Jane Goodall, investigadora mundial y activista

Jane Goodall, investigadora mundial y activista

Jane Goodall revolucionó el panorama científico al mostrarle al mundo que los chimpancés y los humanos no son tan diferentes. ¿Qué nos hace similares? Averigüemos en este artículo.

Jane Goodall es la mayor experta en chimpancés del mundo y lucha incansablemente por su conservación. y su respeto. Aunque es imposible resumir décadas de estudio y actividad de primates en unas pocas líneas, el propósito de este artículo es intentar analizar su contribución.

La inmensa y extraordinaria personalidad de Jane Goodall, así como su amabilidad y su compromiso con el mundo, no se pueden resumir en un solo artículo. Deseamos, por tanto, darte una idea para profundizar en la vida de esta increíble mujer, leyendo y escuchando sus palabras. Su trabajo nos recuerda que pequeños cambios juntos pueden transformar el mundo..

«La destrucción del hábitat a menudo está relacionada con la codicia y el materialismo del mundo desarrollado».

-Jane Goodall-

¿Quién es Jane Goodall?

Jane Goodall (3 de abril de 1934) es una primatóloga, etóloga y antropóloga inglesa. famoso por estudiar a los chimpancés del Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania durante años.

Amante de los animales desde pequeña, su interés por África y la zoología estuvo marcado por la lectura Tarzán de monos. Como se dice a sí misma, estaba celosa porque creía que Tarzán se había casado con la Jane equivocada.

Su primera experiencia de observar el comportamiento animal ocurrió a la edad de 4 años. en un intento de comprender cómo ponen huevos las gallinas; permaneció escondida mirándolos por más de cuatro horas, tanto que sus padres llamaron a la policía por miedo. La madre aprobó de inmediato la pasión de su hija y le permitió continuar su investigación. Jane afirma que gracias a su madre se convirtió en científica.

El suyo es quizás el mejor ejemplo de cómo Estimular la curiosidad de los niños y ayudarlos a experimentar y hacer preguntas. es la mejor manera de hacerlos crecer felices y aficionados.

La primera vez fue a Gombe en compañía de su madre, ya que en ese momento no se consideraba seguro que una sola mujer viajara allí. Pasaron cuatro meses allí, durante los cuales Jane observó a los chimpancés desde lejos.

Después de obtener su doctorado en etología, continuó estudiando el comportamiento de los primates. En 1960, el paleontólogo Louis Lakey la invitó a Tanzania para estudiar las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes. Aquí comenzó una era de apasionada investigación de campo.

Los primeros descubrimientos de Jane

Cuando todavía los estaba observando desde la distancia, había visto que los chimpancés pudieron usar y fabricar herramientas. Hasta ese momento esta habilidad se le atribuía únicamente al ser humano, por lo que hizo que esta especie estuviera mucho más cerca de nosotros. Su descubrimiento, como otros que le siguieron, no fue bien recibido por la comunidad científica.

Goodall también señaló que eran seres extremadamente sociales; pasaban mucho tiempo en estrecho contacto, jugando juntos o haciéndose cosquillas. Se tocaron, se abrazaron, se tomaron de las manos y se besaron.

Estudió sus líneas telefónicas y su lenguaje no verbal, se utiliza para expresar miedo, tristeza o como señal de amenaza o peligro. Aquí hay otro aspecto que marcó una revolución, ya que estos comportamientos típicamente humanos nunca se habían descrito en animales.

«Ahora tenemos que redefinir las herramientas, redefinir a los humanos o aceptar a los chimpancés como humanos».

-Louis Laekey-

El sentido maternal en chimpancés y humanos

En cuanto a la actitud maternal de los chimpancés, tenemos ejemplos que hoy podríamos comparar con dos estilos de cría diferentes. En general, las madres protegieron y al mismo tiempo favorecieron la independencia de sus cachorros, cuidándolos y estimulando su desarrollo, como lo hacen las madres humanas. Es lo que conocemos hoy como la base del apego seguro.

La observación de la chimpancé de la Pasión, que en cambio se mostró indiferente e insensible hacia sus cachorros, demostró la importancia del rol materno y del apego seguro para el correcto desarrollo de las crías, tal como ocurre con los humanos.

Descubrió que los cachorros dependían de sus madres durante muchos años, observándolos y aprendiendo de ellos cómo independizarse. En particular, estudió el caso de Flint, un chimpancé que, ahora adolescente, seguía requiriendo el contacto y la atención constantes de su madre Flo. Este, ahora anciano, murió en un accidente. Después de encontrarla y observarla por un tiempo, Flint regresó a su grupo, pero su depresión se intensificó hasta el punto que dejó de comer y morir.

El caso de Flint se remonta al estudio de Spitz sobre los efectos de la separación entre madres e hijos. Este fenómeno puede causar depresión anaclítica o síndrome de hospitalización en el bebé, lo que puede provocar la muerte.

Los ejemplos descritos, pocos si pensamos en las innumerables investigaciones de Jane Goodall, representan los casos más significativos para captar la cercanía entre chimpancés y humanos. Sus estudios sentaron las bases para posteriores conocimientos sobre los chimpancés.

Su investigación la ha convertido en la primatóloga más importante y premiada del mundo.

Críticas a Jane Goodall y su obra

Después de que se matriculó en su doctorado, se criticó su hábito de nombrar a los chimpancés, una costumbre antropomórfica y no científica. Las críticas también llegaron por atribuir emociones o sentimientos a los animales, lo que implica que pueden tener diferentes personalidades.

Muy a menudo intentaron desacreditarla solo porque era mujer, especialmente cuando hablaba de similitudes entre el hombre y los primates. Su éxito se atribuyó no tanto a su increíble trabajo de campo como a sus hermosas piernas o cabello rubio.

Jane Goodall no prestó atención a las críticas, al contrario las explotó a su favor para obtener más financiación y poder continuar sus estudios.

De investigadora a activista

Después de la cumbre de la Academia de Ciencias de Chicago sobre la deforestación y su impacto en la biodiversidad, Jane Goodall abandonó el trabajo de campo y se convirtió en activista. Gracias a su lucha por la conservación de los primates y su hábitat, es considerada la embajadora mundial de los chimpancés.

A ello hay que sumar los numerosos programas educativos del Instituto Jane Goodall y las jornadas destinadas a concienciar sobre el impacto de nuestros comportamientos en la naturaleza, fomentando el respeto por los animales y el medio ambiente.

Hombre, como ella misma afirma, tiene intelecto pero no es inteligente: está matando a su único planeta.

«Ahora que finalmente nos hemos dado cuenta del terrible daño que estamos haciendo al medio ambiente, hemos agudizado nuestra ignorancia para encontrar soluciones tecnológicas».

-Jane Goodall-