Entrega

UNAAlgunas cosas me quitan el equilibrio. Creo que esto le pasa a la mayoría de la gente …

Hacemos un arduo trabajo de autoconocimiento y cambios, de búsqueda espiritual y entrega, y aquí viene una situación externa, y ¡pum! Lo trastorna todo… La vida es genial, Dios me bendice a diario, hasta diría que ha obrado verdaderos milagros, lo sé, estoy seguro de que me cuida y me ama de todos modos, y aun así desconecto. ¿Por qué?


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Porque vivir es eso … Vivir es tratar de afrontar las dificultades a diario de forma espiritual. Vivir es tener la oportunidad de caer diariamente en las trampas del ego y reconocerlo para que, tantas veces como sea necesario, puedas volver a elegir renunciar a él.

Vivir en Dios no es estar siempre feliz y sonriente, siempre feliz y animado … Vivir en Dios es poder ver claramente cuando caigo en mi propio autosabotaje, es poder sentir tristeza, dolor, rabia y dejar que Él me quite estos defectos emocionales. …

Vivir es dejarlo fluir porque, después de todo, no tenemos el control de nada, ¿verdad? Nada, nada, puede ser controlado por nosotros, excepto la forma en que lo ponemos en el mundo. De nada sirve tratar de pelear con lo externo, con la conducta del otro, con expectativas insatisfechas … Lo único que realmente funciona es relajarse y dejar que Dios se encargue.

Intentar remar contra la marea solo se desgasta, solo se cansa. La cosa es flotar en el agua y soltarse.

Namaste.

4 – «Deléitate también en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón».
5 – “Encomienda tu camino al Señor; confía en él, y lo hará «.

Salmo 37: 4-5