Juegos graciosos: ¿Somos todos cómplices pasivos de la violencia?

Juegos graciosos: ¿Somos todos cómplices pasivos de la violencia?

«Juegos divertidos» es una película de Michael Haneke que nos enfrenta a un nuevo tipo de violencia. Un thriller psicológico que involucra al espectador en la agresión de una familia en un idílico lugar de vacaciones.

Juegos divertidos es una película de Michael Haneke, una réplica fiel de la versión austriaca de 1997. dirigida por el propio director. La película trata del asalto a una familia en vacaciones por dos jóvenes.

Puede parecer un thriller violento como tantos otros, pero no es la trama lo que hace especial a la película, sino la enseñanza que pretende dar a los espectadores a través de la crítica del insultante y violento entretenimiento típico de muchas producciones cinematográficas y que se cuela en nuestros hogares.

Juegos divertidos disputa el entretenimiento vulgar y violentoes una especie de terapia para un público obsesionado con el consumo aleatorio de imágenes violentas.

La película (tanto en la versión austriaca como en el remake americano) pretende hacer comprender al espectador hasta qué punto puede ser cómplice de la violencia que suele presenciar en su entorno cotidiano y en el cine.

Juegos divertidos: violencia no convencional

La película comienza con Anna y George (Naomi Watts y Tim Roth) viajando en coche, con un velero a remolque, a su casa de vacaciones con su hijo, Georgie (Devon Gearhart). Durante el viaje en su Land Rover, escuchan un CD de ópera.

Poco después de llegar a su destino, aparecen en la puerta dos niños educados, pero un poco raros.. Los modales impecables y la presunta pertenencia a una clase social alta, permiten a los dos jóvenes un acceso más fácil a la casa. Y aquí es donde comienza la pesadilla.

La familia se encontrará a merced de dos sociópatas…que con sus modales impecables la atormentarán toda la noche con un cuchillo, una pistola y un palo de golf.

Los jóvenes se llaman a sí mismos por diferentes nombres. A veces son Pedro y Pablo, otras veces son Tom y Jerry o Beavis y Butt-Head. Los personajes son interpretados por Michael Pitt y Brady Corbet.

¿Quiénes son estos dos sociópatas?

Pedro y Pablo operan sin un motivo o sentimiento descifrable.. Cuando George, el padre, le pregunta la razón de su crueldad, uno de los dos torturadores responde con una parodia de los motivos clásicos que el espectador espera.

Alude a su infancia infeliz, a la inestabilidad sexual, al resentimiento social y a la grosería. Todas las excusas predecibles que no dan ninguna explicación. Haneke, en este caso, se burla de los argumentos más triviales utilizados por los medios de comunicación para explicar la psicología de los personajes.

Pedro y Pablo usan guantes blancos inmaculados cuando hacen sus terribles actos…. En algunas escenas, Pitt se dirige al público directamente, burlándose de las expectativas de supervivencia de Anna y George.

En la película se hacen algunas sutiles alusiones a la complicidad del espectador durante el curso de la violenta trama. Los actores explícitamente guiñan el ojo a la cámara mientras se burlan de las víctimas… en un juego macabro proyectado en la gran pantalla.

La reconstrucción de una escena diaria en cualquier cocina imita lo que muchos de nosotros hacemos cuando consumimos películas violentas, iluminando todo el asunto.

«¿Por qué no nos matas?» Anna pregunta. «Subestimas la importancia del espectáculo», responde su torturador. Mientras tanto, el espectador sigue involucrado en el horrible espectáculo.

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Michael Haneke es un director austriaco que nos ha acostumbrado a historias poco convencionales, al entretenimiento siempre acompañado de la reflexión en cada secuencia.

La violencia de Haneke no es divertida o elegante o sexy, ni siquiera es particularmente dramática.pero es simple e inexorablemente desagradable. Tampoco prevé un desarrollo real de la trama para dispersar o desviar la agonía.

El objetivo de Juegos divertidos es confrontar nuestro hipócrita gusto por la violencia de Hollywood en sus más diversos géneros. Pensamos en la violencia en la pantalla como algo distante, marginal, ajeno a la vida cotidiana.

La película muestra que no existe una perfección familiar, residencial o laboral que nos mantenga fuera de peligro. No estamos preparados para reaccionar a lo que puede hacernos extremadamente vulnerableshumano. Nada que ver con la perfección de Hollywood.

Nuestra ingenuidad y complicidad con la absurda violencia del cine

Haneke pretende exponernos y cumplir su deseo anticipándose a las conclusiones de nuestras reflexiones. Tiene la intención de mostrarnos que todas nuestras deducciones son más bien el producto de una larga exposición al cine comercial de naturaleza violenta.

Por eso la película nos engaña, sobre todo con algunas pistas, a menudo asociadas a otras películas violentas, que creemos que la familia podría necesitar para «deshacerse» del drama. Pero nada más lejos de la realidad, porque esas pistas no serán importantes en absoluto.

El fin de los mitos

Los ataques no son ni lógicos ni predecibles. Los roles de género se invierten, la fuga del lugar de los hechos no es en absoluto heroica, ni los objetivos de los personajes están cargados de misterios. La fuga, un aspecto que siempre juega un papel importante en el desarrollo de la trama, se ve obstaculizada desde el principio.

Es una violencia seca y desnuda, desprovista de inútiles reconstrucciones de la gran pantalla. Es la violencia moldeada en nuestra psicología. Juegos divertidos es una película que no deben perderse aquellos que están dispuestos a salir de los esquemas habituales de los cinéfilosmientras que no es en absoluto el caso de los consumidores habituales de películas violentas como meros espectadores.