No importa cuán somnoliento estés, nunca superarás la siesta de estos competidores microscópicos. Un equipo de científicos japoneses y estadounidenses encontró bacterias enterradas en las profundidades del Océano Pacífico que datan de hace más de 100 millones de años y, sorprendentemente, todavía están vivas. En el laboratorio, los microbios se despertaron de su estado latente cuando se alimentaron y comenzaron a replicarse como las bacterias en condiciones normales.

El estudio, publicado en la revista. Comunicaciones de la naturaleza, trae datos nuevos e interesantes sobre la vida en la Tierra, además de inaugurar algunos misterios nuevos. Comencemos por partes: todo comenzó cuando la colaboración internacional de científicos decidió investigar el fondo del giro del Pacífico Sur, una región oceánica entre América del Sur y Australia conocida por tener pocos nutrientes y, en consecuencia, muy pocas formas de vida. Estudios previos ya habían encontrado microbios en el sitio, pero el equipo quería verificar hasta dónde podían ubicarse estos organismos y cuánto tiempo podrían vivir en un entorno tan inhóspito.

Luego, los investigadores tomaron muestras de arcilla a más de 70 metros debajo del fondo del océano (que, a su vez, está cubierto por casi seis kilómetros de agua) y las tomaron para análisis de laboratorio. Lo primero que notaron fue que había pequeñas cantidades de oxígeno en las muestras, lo que permitiría que existieran organismos aeróbicos allí, al menos teóricamente. Posteriormente, el equipo comenzó a «alimentar» las capas de arcilla con nutrientes como acetato y amoníaco. Las sustancias tenían átomos de carbono y nitrógeno que funcionaban como marcadores, que pueden rastrearse y detectarse si un ser vivo los ingiere, lo que indica su presencia en la muestra.

Este proceso de alimentación duró 557 días y gradualmente reveló organismos vivos en la arcilla que se alimentaban de nutrientes y se «despertaban» de un proceso de latencia. Sin embargo, el equipo quería verificar si las bacterias podrían volver a la normalidad por completo o si permanecerían con funciones reducidas incluso con la presencia de nutrientes. El resultado fue sorprendente y alentador: aunque inicialmente había pocas células en las muestras, las bacterias pronto comenzaron a reproducirse masivamente después de la introducción de nutrientes, como lo hacen las bacterias en un estado normal, lo que indica que eran 100% activas. En 65 días, el número de células aumentó de 1,000 a 1 millón de bacterias por cada centímetro cúbico de arcilla.

Pero, ¿cómo saben los científicos la edad de los microbios? El valor se estimó de acuerdo con la capa de arcilla en la que se encontraron, un cálculo que está bien establecido en geología. Según el equipo, las capas de arcilla encontradas estaban cubiertas con capas de dióxido de silicio, una sustancia que sería impenetrable por cualquier microorganismo. Esto indica que las bacterias se atascaron en las capas de arcilla tan pronto como se formaron, en lugar de llegar al sitio después. Como resultado, las bacterias más antiguas encontradas se encuentran en la capa de 101,5 millones de años, una época en que los dinosaurios aún dominaban la Tierra. Con eso, estas bacterias ganaron el trofeo de los seres vivos más antiguos aún vivos que conocemos.

Exactamente cómo sobrevivió la bacteria todo este tiempo sigue siendo un misterio, especialmente porque las muestras de arcilla contenían muy pocos nutrientes considerados esenciales para la vida. Se sospecha que los microbios entraron en un estado de latencia que requirió una energía mínima, y ​​de alguna manera lograron capturar estos pocos nutrientes del medio ambiente con maestría.

Sin embargo, no está claro si la bacteria se reprodujo a través de la división celular o no. Es posible que el proceso haya sido muy lento (en condiciones normales, las bacterias se dividen y multiplican rápidamente). Pero también es posible que los individuos se hayan quedado sin generar descendientes todo el tiempo. Esto es aún más fascinante, porque indica que algunas de las células encontradas tienen más de 100 millones de años, y pasan todo este tiempo creciendo lentamente y regenerándose, algo nuevo y bastante impactante.

El estudio fue elogiado por varios científicos y pronto llamó la atención sobre la discusión sobre la vida en la Tierra, e incluso fuera de ella. Aunque se sabe desde hace mucho tiempo que algunas bacterias y otros seres microscópicos (como las archeas) pueden vivir en condiciones extremas de temperatura, presión y toxicidad, sobrevivir en un entorno con pocos nutrientes y durante tanto tiempo es algo mucho más difícil. Esto indica que los lugares previamente considerados inhabitables por nosotros en realidad pueden ocultar formas de vida como esta, no solo en la Tierra sino también en otras partes del Sistema Solar, o incluso en el Universo. La búsqueda de estas formas primitivas de vida en entornos hostiles ha sido un objetivo cada vez más serio entre los astrónomos, y el estudio indica un nuevo lugar para buscar.

«Si la superficie de un planeta en particular no parece prometedora para contener vida, puede estar escondida bajo tierra», comentó a la revista. CienciasAndreas Teske, un microbiólogo de la Universidad de Carolina del Norte, que no participó en el nuevo estudio.

Los análisis genéticos posteriores revelaron que las bacterias encontradas eran diversas, pertenecientes a ocho grupos ya conocidos por la ciencia, algunos que se encuentran en ambientes marinos mucho menos inhóspitos que los analizados esta vez. Esto indica que la capacidad de sobrevivir con muy pocos nutrientes es más generalizada y no específica de un solo grupo de bacterias. Según el equipo, una hipótesis es que el comportamiento evolucionó hace mucho tiempo como una forma de sobrevivir en momentos en que no había mucha materia orgánica en el medio ambiente.

De todos modos, todavía hay mucho que no se sabe acerca de estos seres, lo que hace que este descubrimiento sea el primer paso en un largo viaje para comprender el comportamiento de la vida en nuestro planeta.