Felicidad

Sempr asociamos la palabra felicidad como sinónimo de éxito económico y de sentirnos amados por las personas que consideramos imprescindibles en nuestra vida. Aún podríamos decir que se asocia al placer en sus formas más diversas, porque nos sentimos compensados ​​aunque sea por unos minutos.

Sabemos que hay personas con excelente situación económica, pero que no están contentas por las más diversas razones por las que consideraríamos que el dinero ciertamente suministraría, algunas de las cuales llegan al extremo del suicidio. También hay personas que son amadas, admiradas y cuidadas por sus seres queridos y, sin embargo, se sienten infelices. sin siquiera saber explicar en algunos casos. Quienes relacionan con ello el placer que es lo más simple en comprar un objeto para ingresar a la universidad que tanto soñaron, entre tantos ejemplos, hay un gran número que apenas logran su objetivo de placer, se sienten vacíos o incluso consideran que Ellos no están felices.


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Sin embargo, hay personas que siempre están felices sin motivo aparente, incluidas enfermedades y otros problemas económicos familiares y personales.

Entonces, ¿cuál sería el secreto entonces? ¿Es la felicidad una elección? ¿O un regalo?

Todo el mundo quiere ser feliz en todos los campos de la vida. No hay una sola persona que diga lo contrario. Por lo tanto, todos eligen, pero pocos saben cómo conseguirlo. La mayoría cree que ella está en «tener», en sus formas más diversas; tener condiciones económicas, tener el amor de alguien, parecer envidiable, etc. Es la satisfacción en los deseos y conquistas de necesidades aparentes que creemos para lograrlo. Podemos concluir que es más un estado de conciencia, que nos gustaría tener todo lo que deseamos, pero no lo necesitamos, para sentirnos felices. Puede que desee tener una vida con muchos amigos, pero no los necesito exactamente para sentir felicidad en mí. Sería así para crear una dependencia.


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Es un estado de serenidad y experiencia en el ahora. Logramos estar bien con nosotros mismos, sin importar dónde, cómo o con quién estemos. Es una aceptación plena del momento, con una admiración por quienes somos, sin traspasar la responsabilidad a algo ni a alguien, sin acomodaciones, sin excusas. Podemos sentirnos libres de «ser» independientemente de las circunstancias y sin preocuparnos cuánto tiempo se quedará. Entendemos los cambios en la vida, donde nada está en el mismo lugar, y aceptamos sin el dolor de tener que ser felices a cualquier precio. Concluimos que no necesitamos nada afuera para encontrar la felicidad, porque está en nosotros, cómo miramos y manejamos los hechos que nos suceden.


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