La felicidad puede ser cuestión de puntos de vista

Cada uno de nosotros tiene una percepción única de la vida, de cómo suceden las cosas. La impresión que tendrá en usted el comportamiento de otra persona puede ser muy diferente de la percepción de otra persona. Tus vivencias, cultura, sentimientos, en definitiva, todo lo que has ido absorbiendo información durante tu vida ha dado como resultado la persona que eres hoy y todo ello influye en tu visión de la vida.

Piense en las discusiones que ha tenido con alguien sobre diferentes puntos de vista. A otra persona le puede parecer que cierta actitud no es importante, pero para usted, esa misma actitud puede haber tenido un gran impacto. Si no alcanzas un entendimiento, un equilibrio en tus puntos de vista, una animosidad, se mantiene un cierto malestar.

¿QUÉ TIENE QUE VER EL PUNTO DE VISTA CON LA FELICIDAD?

Cuando dos o más personas tienen diferentes puntos de vista, pueden buscar un entendimiento. Incluso si cada uno sigue manteniendo sus propias impresiones, puede encontrar un término medio y crear un equilibrio. Respecto a tu punto de vista y la felicidad no es muy diferente a la situación de incomprensión con personas cercanas. La diferencia está en el hecho de que los eventos son lo que son y no cambiarán para armonizar con nosotros.

Puede ser que esté en conflicto con algo que sucedió en su vida, o incluso con las condiciones de vida que tiene. En este caso, básicamente tienes dos formas de lidiar con eso e intentar sentirte bien. El primero se refiere a las cosas que puede cambiar, el segundo se refiere a las cosas que no puede cambiar. También existe la posibilidad de un compromiso entre una opción y la otra.

CÓMO TRATAR CON SITUACIONES QUE TE HACEN SENTIR MAL

Primero, hablemos de situaciones en las que el problema es algo en lo que puede intervenir. Como cuando te sientes mal por no tener coche para moverte, pero existe la posibilidad de comprar uno en un tiempo. Puedes optar por hablar mal de la vida y del momento que vives. Puedes mirar a las personas que te rodean que tienen lo que tú no tienes y sentirte disminuido o excluido de alguna manera.

Si no quiere establecerse y culpar a la vida, puede actuar y crear un plan de acción. Determina qué necesitas hacer para adquirir este auto, haz una planificación financiera, busca opciones y comienza a recorrer este camino en busca de lo que deseas. Dependiendo de cómo veas la vida, ya te sentirás mejor porque tienes un plan y estás trabajando para hacerlo realidad.

La segunda situación se refiere a un momento en el que te enfrentas a algo que no está a tu alcance para cambiar lo que sucede. Como es la situación de la pandemia, que nos aisla. Puede sentirse enjaulado, angustiado, ansioso por lo que pueda suceder y experimentar diferentes sentimientos discordantes. Lo peor de todo, tal vez perderse sin saber qué hacer.

En situaciones en las que no puede cambiar los eventos, existe la posibilidad de cambiar su punto de vista. La forma en que afrontas la situación es la puerta de entrada a las sensaciones de tu ser. Si todo lo que ve en la pandemia es desesperación y angustia, entonces se sentirá. Por otro lado, si puedes ver oportunidades como comenzar nuevos hábitos, desarrollar el autoconocimiento, estudiar y mejorar, entonces el sentimiento es de gratitud y agradecimiento que sentirás.

¿Recuerdas que comenté que puede haber situaciones que sean un compromiso entre lo que puedes cambiar, o no, en los eventos de tu vida? Volvamos al ejemplo del automóvil. En la primera situación, planificó y programó para obtener lo que desea. Sabes que podrás cambiar tu realidad actual si sigues el camino que has trazado. Ya no hay razón para sentirse enojado o mal.

Sin embargo, dependiendo de cómo veas la vida, es posible que te hayas dado cuenta de que no necesitas un automóvil. Que tu necesidad es ir a trabajar solo. Una bicicleta, por ejemplo, sería una forma más económica y saludable. En esta situación no conseguiste el coche, pero tampoco te quedaste en la misma realidad en la que vivías. El término medio fue suficiente para hacerte sentir bien.

EL HÁBITO HACE UN MONJE

Puede ser que el primer pensamiento que se le haya ocurrido al leer la última parte sobre cambiar puntos de vista sea que hablar es fácil, pero hacerlo es difícil. Ese pensamiento ya es tu percepción de la vida que crea bloqueos y te mantiene en la misma situación. Por otro lado, si ya ha comenzado a pensar en formas de aplicar esto, ya lo está logrando. El hecho es que cambiar tus puntos de vista a diario es un hábito, y el hábito se crea practicando con constancia.

También te puede interesar
  • Reflexiona sobre que es la felicidad
  • Filosofía de la felicidad con Platón, Sócrates y Aristóteles
  • Descubre qué hacer para alcanzar la felicidad.

El hábito de la gratitud es también un poderoso aliado en este cambio de estado. A medida que comienzas a darte cuenta de más cosas por las que debes estar agradecido de lo que estás disgustado, la sensación de bienestar tiene prioridad. Empieza por pequeñas situaciones y, con el tiempo, amplía esta nueva percepción de la vida a todo en tu rutina y permítete ser feliz.