Estilo de apego y memoria emocional

Estilo de apego y memoria emocional

Los estilos de apego y la memoria emocional están directamente relacionados. Cuando la figura principal del apego es traumática o descuidada, nuestro presente puede verse perturbado por recuerdos dolorosos.

Existe un vínculo especial entre los estilos de apego y la memoria emocional. Es bien sabido que las personas con un estilo de apego ansioso suelen centrarse en los recuerdos más dolorosos, en sus propias heridas. No son tan capaces de superar el enfado o la sensación de abandono que les provocan figuras de referencia que no han podido satisfacer sus necesidades emocionales.

La teoría del apego de John Bowlby sigue siendo muy popular en la actualidad. Gracias a él, hemos entendido mucho mejor el comportamiento humano. Pero también los estilos de personalidad y, sobre todo, la calidad – baja o alta – de nuestras relaciones interpersonales. Sin embargo, no se dice lo suficiente sobre el vínculo entre los estilos de apego y la memoria emocional.

Si nos detenemos a pensar mucho de lo que somos ahora depende de nuestras experiencias pasadas. El pasado y las relaciones familiares o con otras personas cercanas han forjado gran parte de nuestra personalidad. Nos guste o no, somos como barquitos navegando por las olas de la memoria emocional.

Poder contar con un pasado lleno de buenos recuerdos hace que nuestro viaje sea más libre. Nos da el impulso de mejorar en aquellos aspectos que son más importantes para nosotros y con confianza. En reversa, un pasado marcado por el dolor, la frialdad o la ausencia es como una losa. Nos impide ir más lejos porque nuestra mirada siempre está enfocada en esa pequeña isla de recuerdos donde crece la frustración, el sufrimiento y los asuntos pendientes.

“No estoy hablando de venganza o perdón. El olvido es la única venganza y el único perdón «.

– JL Borges –

Estilos de apego y memoria emocional: tipos y características

¡Cuántos de nosotros estamos tiranizados por los recuerdos! El pasado nos moldea, sin duda, pero nunca debemos permitir que el sufrimiento nos haga prisioneros eternos. Víctimas del ayer que ni siquiera viven plenamente el presente.

Los estilos de apego y la memoria emocional tienen un vínculo directo: la calidad de los primeros determina en gran medida nuestro bienestar psicológico. Según un estudio realizado por el Departamento de Psicología y Comportamiento Social de la Universidad de California:

Los diferentes tipos de apego pueden incluso afectar la calidad de nuestra memoria.. En algunos casos, incluso podemos sufrir lagunas y pérdida de memoria. En otros, vivimos centrados en una serie de fotogramas del pasado.

Adjunto seguro

Con un apego seguro, el niño sabe que sus padres le proporcionarán lo que necesita. Tiene confianza porque siente que son accesibles y sabe que cuando lo necesite, será escuchado. También es típico de este estilo de apego la sensación de poder explorar el mundo con confianza.

Tal experiencia brinda una gran cantidad de experiencias felices. Es el sustrato que configura una memoria emocional que nutre y edifica; el niño dará paso a un adulto maduro, independiente y seguro de sí mismo, capaz de crear libremente su propio futuro.

Estilo de apego ansioso

El niño pronto aprende a no depender de sus padres. Cuando necesita algo, sabe que estas cifras de referencia no siempre estarán disponibles. A veces mostrarán afecto, pero en otras circunstancias serán fríos y distantes.

Son padres que oscilan entre periodos de abandono, distracción y momentos de severidad y control. Esto genera una situación ambivalente que provoca que el niño esté constantemente ansioso e inseguro. Tiene poco o ningún control sobre los eventos y no sabe qué esperar. Vive en un estado de incertidumbre que no sabe cómo manejar.

En este caso, el vínculo entre el estilo de apego y la memoria emocional lleva al adulto a concentrarse en eventos pasados ​​específicos. Por ejemplo, recordará situaciones de su pasado en las que necesitó ayuda o apoyo y no lo recibió; momentos en los que se sentía solo, asustado.

En consecuencia, se crea un «apego» a estas situaciones dolorosas o no resueltas, lo que alimenta más ira y frustración. Son emociones que tienden a bloquearnos, por lo que es difícil deshacerse de cualquier recuerdo o experiencia dolorosa.

El estilo de apego evitativo

Con apego evitativo, el niño internaliza, aunque sea inconscientemente, que su necesidad de atención se satisfará con indiferencia si no con desprecio. Una vez que sea adulto, intentará convertirse en una persona emocionalmente autosuficiente.

  • Para evitar volver a ser herido o sufrir, elige desarrollar el desapego emocional que caracterizará la mayoría de sus relaciones futuras.
  • El estudio citado advierte que en estos casos pueden aparecer vacíos, recuerdos inconexos o fragmentados. Muchos episodios de la infancia se olvidan o se recuerdan de forma imprecisa y confusa.
  • Curiosamente, las personas con un estilo de apego evitativo en sus relaciones amorosas también presentan deterioro de la memoria. Probablemente, el olvido facilita el desapego emocional con las personas que los rodean. Se podría plantear la hipótesis de un mecanismo de defensa cerebral destinado a reducir la intensidad del sufrimiento.

En conclusión

Los estilos de apego y la memoria emocional están estrechamente vinculados. La calidad de nuestras primeras relaciones determina la calidad de nuestra vida emocional.

Si un pasado de experiencias traumáticas se esconde detrás de la puerta de nuestro presente, es necesario atravesarlo para resolver y sanar ese universo. Aprendemos a liberarnos de la tiranía de las emociones dolorosas que están grabadas en nuestra memoria.

  • Edelstein. RS (2006). Apego y memoria emocional: investigando la fuente y el alcance de las alteraciones de la memoria por evitación. Emotion, Vol. 6 (2), mayo de 2006, 340-345 DOI  10.1037/1528-3542.6.2.340