¿Hijo con fiebre? Observe el temperamento de la familia

UNAComo en los adultos, la fiebre en los niños no es una enfermedad, sino una reacción del organismo cuando algo no va bien, como las infecciones, por ejemplo.

En la medicina tradicional, cuando la temperatura corporal es superior a 36 ° C, el individuo ya puede considerarse febril. Por lo tanto, es necesario encontrar el origen del problema y abordarlo.

Cristina Cairo afirma en su libro que los niños febriles son un reflejo del enfado de la madre hacia alguien. Además, es necesario observar la personalidad y el comportamiento de la familia que rodea al niño.

Fiebre según Cristina Cairo

Repitiendo lo que mencioné anteriormente, la fiebre en los niños de cero a siete años está relacionada con la ira implícita o explícita de la madre hacia alguien o contra una situación. Fuertes, aunque fugaces, sentimientos de indignación son los motivos de la fiebre alta o fugaz de sus hijos. Lo mismo ocurre con el niño de entre siete y catorce años, que suma a través de la fiebre los sentimientos de rabia o indignación en los que se ve envuelto el padre.

Cuando los padres cambian su forma de pensar, dejan ir el problema que los consume, se relajan y hasta perdonan, los niños se curan instantáneamente, aunque la fiebre sea de origen viral. La virosis no es más que el resultado de un entorno desequilibrado que influye en la naturaleza organizada.


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Los virus están presentes en todas partes, cada uno en su lugar, sin acosarnos, hasta el momento en que el ser humano rompe con el código de la armonía mental, cuando todo se vuelve hostil.

Si la fiebre fue causada por una infección, recuerde que también significa madre o padre, o ambos, inflamados en sus corazones.

Si el niño trajo problemas o síndromes congénitos, esto demuestra el comportamiento cálido y voluntarioso que ha tenido esta familia desde sus antepasados.

En la Biblia encontramos: «Veré la maldad de los padres en los hijos de la tercera a la cuarta generación» (Éxodo 20, 5). Y también, extensamente, incluso en la Biblia (Ezequiel, 18), las Escrituras muestran que los niños no necesitan pagar por los errores de sus padres si, conscientemente, no actúan como los padres en sus deseos y comportamientos.

Por lo tanto, el niño después de los catorce años, debe observar sus propios actos psicológicos y, gradualmente, corregirse, si está repitiendo el mismo comportamiento negativo de los padres, trayendo consigo problemas de salud o accidentes.

Los padres deben guiar a sus jóvenes adolescentes para que sean cada vez mejores en lo que respecta a la paz interior, la compasión y, sobre todo, mostrarles formas amorosas de perdonar. Lo más importante, sobre todo, es que los padres aprendan a dejarse llevar y perdonar a todos y a todo para crear un clima de comunión y bienestar en la familia.

Según Freud, todo lo que ves mal en el otro no es más que una proyección de lo que existe en ti, aunque sea de forma inconsciente.

Por eso, transfórmate para vivir mejor y en consecuencia cesarán los dolores y sufrimientos de tus hijos.


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