La pereza es la fórmula irresponsable de la renuncia

Cuando observamos la sociedad de hoy en día tratamos de establecer normas, entender lo que la enriquece y lo que la perjudica. La pereza es uno de los talones de Aquiles de nuestros tiempos.

Uno de los males de hoy en día es la ansiedad y el otro es la pereza. Por mucho que parezcan lo contrario, estas reacciones naturales están interrelacionadas ya que la ansiedad excesiva puede llevar a la pereza, pero también puede quitarla.


Hombre acostado en la cama con la mano en la cara y la expresión perezosa
Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

La ansiedad conduce a la pereza cuando limita nuestra acción y reduce nuestra libido; pero nos aleja de la pereza porque es una reacción que nos alerta para que practiquemos la acción.

La postergación es uno de los males de hoy en día, ya que no sólo la ansiedad resulta en ello, sino también la cultura tecnológica que se ha estancado ante las pantallas. Hemos evolucionado a través de acciones como nómadas para luego volvernos sedentarios, pero este sedentarismo no es como el de hoy en día que no necesitamos ni cazar, ni criar animales, ni plantar. Vehículos para llevarnos a donde queramos, escaleras mecánicas, casi todo a nuestro alcance.

Es importante que la pereza no nos suplante, no nos golpee, no sea más fuerte que nosotros. Si nos suplanta, puede dar paso a males mayores.

Pero no dejes que la pereza gane o seremos seres de músculos atrofiados y huesos deformados en las futuras generaciones. En el presente, podemos tener la tristeza de tener menos conquistas y dejar de activar nuestras hormonas de placer y bienestar, ya que para conquistar hay que actuar.

El exceso de tristeza causa depresión y para eliminar todas estas enfermedades mentales, vea mis consejos para superar la pereza.

Reconociendo que a veces la autodisciplina es necesaria para hacer frente a la pereza, dejo una serie de consejos que considero importantes.


Mujer sentada en posición de loto con los ojos cerrados y el sol reflejándose en el fondo
Foto de cottonbro en Pexels

Paso uno: el autoconocimiento. Para saber lo que son tus perezosos y entender cómo te hacen daño. Ten en cuenta que sólo hay un culpable de tu pereza: tú mismo. La pereza no es una enfermedad, no es permanente; se determina según el tipo de acción y la ocasión. Sé responsable.

Paso dos: organización. Arreglar el ambiente, definir lo que es necesario para ahorrar tiempo y esfuerzo. Por ejemplo, si vas al gimnasio al día siguiente por la mañana, deja tu ropa lista por la noche, incluyendo tus zapatillas con los calcetines cerca. Si vas a hacer comida, organízate para que la comida y los objetos no tengan un acceso difícil.

Paso tres: orden de prioridad. Resolver los más difíciles primero, y luego, incluso con la energía agotada para los más fáciles de hacer después, porque son fáciles lo hará sin dificultad.

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Paso cuatro: cuenta hasta tres. Usar el conteo para impulsar la acción de manera decisiva y definitiva. Si tienes que hacer algo y eres perezoso, cuenta hasta tres y vete, resuélvelo ahora.

Paso cinco: está activo. Usar la ansiedad para estar físicamente activo. Cuando estás activo, desencadena más ansiedad y resuelve más cosas. Usar la ansiedad a tu favor es una gran arma para superar la pereza resolviendo varias cosas hasta que el desgaste del día te hace dormir bien por la noche por el cansancio.