La Sexta Llave | De la Tormenta a la Unidad

En el artículo anterior comenzamos la fase práctica de la Llave de la Caja Negra. Hablamos de la alineación con la Matriz Divina tan necesaria para tomar el timón de nuestro viaje, que consiste en ceder el control para ganar el control. Sólo cuando estamos alineados pensamos y deseamos en línea con nuestro propósito. Después de todo, tenemos muchas intenciones, pero es el propósito el que asume el resultado.

Espero que hayas practicado la limpieza de pulmones y experimentado todo el poder de equilibrio de esta herramienta mágica. También compartí el uso consciente de la Fuerza Vital a través de la visualización para crear un campo de luz que nos mantenga alineados con la Fuente. Sin embargo, es probable que algunas personas hayan tenido dificultades para realizar este segundo ejercicio porque es realmente difícil, al menos inicialmente, mantener el foco de la visualización cuando tenemos un torbellino de pensamientos que distraen nuestra concentración. Esto se debe a que no se puede decir:

¡Quédese quieto, mienta! ¡Silencio! ¡Déjame concentrarme en lo que quiero!


La mujer con las manos en la cabeza gritando
Andrea Piacquadio | Pexels

Para aprender a calmar nuestra mente frente a tanta información absorbida durante el día, de tantas preocupaciones diarias, necesitamos practicar la meditación. Esto nos trae la necesidad de desaprender el concepto de vaciar la mente. Esta fase es la etapa final de la meditación y no el objetivo inicial. ¿Recuerdas que decimos que no hay evolución sin auto-observación? Meditar es observar. Estamos donde están nuestros pensamientos y emociones. Observarlos es aprender. Con la meditación podemos controlar la tormenta mental, decidir qué pensar, cuándo pensar y finalmente encontrar la unidad en el milagroso silencio del vacío. Si el vaso está lleno, no habrá espacio para el nuevo. Pero tendremos que pasar por algunas etapas para lograr nuestro objetivo. Empezamos con la ya enseñada limpieza de pulmones. Sigue los siguientes pasos:

1. Sólo mira: se sienta o se acuesta cómodamente. Relaja todo el cuerpo, cierra los ojos durante cinco minutos y observa el curso de tus pensamientos. No sigas los pensamientos, sólo obsérvalos pasando por tu pantalla mental. Al principio notará una ráfaga de ellos, especialmente en lo que respecta a nuestra vida cotidiana. Imagínese en la posición de un observador silencioso e independiente. Sólo tienes que seguirlos con cuidado y sin juzgarlos. No te duermas. En presencia de cansancio, interrumpa el ejercicio o frótese agua fría en la cara y el pecho. La limpieza de los pulmones también elimina y previene el cansancio y la somnolencia. Este ejercicio de control del pensamiento debe hacerse por la mañana y por la noche, y cada día su tiempo debe extenderse un minuto para que en una semana podamos seguir y controlar el curso de nuestros pensamientos durante un máximo de diez minutos sin dispersarnos. Notará cómo los pensamientos pasan inicialmente por su mente a gran velocidad, pero el caos inicial se desvanecerá lentamente hasta que sólo unos pocos aparecerán en su mente como si fueran de muy lejos.


El hombre con la mano en la cara y la expresión triste
Pixabay | Pexels

2. Foco activo: Ahora que ha dominado la observación pasiva, pasará a la primera etapa de enfoque selectivo. Siempre que surjan pensamientos repetitivos, debe cambiar inmediatamente el enfoque a otro pensamiento presente en la confusión. Explicaré mejor el enfoque más pronto que tarde. Lo importante de este ejercicio es no dejar que las insistentes preocupaciones se apoderen de él. No discutas con ellos, sólo cambia el enfoque a otro pensamiento. Todos los pensamientos no deseados deben ser apagados. Esto debe ser ejercido hasta que se convierta en un hábito, hasta que seamos capaces de llevar a cabo nuestra meditación, tareas, en el trabajo o en la vida privada, con la máxima conciencia, independientemente de si es algo grande u ordinario. Este ejercicio agudiza la mente y fortalece la memoria. Pero para aprender a apagarlo, primero debemos aprender a concentrarnos.

Elija un pensamiento, una imagen o cualquier idea de su preferencia. Algo agradable o visualizar la realización de un sueño. Fíjalo con todas tus fuerzas, y rechaza enérgicamente todos los demás pensamientos que no tienen nada que ver con el ejercicio. Al principio, sólo podrás hacerlo durante unos segundos, y luego durante unos minutos. Necesitarás ser capaz de fijar un solo pensamiento y seguirlo durante al menos diez minutos seguidos.

3. Vaciado mental: relájese cómodamente y cierre los ojos. Rechazar enérgicamente todos los pensamientos emergentes. No debería haber nada en tu mente, sólo un vacío total. ¿Cómo puedes hacer eso? Visualice una esfera blanca y brillante, sin desviarse o distraerse. Puedes usar una lámpara blanca encendida como base para la visualización. Poco a poco, deja que el brillo se expanda hasta que todo sea blanco. Al principio sólo podrás mantener esto durante unos segundos, pero al hacer ejercicio constantemente obtendrás un mejor rendimiento. Con el enfoque en el blanco total, ríndase y sumérjase en la luz sin miedo o expectativas. Sólo déjalo fluir. Si puedes permanecer en este estado durante diez minutos completos sin distraerte o quedarte dormido, serás llenado por un estado de vacío o punto cero. Este es el lugar donde todo es posible.

En el próximo artículo compartiré la séptima y última clave de la caja negra, para la creación consciente de cualquier cosa. Recuerda, sin embargo, que todo está siempre condicionado por el nivel de alineamiento con la Matriz Divina. O corremos el riesgo de crear el caos o no manifestamos nada.

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No escatime esfuerzos en la práctica de los ejercicios propuestos. Se basan en ejercicios milenarios del arte de la magia hermética presentes en mi libro «Alquimista Cuántico». Y, sí, lo hacen. Si no hay evolución sin auto-observación, sin el dominio de la mente y el poder de transformar la tormenta en unidad, tendremos grandes dificultades para vivir la plenitud en la que nacimos para traer la realidad.

¡Vivir es tomar la responsabilidad de manifestar la vida!

¡Trasciende a la ligera!

Nos vemos menos tarde.