La ilusión de poder

¿Qué es lo que mueve al ser humano? ¿Es la libido, como postula Sigmund Freud? ¿Quién conoce el sentido de la vida, como enseña Viktor Frankl? ¿Quizás incluso el poder, como defiende Alfred Adler?

Creo un poco en todo eso, especialmente en el poder.

Es la naturaleza humana disputar el espacio, marcar territorio y luchar para estar al mando. Tal vez sean rastros de su naturaleza animal, cuando se internó en experimentos que preceden a la condición humana. El hecho es que la búsqueda de poder sigue siendo el principal combustible de la dinámica que rodea al ser.

El hombre quiere tener poder sobre los demás, poseer, gobernar sobre los demás, tratarlos hasta que, siendo permitido, como una propiedad, esto es instintivo, tal vez, de hecho, un hábito gregario, alguna inclinación ancestral.

Aún no ha comprendido (quizás tardará milenios en algunos casos) que toda inflación de la personalidad va acompañada de una deflación o, como dijo el maestro Jesús: «El que se exalta a sí mismo será degradado».

Esto significa que la propia naturaleza, a través de sus leyes kármicas, crea mecanismos de ajuste en el desarrollo de la Conciencia. Con esto, uno percibe a la gente plantando arrogancia, orgullo, vanidad y cosechando humillaciones.

Quien vive una vida de sufrimiento necesita entender que se enfrenta a un proceso educativo, en el que toda idea equivocada de poder y fuerza, que ha creado una personalidad inflada de importancia, debe ser deconstruida en el mismo terreno en el que fue plantada: el terreno de la experiencia cuerpo-mente.

Así que, mi querido amigo, entienda: cuanto más profundas sean sus huellas, más sufrirá para borrarlas.

No hay nada más perturbador para el proceso evolutivo que el poder.

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La belleza presta un poder gigantesco, la riqueza de la misma manera, el éxito y la fama también, por fin cualquiera que se enfrente a una experiencia así tiene que ser consciente de los riesgos que conlleva.

Hay, sí, un mecanismo compensatorio en esta Rueda del Samsara: los que hoy son ricos y poderosos y han hecho mal uso de esta oportunidad tendrán que pasar por el ajuste natural de la conciencia viviendo en la miseria y la mendicidad.

¿Entiendes ahora lo que Buda quiso mostrarnos cuando dijo que debíamos seguir el camino del medio?

El hombre debe perder el interés en el mundo para trascenderlo, de lo contrario quedará atrapado en esta Matriz.

Es hora de que todos entiendan que el verdadero poder viene con la humildad. Nadie hiere, golpea, afecta o hiere a una persona humilde, no se puede humillar a una persona humilde, eso es imposible, porque a la gente así no le importan las evaluaciones externas, no le importan las aprobaciones, por lo que no se transfieren su poder entre sí.

Las personas humillantes, afectuosas, etc. (soy consciente de que estas palabras no existen), son aquellas que son arrogantes, vanidosas, orgullosas y apegadas a su propia imagen.

Humildes son aquellos que se elevan en todos los sentidos, porque están en sintonía con la naturaleza misma (Dios).