La soledad

“La soledad es peligrosa y adictiva. Cuando te das cuenta de la paz que hay en él, ya no quieres tratar con la gente » – Carl G. Jung

Sabe, un día entendemos que no es un ser a la mitad, entonces todo lo que nos enseñaron – lo que necesitamos la mitad, naranja, bla, bla, bla y todas las cosas que solo nos hacen sentir la obligación de estar en una relación, ya sea por miedo a estar solo, ya sea por el fracaso social, por la utilidad o por tantas otras cosas, se derrumba y son solo ideales para quitarnos nuestro poder personal.

Cuando despertamos y entendemos que somos Uno con el Creador, Chispa Divina, que somos el Ser Superior, ya no nos falta ni nos limita. ¡Nos convertimos en el Todo!

El amor nos conecta con todos los seres, y no por utilidad, sino por compasión, en el buen sentido de la palabra. Por benevolencia.

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Ah, qué bueno es existir sin miedos, sin acusaciones y hasta paranoias impuestas por una sociedad enferma.

Qué bueno es estar con la gente por amor, no por necesidad. Como es bueno para tratar la salud, no la enfermedad. Qué bueno es agradecer, en lugar de quejarse. Son nuestras elecciones diarias las que marcan nuestras vidas.

Honro mi pasado y todo lo que me enseñó, pero renuncio al dolor, el sufrimiento y el apego.

Elijo ser libre y feliz con total facilidad, alegría y gloria.

¿Y tu? ¿Estás esperando que alguien te haga feliz, te diga qué hacer o ser, qué camino tomar o pagar tus facturas?

¡Tu eres el amor!

Reflexión escrita por nuestro editor jefe: Mônica Damini