Escala de inferencia de Argyris: ¡no hagas una película!

Escala de inferencia de Argyris: ¡no hagas una película!

No hay peor desastre que el que construimos en nuestras mentes. ¿Por qué a veces somos los directores más crueles y pesimistas de la película de ficción sobre nuestro futuro? Una interesante teoría nos lo explica.

A todo el mundo le pasa: hacemos verdaderas películas mentales dignas de un Oscar. Pensar en futuros escenarios catastróficos, imaginar dramas, deambular por extrañas historias que podrían suceder … Todas estas deducciones infundadas y, a veces, sin sentido se explican por una teoría interesante: la escala de inferencia de Chris Argyris.

Para quienes nunca hayan oído hablar de este nombre, podríamos decir que fue un exponente de la teoría del comportamiento humano dentro de las empresas. Psicólogo, economista y profesor de Harvard, fue un verdadero referente para comprender los mecanismos que conectan a las personas, cómo tomamos decisiones y cómo afectan a los diferentes contextos sociales que nos afectan.

Una de las contribuciones más interesantes del Dr. Argyris fue su teoría de la inferencia.. Explica cómo damos significado a las cosas en nuestra mente y cómo afectan nuestras acciones. Y esto se debe a que, seamos sinceros, a veces hacemos interpretaciones completamente erróneas que alimentan nuestro malestar y nos llevan a tomar malas decisiones.

Películas mentales, como imaginar que nuestra pareja nos miente, que nuestros compañeros de trabajo nos odian o que reprobaremos ese examen porque no nos gusta el profesor, etc.

Todo esto tiene dos efectos en nosotros: limita la calidad de nuestra vida debido a la inferencia generada y que no siempre se basa en datos bien fundamentados; nos hace caer en ciclos de sufrimiento real, porque damos crédito a ideas que no parten de hechos objetivos.

Escala de inferencia de Chris Argyris, ¿qué es?

La gente sufre de una tendencia generalizada: creer que dos más dos son cinco. Esto lo hacemos cuando vemos a la vecina salir llorando y pensamos que el novio la ha dejado, cuando nuestro jefe discute con alguien en la oficina y nos repetimos que las cosas no van bien y que debemos buscar otro trabajo.

Inferir, sacar nuestras propias conclusiones y hacer películas mentales reales es un aspecto profundamente inherente al ser humano. Hay quienes trabajan tan duro y tienen tanta imaginación que crean verdaderas obras maestras cinematográficas. Y esto se debe a varias razones:

  • A nuestros cerebros no les gusta la incertidumbre, no le gusta “no saber algo”. Para llegar a una conclusión, recurre a una serie de observaciones objetivas, mucha imaginación e inferencias que no son del todo lógicas.
  • Al mismo tiempo, hay que decir que el mundo se mueve cada vez más rápido. Recibimos mucho estímulo, información, estamos bajo presión y necesitamos sacar conclusiones rápidas para actuar. Y este es precisamente el punto de partida de nuestros mayores problemas.
  • Siguiendo esto, la mente es más rápida y cada vez menos reflexiva.

Esto provoca malentendidos, inferencias incorrectas sobre personas y situaciones. Para ser más conscientes y tener control sobre cómo llegamos a ciertas conclusiones es útil conocer los enfoques teóricos al respecto, como la escala de inferencia de Chris Argyris.

Gracias a este punto de vista, podremos comprender mejor cómo funciona nuestro cerebro cuando tenemos que tomar determinadas decisiones.

¿Qué nos dice la escala de inferencia?

Esta teoría fue presentada en el estudio de investigación de los psicólogos Chris Argyris y Peter Senge., por titulo La quinta disciplina: el arte y la práctica de la organización que aprende. El enfoque estaba dirigido al contexto empresarial; el objetivo era tratar de comprender por qué a veces se toman decisiones malas o incluso locas en el lugar de trabajo.

Para ello, los autores utilizaron la metáfora de la escala para describir el mecanismo por el cual llegamos a ciertas conclusiones. Los pasos son los siguientes:

  • Observamos lo que nos rodea.
  • Seleccionamos ciertos datos o información sobre lo que vemos.
  • Les atribuimos significado.
  • Hacemos suposiciones.
  • Sacamos conclusiones basado en nuestras suposiciones.
  • Actuamos sobre la base de la idea básica.

Nuestras creencias actúan como mediadoras en esta sucesión de pasos. Nos empujan a seleccionar un dato en lugar de otro, o a filtrar nuestra realidad. En ocasiones, entre otras cosas, nos empujan a pasar de la observación a las conclusiones en una milésima de segundo.

¿Cómo elaborar mejores inferencias para no «hacer películas» que se desvíen de la realidad?

Sabemos que el cerebro humano no tolera la incertidumbre y por eso tiende a sacar conclusiones erróneas y a hacerlo rápidamente. Esto nos duele, porque nos lleva a tomar decisiones que a la larga nos lastiman y que pueden derivar en conflictos.

La escala de inferencia de Chris Argys nos ayuda a implementar algunas estrategias actuar sintiéndose más seguro, objetivo y reflexivo.

Los 6 pasos para tomar decisiones más sabias

La escala de la teoría de la inferencia requiere cierta responsabilidad y compromiso mental de nuestra parte. Tirar del freno antes de consolidar determinadas ideas y ampliar un poco nuestros horizontes excavar más allá de la superficie es definitivamente un consejo a tener en cuenta. Estos son los pasos a seguir para inferir sabiamente.

  • Primer paso: observar todos los hechos con una mirada objetiva sin agregar sus propias creencias. Está prohibido hacer suposiciones.
  • Segundo paso: no descarte ningún dato. A veces tendemos a eliminar cierta información porque no refleja nuestro punto de vista específico sobre las cosas. Debemos seguir siendo objetivos.
  • Tercer paso. A la vista de ciertas cosas queremos darles sentido. Cuando lo haga, pregúntese por qué atribuye este significado y no otros. Sea crítico consigo mismo.
  • Cuarto paso. Una vez que atribuimos un significado a algo, aquí vienen nuestras conjeturas. Pregúntese: ¿esta suposición se basa en hechos que he visto y en los que creo?
  • Quinto paso. Si ha llegado a una determinada conclusión, fíltrela. Elimina tus creencias, tus emociones de él y analízalo bajo la lente de la objetividad. ¿Sigues pensando que es correcto?
  • Sexto paso: comportamiento. ¿Actúa a partir de sus emociones o tiene en cuenta la información objetiva disponible para usted? Actúe siempre adaptándose a la realidad que percibe. A veces, dejándonos llevar por las emociones, terminamos diciendo algo de lo que luego nos arrepentimos. Sé considerado.

Está claro que a todos nos ha pasado por hacer una película mental que poco tenía que ver con la realidad, llevándonos a sentirnos mal (e incluso a sentirnos avergonzados).

Podemos evitarlo haciendo uso de un enfoque mental más reflexivo, objetivo y libre de conjeturas, prejuicios o inferencias sin sentido.

  • Argyris Chris, Senge Peter (2006) La quinta disciplina: el arte y la práctica de la organización que aprende. Doubleda