Karen Horney: la mujer que desafió a Freud

Karen Horney: la mujer que desafió a Freud

Karen Horney luchó contra las teorías que apoyaban la naturaleza masoquista de las mujeres y su adicción al amor, el dinero y la protección de los hombres. La sociedad ha obligado a menudo a las mujeres a buscar el sentido de su vida en tener un marido y unos hijos.

Karen Horney es una de esas figuras que merece su propio espacio en la historia, y no solo en el campo científico. Fue una mujer adelantada a su tiempo y que se atrevió a cuestionar los fundamentos de la psicología de su tiempo.

Sus revolucionarias teorías la llevaron a chocar con las facciones más conservadoras de la ciencia de la época. A esto se sumaba la dificultad de ser mujer de una manera dominada por las teorías masculinas.

La vida de Karen Horney

Karen Horney fue una psicoanalista alemana de principios del siglo XX. Fundadora de la psicología feminista y cofundadora de la psicología neofreudiana, fue una de las voces más críticas en las teorías de Sigmund Freud.

La depresión, que sufrió varias veces en su juventud, la impulsó a estudiar medicina y convertirse en psicoanalista. Desarrolló teorías revolucionarias sobre la personalidad y la neurosis que provocaron su expulsión del Instituto Psicoanalítico de Nueva York.

Su influencia en el avance de la psicología es innegable.. A ella le debemos no solo las contribuciones al tratamiento de la neurosis, sino también la adopción de un nuevo enfoque psicológico hacia la mujer. No debemos olvidar que a principios del siglo XX la psicología estaba dominada por los hombres y muchos se referían a las teorías de Freud.

Karen Horney argumentó que eran los hombres quienes se sentían inadecuados y celosos de las habilidades de las mujeres para crear y desarrollar la vida.. Por eso intentaron dominar todas las demás áreas de la vida. En contraste con las teorías de Freud, Horney llamó a este fenómeno «la envidia del útero».

Los primeros años

Karen Danielsen nació el 16 de septiembre de 1885 en Blankenese, Alemania. Su infancia estuvo marcada por un padre severo que le impuso una educación muy estricta. Desde muy pequeña encontró apoyo en su hermano mayor, al que se sintió muy apegada.

Cuando su hermano se marchó, Karen cayó en una profunda depresión que se repitió varias veces durante su juventud. Entonces decidió dedicarse en cuerpo y alma a los estudios. Años después dijo que en ese momento eligió que si no podía ser bonita, sería inteligente.

En 1906 se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Friburgo, una de las pocas universidades que aceptaba mujeres. Posteriormente asistió a la Universidad de Göttingen y finalmente en 1909 a la Universidad de Berlín.

Aquí eligió estudiar psicoanálisis -una nueva corriente psicológica para la época- y se graduó en 1915. En 1910, se casó con un compañero de estudios, Oskar Horney, y de este matrimonio nacieron sus tres hijas.

La vida profesional de Karen Horney

En los primeros años de su carrera, Karen Horney trabajó como conferencista y analista en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. Sin embargo, sus éxitos profesionales no estuvieron acompañados de tanta felicidad en la intimidad. Su matrimonio no funcionó y su hermano mayor murió de una infección pulmonar. Así volvió a caer en la depresión.

En 1932 se mudó a los Estados Unidos, donde se desempeñó como directora asociada del Instituto de Psicoanálisis de Chicago. Dos años más tarde se mudó a Brooklyn y se convirtió en profesora en la New School for Social Research y el New York Psychoanalytic Institute.

En esos años, comenzó a desarrollar sus teorías sobre la neurosis y la personalidad y entró en contacto con otros estudiosos de la época como Erich Fromm y Harry Stack.

Las teorías desarrolladas por Horney eran críticas y contrastaban con las ideas freudianas. Esto le costó la expulsión del Instituto Psicoanalítico de Nueva York. Fue entonces cuando junto con otros disidentes fundó laRevista estadounidense de psicoanálisis y el Instituto Americano de Psicoanálisis, donde trabajó hasta su muerte en 1952.

Las contribuciones de Jare Horney a la psicología

Kare Horney argumentó que las diferencias entre hombres y mujeres se debían a la educación y los patrones de socialización impuestos, y no a la biología como se ha argumentado durante mucho tiempo. Puso las bases de la psicología feminista y argumentó que eran las diferencias de género las que afectaban la salud mental de las mujeres.

Se atrevió a contradecir el punto de vista de Freud sobre la envidia del pene. Rompiendo con la tradición, continuó con la idea de que las mujeres envidiaban a los hombres por poder y privilegios, no por el pene.

También criticó el complejo de Edipo de Freud, que consideraba un producto de la inseguridad en la relación entre padres e hijos. Abogó por el papel fundamental de las influencias ambientales en el desarrollo psicológico y consideró que el narcisismo no es un trastorno psicológico, sino el resultado de la baja autoestima y el exceso de indulgencia en la infancia.

Un legado importante

Karen Horney fue en contra de las teorías que apoyaban la naturaleza masoquista de las mujeres y su adicción al amor., del dinero y la protección de los hombres. Creía que estas ideas provocaban que las mujeres pusieran demasiado énfasis en cualidades como el encanto y la belleza y buscaran el sentido de su vida solo en el matrimonio y los hijos.

Ella fue una revolucionaria de varias maneras: desde su aportación a la psicología, con sus teorías sobre la neurosis y la personalidad, hasta su presencia en la universidad en un período en el que la mujer quedaba relegada al ámbito doméstico únicamente. Sus declaraciones y críticas, especialmente las hacia Sigmund Freud, provocaron un rechazo hacia ella de un mundo que, quizás, le era cercano.

En 1967 se publicaron póstumamente los 14 artículos que componían su obra Psicología femenina. Su obra y sus escritos han influido en la psicología humanista y Gestalt, la psicoterapia, el psicoanálisis, la terapia conductual emocional racional de Ellis, el existencialismo y el feminismo.

Sin duda, Karen Horney ha dejado un legado único. Su vida, ciertamente no fácil, se caracterizó por una lucha constante. Una lucha interna, por su depresión, y una lucha externa contra un mundo machista donde era difícil hacerse oír por ser mujer.