Hans inteligente, el caballo que podía contar

Hans inteligente, el caballo que podía contar

La historia de Clever Hans, un caballo considerado fuera de lo común, se remonta a principios del siglo XX. Se dice que tenía una memoria e inteligencia prodigiosas. Su caso descubrió un error de juicio en el campo de la investigación. ¡Entremos en la historia!

Clever Hans (Hans el inteligente) es el nombre de un caballo famoso que impresionó al público Alemán a principios del siglo pasado. El animal se mostró en público en numerosas ocasiones, durante las cuales realizó operaciones matemáticas y otros ejercicios. Siempre dio la respuesta correcta.

Su fama se extendió más allá de las fronteras alemanas y se escribieron numerosos artículos sobre él. El mundo entero estaba fascinado por el prodigioso caballo que respondía preguntas levantando la pierna y golpeando el suelo con la pezuña.

Se hizo tan popular que se escribieron varias canciones en su honor, así como títeres producidos a su imagen, convirtiéndose en el héroe de los niños. Y también puedes beber licor Clever Hans. Siguiendo este complejo caso, el caballo dio su nombre a una lesión conocida como el efecto Clever Hans.

«Un pensamiento erróneo puede resultar en una investigación fructífera que revela verdades de gran valor».

– Isaac Asimov –

Cómo surge el caso de Clever Hans

Todo comenzó en el verano de 1904, en una casa de campo al norte de Berlín. Comenzó a correr la voz de que un un hombre llamado Wilhelm von Osten, un profesor jubilado, tenía un caballo más inteligente que muchos humanos.

Para demostrarlo, lo hizo exhibir periódicamente en espectáculos en los que, además de trotar con gran elegancia, el animal demostró que era capaz de realizar las operaciones. Contaba personas, podía decir la hora y cuántos días había en el calendario.

Muchos creyeron en el genio de Hans el listo. Al no tener el don del habla, respondió a las preguntas golpeando el suelo con su casco, bajando la cabeza o moviéndola de izquierda a derecha.

Cuando le preguntaron al propietario de qué dependía tal habilidad, el profesor respondió que lo había educado como uno de sus muchos alumnos. Dijo que usó una pizarra y le enseñó a contar con el ábaco. Del mismo modo, el caballo había aprendido a leer y estaba aprendiendo a tocar la armónica.

La comisión Hans

Aunque la gente dio crédito al viejo maestro, algunos científicos no estaban del todo convencidos de la extraordinaria inteligencia del caballo. El interés despertado fue tal que se creó una comisión de profesores de la Universidad de Berlín para estudiar el fenómeno: la comisión Hans.

Los expertos visitaron la casa de campo y probaron las habilidades del animal durante uno de los espectáculos. Finalmente firmaron una carta, que incluía 13 puntos, dando fe de las habilidades de Clever Hans y certificando que el profesor no había despertado sospechas especiales de fraude.

Wilhelm von Osten explicó a la comisión que había utilizado un método de enseñanza popular entre un pequeño grupo étnico nómada, llamado Khokhoi, que vivía en África. Todos estaban asombrados, incluso un pedagogo experto que le aseguró que el caballo estaba dotado de la inteligencia de un niño de 13 o 14 años.

Una investigacion a fondo

El psicólogo Carl Stumpf decidió que valía la pena estudiar el fenómeno desde un punto de vista científico. Encargó a su alumno Oskar Pfungst que examinara a fondo las capacidades del caballo. El estudiante realizó una serie de pruebas y, casi por accidente, notó que si miraba la solución, el caballo adivinaba. Si no la miraba o si ignoraba la respuesta, el caballo estaba equivocado.

Asimismo, vio que cuando la suma fue susurrada al oído del caballo, el caballo no pudo realizar la operación. Pfungst empezó a sospechar que Hans podía captar alguna señal del entorno que le permitía dar la respuesta correcta en operaciones matemáticas.

Así, y a través de otros experimentos, el investigador concluyó que Hans era capaz de «leer» la actitud de los seres humanos y por tanto de adivinar. Evidentemente, los que probaron a Hans emitieron micro señales con el cuerpo.

Miró las patas del caballo cuando esperaba que comenzara a contar y finalmente inclinó su cuerpo cuando el animal dio la respuesta correcta. La postura y la expresión facial de la persona cambiaron., y el caballo supo que esa era la señal para dejar de golpear con el casco.

Se trató, por tanto, de un caso de condicionamiento que reveló, además, que la presencia del examinador puede condicionar las respuestas del sujeto interrogado. Hoy, esta influencia en la experimentación se conoce como el efecto Clever Hans en memoria de este hermoso animal.

LA COMUNICACION, N. V. (1980). al campo de la comunicación no verbal. La inteligencia de Hans no residia en su capacidad para verbalizar o comprender.