Gregg Braden: experimentos sobre el poder de la intención

Gregg Braden: experimentos sobre el poder de la intención

Gregg Braden ha escrito más de 20 libros, muchos de los cuales se han convertido en bestsellers. Su «Código de tiempo» ha permanecido durante mucho tiempo en la lista de bestsellers del New York Times. Las ideas de Braden a menudo son inquietantes.

Gregg Braden es un erudito capaz de sorprender al público, ya que, aunque partiendo de postulados científicos, expresa ideas que no coinciden con las de la ciencia tradicional. Muchas de sus posiciones se basan en tres experimentos que, por supuesto, constituyen una prueba de lo que afirma; sin embargo, dicha evidencia no se ha replicado y, por lo tanto, no se acepta formalmente como evidencia científica.

Algunas de las afirmaciones de Braden son algo audaces, como la de que si muchas personas meditan con un objetivo común, pueden cambiar la realidad. Esto es lo que algunos llaman «el poder de la intención». También afirma que las emociones afectan el ADN y, por lo tanto, la autocuración es posible y funciona de manera similar.

Antes de hablar de los experimentos de Gregg Braden, o más bien de los experimentos en los que basa su tesis, es importante aclarar que la ciencia no ha respaldado ninguna de sus afirmaciones, aunque ni siquiera los impugnó sistemáticamente. El tema tratado requiere, por tanto, apertura y prudencia.

«Cuando un cierto número de personas se reúnen y eligen en un momento dado crear una emoción definida en su corazón, esa emoción puede afectar intencionalmente los mismos campos que sustentan la vida en el planeta Tierra».

-Gregg Braden-

Gregg Braden: ciencia y espiritualidad

En la década de 1970, Braden trabajó como geólogo informático para Phillips Petroleum. Posteriormente, trabajó como diseñador senior de sistemas informáticos en Martin Marietta Defense Systems. En 1991 fue nombrado Director de Operaciones Técnicas de Cisco Systems.

Braden también profundizó en el estudio de las culturas antiguas y desarrolló un gran interés por los temas espirituales. Se parte de la idea de que ciencia y espiritualidad no se excluyen mutuamente; razón por la cual, a partir de mediados de los noventa, centró su atención en la investigación sobre la relación entre estas dos áreas.

También hay que decir que en la actualidad es más famoso por la gran cantidad de libros que ha escrito y los programas de televisión en los que ha participado que por cualquier otra cosa. Es bueno aclarar que no es un investigador reconocido dentro de la comunidad científica, aunque parte de su trabajo ha sido citado en algunas investigaciones.

La base de su investigación

Gregg Braden produjo un conocido documental titulado La ciencia de los milagros. En él expone la mayoría de sus teorías y cita tres experimentos realmente sorprendentes. El primero fue realizado en 1990 por el científico ruso Vladimir Poponin, el segundo es de carácter militar y el tercero se llevó a cabo en el HeartMath Institute.

El experimento de Poponin consistió en crear un vacío en un tubo de vidrio. En realidad, el vacío total no existe, lo que quiso decir Poponin estudiar fue el comportamiento de los fotones, o las partículas de luz, dentro de este tubo.

Al principio los fotones se dispersaron, sin ningún orden. Luego, el investigador introdujo algunas muestras de ADN humano y las partículas se alinearon alrededor de la muestra biológica. En teoría, esto demostraría que el ADN afecta la materia que lo rodea.

Los otros experimentos

Para el segundo experimento, se tomó una muestra de glóbulos blancos y luego se colocó en una habitación especial donde era posible medir las más mínimas variaciones eléctricas. El donante estaba en la habitación contigua. A este último se le pidió que Vea una serie de videos, en los que aparecieron escenas violentas e intimidantes.

Braden afirma que hubo una correspondencia entre las reacciones del donante y los cambios en los glóbulos blancos extraídos. En otras palabras, las sensaciones que sentía el donante también las sentía su muestra biológica. Aparentemente, esto probaría que las células vivas se reconocen entre sí.

Para el tercer experimento se tomaron 28 muestras de placenta humana, que luego se colocaron en unos recipientes capaces de detectar cualquier cambio eléctrico. Junto a cada muestra, había una persona meditando; cada voluntario se centró intensamente en una emoción, positiva o negativa.

Braden dice que el ADN se expande cuando alguien proyecta una emoción positiva y se encoge cuando la emoción es negativa.

El objetivo de estos experimentos es demostrar, sin éxito, que las emociones cambian la materia. En otras palabras, Braden afirma que las personas pueden curarse a través de pensamientos y emociones positivas. Si bien su trabajo puede ofrecer ideas interesantes, todavía queda un largo camino por recorrer antes de que pueda considerarse científicamente válido.

Braden, G. (2009). La matriz divina. Hay House, Inc.