La crisis de poder en tiempos de pandemia

La crisis de poder en tiempos de pandemia

Muchos países han descubierto que tienen individuos mediocres, malintencionados o simplemente incapaces de ser líderes. Actualmente hay una crisis de poder que está obstaculizando el logro de un acuerdo mundial sobre la pandemia.

Uno de los aspectos que surgió durante la pandemia del Coronavirus es la crisis de poder en la que se encuentra el mundo hoy en día. Hay muy pocos Jefes de Gobierno o de Estado que hayan demostrado estar a la altura de la situación, y aún menos que hayan demostrado alguna capacidad real de motivar a la sociedad por el camino correcto.

Si hay una idea que la mayoría de las naciones tienen en común en tiempos de pandemia, es la de ser gobernadas por políticos que no están preparados para gestionar una crisis tan grave, incapaces de tomar decisiones en un contexto de enorme incertidumbre.

En general, esta no es una era de líderes brillantes en el frente…. Podemos decir que en estos meses ha reinado la improvisación, si no la mentira y la incompetencia. La crisis de poder también se manifiesta en la imposibilidad de alcanzar un frente común, crucial en una situación así.

l problema del Coronavirus ha afectado a toda la humanidad, pero el individualismo y el egoísmo casi siempre han prevalecido. Para evitar la crisis de poder, la creatividad es necesaria, pero en este momento hemos visto prevalecer el autoritarismo.

La crisis de poder y un debate que no existe

Muchos gobiernos han hablado del debate «economía versus vida» para referirse a la cuarentena obligatoria y la consiguiente interrupción de las actividades económicas. Para muchos, el sentido común dice que no hay debate: la vida es un valor supremo y la decisión de preservarla debe estar por encima de todo.

El problema de la crisis actual es que muchos de nuestros líderes políticos demuestran serlo sólo en circunstancias normales. En cuanto la realidad adquiere nuevas connotaciones, pierden la conciencia de la situación… y deciden recuperar el juego que conocen.

Hemos visto casos extremos como el de los Estados Unidos, donde se aconseja a la gente que ignore las noticias para no estresarse y tratar de seguir con su vida normal. Por otra parte, en el Ecuador, con cientos de muertos en las calles, se ha seguido negando la gravedad de la situación.

El aspecto más preocupante de la crisis de poder es que lleva a la pérdida de vidas.

Una corrupción desenfrenada

Mientras que en el sector público ha reinado la mala gestión, en el sector privado hemos visto cómo las empresas aprovechaban la situación para beneficiarse al máximo. Esto ha llevado a algunos estados a regular el precio de ciertos bienes de consumo, como las máscaras.

Europol rastreó más de 2000 sitios web que comercializaban drogas engañosas, si no peligrosas, haciéndolas pasar por una cura para el Coronavirus. Por no mencionar una serie de crímenes cibernéticos. Por lo tanto, podemos decir que el sector privado por sí solo ha asumido un liderazgo más que censurable.

Por otro lado, una profunda corrupción estatal ha salido a la luz en algunos países. En Colombia, por ejemplo, donde cientos de miles de personas viven en cuarentena por el hambre, algunos funcionarios y gobernantes han aumentado el precio de los productos para los más pobres a fin de marcar la diferencia.

Falta de autoridad y creatividad

Muchos líderes y gobernantes tienen poder, pero no tienen autoridad sobre su pueblo. Esta es una de las formas en que se manifiestan las crisis de poder y la desconfianza de la población hacia sus líderes. A veces porque se piensa que son corruptos, a veces porque no muestran ninguna virtud especial, a veces simplemente por su ineptitud.

En la crisis actual, la mayoría de los gobiernos han seguido un plan basado en la nada. Después de la cuarentena, se tomaron medidas a la antigua usanza para reabrir y reactivar la producción, pero sin buscar una verdadera perspectiva innovadora.

Es obvio que la situación ha tomado al mundo por sorpresa y que sólo estamos empezando a reaccionar ahora, y sin embargo carece de una buena dosis de creatividad de muchos estados.

En algunos casos, la sociedad ha sido aún más reactiva que el propio gobierno. Por ejemplo, en Río de Janeiro (Brasil) fueron las «pandillas» las que ordenaron la cuarentena, ante la reticencia del presidente Bolsonaro. En otros países, fueron los particulares los que tomaron medidas para producir más respiradores, geles desinfectantes o máscaras donde eran insuficientes.

La crisis actual ha desafiado las capacidades de nuestros gobernantes, muchos de los cuales han demostrado ser incapaces de manejar la situación. Aún no sabemos cómo saldrá el mundo de esta situación, pero lo que es previsible es que se produzcan cambios en el poder. Las sociedades se han vuelto más conscientes de lo que es realmente esencial para un estado y lo que no lo es.

Riggirozzi, P. (2020). Coronavirus y el desafío para la gobernanza regional en América Latina. Análisis Carolina, (12), 1.