Estado de confusión agudo o delirio

Estado de confusión agudo o delirio

¿Qué es el estado de confusión agudo, también conocido como delirio? ¿De dónde viene este término? ¿Qué síntomas provoca y cuáles son las causas de este cuadro clínico? Si está buscando respuestas sobre esto, siga leyendo.

¿Ha oído hablar alguna vez de confusión aguda o delirio? Es un trastorno neurocognitivo que afecta entre el 1 y el 2% de la población general (el 14% tiene más de 85 años).

Se produce una alteración de la conciencia, seguida de una disminución en la capacidad de atención y más alteraciones cognitivas que afectan la memoria, el lenguaje y la percepción. Un cuadro agudo que suele durar desde unas horas hasta unos días y del que, habitualmente, nos recuperamos por completo.

El estado de confusión agudo puede deberse a diversos factores etiológicos, aunque todos de naturaleza orgánica (medicamentos específicos, enfermedades, crisis de intoxicación y abstinencia de medicamentos).

Nos referimos a un trastorno patogénico, es decir, el cuadro (el conjunto de síntomas) es similar independientemente de las causas. Pero eso no es todo … ¡Siga leyendo para obtener más información!

Estado de confusión agudo o delirio: los orígenes del concepto

Ya en la antigüedad se había identificado una manifestación clínica que recordaba lo que hoy conocemos como un estado de confusión agudo (o delirio). En particular, este estado fue descrito por primera vez por Hipócrates, y el término «delirio» apareció por primera vez en algunos documentos escritos por el filósofo Celso en el siglo I d.C.

En 1813, Thomas Sutton describió un trastorno muy específico: el delirium tremens, asociado al consumo regular de alcohol. Posteriormente, el psiquiatra Emil Kraepelin planteó la hipótesis de la existencia de síndromes psicológicos específicos para cada trastorno somático.

Posteriormente, en 1910, Bonhoeffer describió cinco grupos de cuadros clínicos que se manifestaron en forma aguda durante el curso de diversas enfermedades. Estos grupos tomaron el nombre de delirio, ataque epiléptico, estado crepuscular, alucinosis o fragilidad mental.

¿En qué consiste la confusión aguda?

Tiene una incidencia igual al 1-2% de la población mundial., según lo informado por DSM-5 (2013). Esta incidencia aumenta con la edad, involucrando al 14% de las personas mayores de 85 años. Afecta aproximadamente al 10-30% de los pacientes hospitalizados, y sabemos que el sexo masculino es un factor de riesgo adicional en los ancianos.

En Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos MentalesEl estado de confusión agudo -5 entra en la categoría de trastornos neurocognitivos (DNC). Puede surgir como resultado de diversas causas, y en este sentido el DSM-5 distingue los siguientes tipos de delirio:

  • Inducido por intoxicación por drogas.
  • Inducida por la abstinencia de drogas.
  • De las drogas.
  • Otras condiciones médicas.
  • Etiología mixta.

El DSM-5 prevé para cada tipo de delirio la siguiente aclaración: el curso puede ser agudo (que dura horas o días) o persistente (que dura semanas o meses); En cuanto a los niveles de actividad, el delirio puede ser hiperactivo, hipoactivo o mixto. Estas aclaraciones se suman al diagnóstico relevante de delirio.

El delirio se asocia con cuatro estados de confusión, cuyo síntoma predominante es una alteración de la conciencia. Pero también al onirismo, porque el sujeto con delirio muchas veces verbaliza contenidos imaginarios similares a los del sueño, alternándolos con momentos de lucidez. Otras características principales son un inicio repentino y un curso agudo.

Tipos de delirio según las causas

Veamos en qué consiste cada subgrupo de delirio, según lo informado por el DSM-5, y en base etiológica:

  • 1) Delirio inducido por intoxicación por sustancias. Varias sustancias pueden provocar delirio (por intoxicación). Alcohol, alucinógenos, anfetaminas y sustancias afines, como cannabis, cocaína, fenciclidina y otras de acción similar; medicamentos inhalados, opiáceos, sedantes, hipnóticos o ansiolíticos y otras sustancias.
  • 2) Inducido por abstinencia de drogas: en este caso específico, la causa no es la intoxicación, sino la abstinencia de determinadas sustancias. Entre estos: alcohol (en este caso se habla de delirium tremens), sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y otras sustancias.
  • 3) Delirio inducido por fármacos: Muchos medicamentos pueden causar confusión aguda. Entre ellos se encuentran: anestésicos, analgésicos, agentes antiasmáticos, anticonvulsivos, antihistamínicos, fármacos cardiovasculares y antihipertensivos, antimicrobianos; pero también fármacos antiparkinsonianos, corticosteroides, relajantes musculares, gastrointestinales y psicotrópicos con efectos secundarios anticolinérgicos.

Por otro lado, las sustancias tóxicas (o drogas tóxicas) también provocan delirio. Este grupo incluye sustancias volátiles (como gasolina o pintura), insecticidas, dióxido de carbono, etc.

  • 4) Delirio debido a otra condición médica: Prácticamente todas las enfermedades que entran en el ámbito de la medicina interna pueden provocar delirio.
  • 5) De etiología mixta: finalmente, cuando hay más de una causa (o etiología) desencadenante a la que atribuir este cuadro, hablamos de etiología mixta.

Criterios y síntomas diagnósticos

Tanto el DSM-5 como su edición anterior (DSM-IV-TR) o la ICD-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados, OMS), enumeran un conjunto de criterios de diagnóstico para el estado de confusión agudo. Son similares en los distintos manuales, pero nos basaremos en los descritos más recientemente (DSM-5).

El primer criterio se refiere a una alteración de la conciencia, con capacidad reducida para concentrarse, así como para mantener o dirigir la atención a algo (parecería el síntoma principal). Esta alteración ocurre por un período corto de tiempo y tiende a fluctuar a lo largo del día.

Por otro lado, hay un cambio en las facultades cognitivas (memoria, sentido de la dirección, lenguaje, habilidades visoespaciales y percepción).

Otro criterio diagnóstico es que el delirio siempre se debe a una causa orgánica y que los síntomas no pueden explicarse por otro trastorno neurocognitivo o por una reducción grave de la excitación o coma).

Características según ICD-10 (OMS)

Con base en lo anterior, y según la CIE-10, el estado confusional agudo tendría las siguientes características:

  • Deterioro de la conciencia y la atención.
  • Trastornos psicomotores (con hipoactividad o hiperactividad, cambios bruscos de humor, etc.).
  • Trastorno cognitivo global.
  • Alteraciones en el ritmo circadiano del sueño (insomnio, somnolencia diurna, etc.).
  • Trastornos emocionales.

Características generales del estado de confusión agudo

Las características comunes a todos los cuadros de confusión aguda son las siguientes:

  • Identidad patogenética: el cuadro es muy similar independientemente de la etiología subyacente.
  • Inicio repentino y rápido, en unas pocas horas o días.
  • Impacto más o menos intenso en las condiciones generales: es un trastorno generalizado.
  • Duración relativamente corta (trastorno agudo).
  • Posibilidad de recuperación completa.
  • Cambios en los síntomas a lo largo del día (fluctuaciones).

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento de la confusión aguda consiste en resolución de la causa raíz del marco. La intervención en este caso permite retroceder rápidamente el trastorno, evitando una agravación.

Por otro lado, las posibles complicaciones del delirio se pueden prevenir con una serie de medidas preventivas. A estos se suman medidas genéricas para mejorar la condición del paciente e incluir: prevención del delirio en sujetos de riesgo (por ejemplo, evitar que los ancianos cambien de entorno) y prevención de complicaciones (ictus, infecciones, etc.).

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Asociación Americana de Psiquiatría -APA- (2000). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (4ª edición revisada). Washington, DC: Autor.
  • OMS: CIE-10. (1992). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades. Descripciones Clínicas y pautas para el diagnóstico. Organización Mundial de la Salud, Ginebra.