran voluntariamente.

La biopolítica se instala en la conciencia de las personas y las lleva a aceptar el poder de manera eficaz, dócil y, de hecho, a sentirse felices de hacerlo. Para lograr esto, existen una serie de prácticas que se ejercen sobre el individuo, incluso antes del nacimiento, y que le llevan sutil e inconscientemente a hacer suyos determinados valores y lógicas.

«La ‘psiquiatrización’ de la vida cotidiana, si se examina de cerca, podría revelar la invisibilidad del poder «.

-Michel Foucault-

Biopolítica y técnicas de poder

La biopolítica se ejerce mediante una serie de técnicas a través del cual intentamos controlar al ciudadano. Por ejemplo, el capitalismo hace uso de estadísticas, psicología, sociología, etc.

En el momento en que nace una persona, ya veces incluso antes de que esto suceda, se la incluye en un registro de control adoptado por el poder. Aún no ha comenzado a respirar que ya es necesario notificar su nacimiento a la oficina de registro, encargada de su registro y asignación de un número.

Por si fuera poco, las personas nacen dentro de un hospital que determina qué es «normal» y qué no. Los médicos examinan al niño mediante procedimientos precisos y lo clasifican en función de ciertos parámetros. Esta modus operandi continuará por siempre.

No siempre fue asi

En el pasado tales eventos pertenecían a la esfera de la vida privada. En la actualidad, este ritual te permite formar parte de mecanismos específicos que ofrecen derechos y beneficios, aunque a los países se les niegan estos.

Los hechos cruciales, como llegar a cierta edad, matrimonio, divorcio, etc., continúan registrándose a través de un instrumento público. ¿Porque?

En pocas palabras, para asegurarse de que las personas cumplan con las reglas establecidas por la ley y solicitudes de la sociedad para acceder a la escuela, realizar los trámites, etc. Sin embargo, a nivel individual, son esencialmente inútiles.

Las reglas de la biopolítica

Las normas son la herramienta a través de la cual se lleva a cabo la biopolítica. En este sentido, Foucault distingue entre norma y derecho, como es obvio. La ley rige la vida social, mientras que la norma se ocupa de la vida individual.

Las normas no solo determinan el comportamiento social con respecto al respeto del espacio o los derechos de los demás. También hay reglas para escuchar, bailar, besar o hacer el amor. Toda una serie de códigos que nos dicen qué está bien y qué está mal en cada una de estas áreas.

Según Foucault, la eficacia del poder radica en que los mecanismos que utiliza nos llevan a intentar por todos los medios acatar las leyes sin preguntarnos si es lo correcto para nosotros. Agregar a esto la promesa de que seremos felices si las cumplimos.

¿Y la libertad?

El gran éxito de la biopolítica se debe a la forma en que el poder obtiene todo lo que quiere. El estado no dice directamente cómo hacer el amor: utiliza anuncios o folletos escritos por el Ministerio.

De esta manera se crean las dicotomías «bueno / malo» o «normal / anormal». Los padres y las escuelas deben seguir dictados muy claros. Estas «indicaciones» afectan continuamente los comportamientos, pensamientos, sobre afectos, etc.

Surge un sujeto que se siente libre, aunque no lo sea. El poder mismo, de hecho, crea mecanismos precisos para gestionar la rebelión. Ligas de fútbol, ​​videojuegos y actividades de alto riesgo que ofrecen la ilusión de transgresión.

Para Foucault, el pensamiento crítico encarna la única forma de resistencia a este poder abrumador. Hacer preguntas, preguntar por qué y concebir nuevas formas de actuar, sentir y pensar son la única forma de limitar o reducir la acción de la biopolítica.

Foucault, M. (2009). Nacimiento de la biopolítica: curso del Collège de France (1978-1979) (Vol. 283). Ediciones Akal.