Manejar el dolor en relaciones tóxicas

Manejo del dolor en relaciones tóxicas

El final de una relación importante siempre causa dolor, especialmente si el vínculo fue tóxico. En estos casos, el sufrimiento puede superar los límites por diversas razones. Averigüemos cuáles.

El final de una relación, ya sea por una separación o por la desaparición de una pareja, es una experiencia increíblemente dolorosa. Manejar el dolor en las relaciones tóxicas es más difícil debido a las características de este tipo de restricción.

Cuando hablamos de dolor en las relaciones tóxicas, tendemos a pensar inmediatamente en las relaciones de pareja; en realidad, cualquier interacción humana puede asumir una dinámica dañina para el individuo. Vamos a averiguar porque es tan difícil superar el fin de una amistad o la muerte de un familiar cuya relación no era sana.

¿Por qué es difícil controlar el dolor en las relaciones tóxicas?

Puede parecer ilógico que sea más difícil dejar ir a las personas que nos han lastimado en lugar de aquellos que solo nos han dado amor.

Aquellos que enfrentan el final de una relación tóxica pueden enfrentar el malentendido o el juicio de las personas que los rodean. Para intentar comprender mejor esta situación, debemos tener en cuenta algunos factores importantes.

Personalidad

Por lo general, las personas en relaciones tóxicas tienen problemas sin resolver en su esfera emocional. Es común que estas personas tengan un gran miedo al rechazo y al abandono., que son inseguros, indecisos y propensos a la dependencia emocional.

Incluso en términos poco saludables, la relación llena o mitiga esas heridas internas. El adicto concentra toda su energía en la pareja. Al final de la relación, se ve obligada a enfrentarse a su mundo interior, devolviendo toda la atención a sí misma.

Los miedos y las heridas que nos acompañan emergen con más intensidad al final de una relación tóxica, haciendo que la ruptura sea a menudo insoportable. Recordamos que somos el único apoyo real con el que podemos contar: si ignoramos las heridas no resueltas, no podemos ayudarnos a nosotros mismos.

Autoestima

Uno de los aspectos más cruciales para desarrollar una relación tóxica es la autoestima. Un vínculo que provoca tanto sufrimiento que socava la confianza en uno mismo.

El valor que un individuo se atribuye a sí mismo disminuye cuanto más dura la relación tóxica. Uno se vuelve débil, inadecuado e incapaz de avanzar sin la otra persona.

El amor propio es clave para detectar el abuso y acabar con él. Es lo que se necesita para recordarnos que valemos y que somos suficientes para nosotros mismos. Es la fuerza que nos empuja a no tolerar ninguna forma de abuso, incluso cuando la consecuencia es estar solos.

Las relaciones tóxicas aniquilan el amor propio. La persona se menosprecia, llega a pensar que no merece más de lo que recibe. La confianza en uno mismo está tan reducida que uno no puede afrontar la ruptura. Esa base sólida que tenemos que decir «basta» se desmorona ante los continuos abusos recibidos.

Paz interior para manejar el dolor en relaciones tóxicas

En una relación sana, apenas hay asuntos pendientes. Cada uno aporta, dando cariño, seguridad y comprensión al otro. Y así, cuando los caminos se separan, es más fácil cerrar el ciclo anteponiendo los buenos recuerdos y sensaciones a todo.

Por el contrario, manejar el dolor en las relaciones tóxicas significa lidiar con la ira, el remordimiento, la ira o la decepción. Son relaciones basadas en la idea de que todo el esfuerzo realizado y el sufrimiento soportado deben ser recompensados.

Tarde o temprano se espera que el otro intercambie y redistribuya la energía invertida. Con el fin de la relación, también se acaba la esperanza de que esto suceda, dejando espacio para la ira.

Además, Pueden aparecer pensamientos disfuncionales que nos hagan creer que no hemos sido suficientes para esa persona. ¿Por qué no podíamos ser amados? ¿Por qué no hemos hecho más para que la relación funcione? Tales ideas conducen a cavilaciones negativas y no permiten superar el dolor.

El dolor experimentado a lo largo de la relación tiene características similares. Los lazos saludables y respetuosos provocan un dolor igualmente tranquilo y consciente. Aún así, controlar el dolor en las relaciones tóxicas no es imposible.

El procesamiento de un dolor lleno de ira y desesperación, tan similar a los sentimientos vividos cuando la relación estaba viva, Requiere un trabajo más intenso y profundo orientado a restablecer las bases del amor propio y confianza en uno mismo. Estos pilares son necesarios para sanar y no repetir los mismos errores.

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