Enseñar a pensar, el nuevo objetivo

Enseñar a pensar, la nueva meta

El sistema educativo tradicional comienza a quedarse sin recursos ante los desafíos de la sociedad actual. Si hoy, por ejemplo, no falta información, lo que importa es saber elegir fuentes fiables y permanecer abierto y dispuesto a actualizar los conocimientos previos.

El sistema educativo tradicional se basa en un modelo de aprendizaje sistemático y mecánico, cuyo peso principal lo ocupa la capacidad de memorizar. En los últimos años ha surgido un enfoque diferente. Enseñar a pensar es el objetivo al que tiende la actual revolución educativa. La clave es equipar a los estudiantes con las herramientas que necesitan para buscar información y asimilarla críticamente.

Es necesario preparar a los alumnos para que mañana puedan resolver problemas y tomar decisiones basadas en un análisis correcto. Enseñar a pensar implica que las acciones dentro del aula están guiadas por el pensamiento crítico; sólo así los jóvenes se convierten en buenos pensadores y no meros memorizadores.

¿Por qué enseñar a pensar?

En la mayoría de las escuelas, todavía no existe un modelo educativo que enseñe a usar el pensamiento. La escuela tradicional sigue repleta de herramientas, métodos y técnicas a corto plazo. Pasa la mayor parte de su tiempo enseñando a los niños a resolver ecuaciones y memorizar textos que probablemente terminarán en el olvido en unos días, sin dejar rastro.

Muchos expertos en educación apuestan ahora por métodos basados ​​en la comprensión, en el valor de las preguntas antes que las respuestas, en nuevas formas de resolver problemas utilizando el pensamiento. Para lograrlo, es necesario renovar los procedimientos y las herramientas.

«Como la tierra que, por rica que sea, no puede dar fruto si no se cultiva, la mente tampoco puede producir si no se la alimenta».

– Séneca –

¿Qué es el aprendizaje basado en el pensamiento (TBL)?

El sistema educativo ha dado un paso adelante: reconoce que el enfoque tradicional se centra demasiado en el aprendizaje por repetición y con poco significado intrínseco. Este modelo de enseñanza no es muy efectivo ya que el pensamiento crítico y reflexivo no se pone en práctica.

El aprendizaje basado en el pensamiento, por otro lado, ofrece herramientas más conscientes y profundas, capaces de cambiar la forma en que el estudiante enfrenta la nueva información. Robert Swartz, una de las personalidades más influyentes en la educación y creador de este enfoque, lo define como un método para enseñar a pensar de manera creativa y crítica.

Swartz señala que el TBL nació después de asistir a una lección de historia en Boston. El profesor ofreció a sus alumnos dos historias diferentes para confrontar, preguntando al final cuál de las dos era más creíble. Swartz se dio cuenta de que Los niños estaban aprendiendo a decidir si el texto debía ser aceptado como veraz y confiable.. Entendió que esta perspectiva se podía aplicar a todo.

Es una metodología activa que va mucho más allá de los contenidos; los estudiantes aprenden a pensar y lidiar con problemas del mundo real usando ese contenido, evaluando múltiples opciones y llegando a la mejor opción. El objetivo es evitar que el aprendizaje dependa de la memorización, sino de la interiorización de contenidos.

El objetivo del aprendizaje basado en el pensamiento es que los estudiantes adquieran habilidades de pensamiento de por vida y asimilen el contenido de la asignatura de los programas estándar de una manera más satisfactoria y profunda que los métodos tradicionales utilizados en el aula.

– Robert Swartz –

Pensamiento colaborativo en el aula

Para aprender a pensar en el aula, necesitamos profesores facilitadores. Es decir, figuras capaces de orientar a los alumnos hacia la resolución colectiva de problemas, cuestiones y proyectos. De esta forma se fomenta la participación activa de la clase.

El trabajo en equipo es, por tanto, fundamental si partimos del principio de que toda reflexión consigue mejores resultados cuando es fruto de la colaboración. Pensar juntos en temas importantes significa colaborar con personas que nos ayudan a reflexionar, compartir el aprendizaje.

Enseñar a pensar: la importancia de las preguntas

El diálogo es una herramienta invaluable si desea generar conocimiento. Ya en el siglo V a. C., Sócrates, que había sentido su utilidad, había desarrollado su método: la mayéutica.

El método socrático implica el uso de preguntas como herramienta para desarrollar el pensamiento. Las preguntas propuestas en clase estimulan a los alumnos a encontrar una respuesta y / o plantear otras nuevas.

Las preguntas sirven para mejorar la capacidad de los estudiantes para estructurar ideas., sintetizar una respuesta y defenderla mediante el razonamiento. Esto aumenta su grado de autonomía, haciéndolos capaces de moverse, con herramientas similares, en campos aún por explorar. En este sentido, un buen profesor sabe qué preguntas son las más adecuadas en cada situación.

«El mayor grado de conocimiento es reflexionar sobre el por qué».

– Sócrates –

Seis sombreros para pensar

«Seis sombreros para pensar» es una técnica ideada por Edward De Bono para facilitar la resolución de problemas o el análisis desde diferentes puntos de vista. Promueve y estimula el pensamiento lateral y creativo; Fomenta el pensamiento paralelo y es una alternativa al razonamiento tradicional.

Los seis sombreros representan seis formas de pensar, cada una de un color diferente para indicar las direcciones que puede tomar el pensamiento cuando se enfrenta a un problema. Mientras realiza este ejercicio, cada participante se imagina poniéndose y quitándose un sombrero, que representa el pensamiento utilizado.