Interpretar silencios: un arte poco conocido

Interpretar silencios: un arte poco conocido

Para interpretar correctamente los silencios, es importante centrarse más en la lógica de la persona que tenemos delante que en nuestros miedos y fantasías. El silencio siempre nos comunica algo, pero en situaciones de conflicto es preferible hablar.

Interpretar los silencios no es fácil. No siempre tienen un significado y, cuando lo tienen, encontrarlo requiere seguridad y conocimiento del otro. Por eso es un verdadero arte que pone a prueba nuestras inseguridades, nuestras inhibiciones y nuestros deseos explícitos o implícitos.

Empecemos por el hecho de que no siempre se puede decir todo; es difícil transmitir algunas emociones y experiencias personales con palabras. No hay forma de expresarlos, por lo que el silencio se convierte en una forma de comunicación llena de contenidos. En este artículo no analizaremos los silencios que indican la simple incapacidad de comunicar lo que sientes.

En cambio, hablaremos de silencios deliberados, o cuando una persona quiere respuestas de otra, pero no las obtiene. Interpretar los silencios de quienes no quieren hablar se convierte en una historia completamente diferente. En estos casos, el silencio es una forma de comunicación que no utiliza palabras. La verdadera pregunta es: ¿qué decir?

«El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos».

-Miles Davis-

Interpretando los silencios de quienes no quieren hablar

Primero que nada tienes que Consideremos que los silencios generan una situación que podríamos definir asimétrica. Por un lado, hay alguien que quiere que la otra persona se exprese, dé respuestas, diga algo. Por otro lado, hay alguien que calla y tiene derecho a responder o no a esa necesidad de saber. Esto, por supuesto, le da a la persona que no responde el poder sobre la otra.

Permanecer en silencio es bueno cuando callar es una forma de tomarse un momento para reflexionar o cuando, por ejemplo, se intenta evitar una situación embarazosa. No lo es, sin embargo, si pretende ignorar las necesidades del otro y explotar el poder que otorga el silencio para ocultar algo.

Para quien quiere comunicarse no es fácil interpretar los silencios. En estos casos, es más probable que surjan miedos, inseguridades y deseos insatisfechos. Aquellos que temen ser rechazados, por ejemplo, podrían interpretar el silencio como un signo de rechazo.

O, quienes quieren ser amados, podrían pensar que el silencio esconde una extraña forma de corresponder su afecto. Es fácil dejarse engañar cuando una persona calla y no comunica lo que siente.

El silencio como expresión de confusión

El silencio a menudo expresa solo confusión. A una persona se le pregunta sobre las respuestas que no tiene en ese momento. No sabe cómo responder, por lo que no usa palabras por temor a transmitir un mensaje engañoso.

En este caso, prevalecen la inseguridad y la duda. No es raro que este comportamiento responda a la necesidad de no «poner la cara», no responder a los actos realizados. En los que guardan silencio surgen dualidades que les impiden desarrollar un mensaje coherente.

Interpretar los silencios como rechazo

Algunos silencios están destinados a comunicar rechazo. Guardar silencio en estos casos indica una falta de deseo de comunicarse. Las preguntas no se responden porque no hay interés en tener una conversación.

Estos silencios son habituales cuando una persona desea tener una relación con otra pero esta última no está interesada. En este caso el silencio es una forma de interrumpir el contacto y evitar que le soliciten citas no deseadas. El silencio también se usa cuando una persona no puede satisfacer las solicitudes de otra.

Decir y no decir

Interpretar los silencios se convierte en un arma de doble filo cuando dejamos que los silencios se llenen de fantasmas. En estos casos existe la necesidad de empatía. Debemos intentar comprender al otro desde su punto de vista, ponte en su lugar y entiende lo que quiere expresar cuando calla. Nunca tendremos una respuesta exacta, pero podemos hacernos una idea general.

Es importante tener en cuenta que todos tienen derecho a hablar o permanecer en silencio si lo desean. Sin embargo, hablar es saludable, especialmente en situaciones de conflicto.

Ante situaciones problemáticas, Es recomendable buscar y encontrar las palabras que mejor puedan expresar lo que pensamos y sentimos. Necesitamos tomar una posición, lo más clara posible, y comunicarla. Finalmente, si no tenemos una respuesta, lo mejor que podemos hacer es decirlo.

  • Noelle-Neumann, E. (1995). La espiral del silencio. Barcelona: Paidós.