Maternidad e individualidad

JEscribí en otros textos sobre la maternidad algunas dificultades y alegrías de ser madre, pero en este, quiero hablar de la importancia de lograr, además de la maternidad, Mantener nuestra vida como profesionales y mujeres adultas llenas de deseos y sueños.

Mujeres que necesitan encontrar tiempo para respirar solas, salir con amigas, tener citas (ya sea marido, mujer, novio, nuevas parejas …) ¡para estar satisfechas como mujeres! Porque ser madre puede ser algo tan abrumador que una mayoría empieza a vivir solo esta función, dejando a la mujer en un rincón bien escondido de algún cajón.


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El problema es que por muy bien que tratemos de dejarlo, siempre habrá un retorno, porque somos mujeres antes y por encima de cualquier otra función.

Incluso porque será experimentando bien nuestra porción de mujeres que enseñaremos a nuestros hijos e hijas a respetar y reconocer el misterio, la belleza y el deleite de ser mujer.

¿Imagina un hijo que ve a su madre solo como una persona a su disposición? ¿Viviendo solo para él? ¿Cómo aprenderá a relacionarse con otras personas? ¿Qué esperará de la persona que elija para vivir juntos con amor? ¿Y qué concepto te formarás sobre lo que es una mujer?

¿Y una hija, ver a su madre viviendo en casa sin proyectos y sin logros profesionales? ¿Sin autonomía e individualidad? ¿Cómo se constituirá ella misma como mujer? ¿Cómo aprenderá esta hija a relacionarse con otras personas? ¿Y qué papel jugará en estas relaciones?

Será viviendo plenamente cada rol que tenemos que podremos transmitir la esencia de estos roles a nuestros hijos. Aprenderán y apreciarán la importancia del trabajo a medida que les mostramos los logros derivados de este trabajo a diario, como nuestra realización profesional y las alegrías que provienen de estas relaciones y también de los viajes, salidas, ropa, electrónica y todo lo demás que vamos conquistando con los resultados de esta realización profesional.


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Será Estar bien con nosotros mismos y contentos con nuestras elecciones, ya sean fruto de aciertos y / o derrotas que les enseñaremos la importancia de apostar por los sueños y deseos, la importancia de confiar en nuestra capacidad de elección y la fuerza para empezar de nuevo si es necesario. Será en cada intento genuino de realización que enseñaremos que la valentía es algo esencial en la vida y que necesitamos en todo momento buscarla dentro de nosotros para seguir viviendo.

Será amando a las personas que nos rodean como realmente son que les mostraremos respeto. Es aqui Cabe mencionar lo peligroso que puede ser renunciar a la porción de mujer que nos habita en nombre de la porción de madre, porque al renunciar a una cosa para ser completamente otra, corremos el riesgo de cobrarles demasiado caro a nuestros hijos esta renuncia. La trampa aquí es creer que, al dedicar todo nuestro amor y toda nuestra vida, al menos necesitarán estar a la altura de nuestras expectativas, necesitar convertirse en lo que creemos que es una buena persona y por qué no decir que necesitarán convertirse en lo que queríamos haber sido.

Anulándonos en nombre de los niños depositamos en ellos todos nuestros sueños, convirtiéndolos en una continuación de nosotros mismos y no en seres libres e independientes para ser lo que quieren ser. Y el peligro es que sucede de manera inconsciente y ni siquiera te das cuenta de que los has puesto en este lugar. Un buen radar puede ser prestar atención a lo feliz que realmente estás con algún logro y / o la amargura que te causa.

¿Imagina cómo se sienten tus hijos al sentir el peso de un logro que no es de ellos, solo para responder a sus expectativas? ¿Imagina el vacío de una conquista sin tu propio deseo? ¿Imagina cómo es vivir para los demás? De hecho, es posible que ni siquiera necesites imaginártelo porque ya vives así, dependiendo de tus hijos y luego conoces y sientes el peso y la soledad de esa elección en tu piel y carne.

Cuando no abdicamos, sino que logramos tener espacio para ser una mujer que también es madre, cuando nos dejamos realizar profesionalmente y encontramos espacio para disfrutar de este logro junto a la maternidad para que la posibilidad de una vida más liviana, aunque más intensa se haga realidad! Y eso sucede simplemente porque te reconoces como humano en cada una de estas facetas y como humano te reconoces como un fracaso y eso abre un horizonte de bondad hacia ti, tus hijos y todas las personas que te rodean. Y siendo amables con nosotros mismos y con los demás, aprendemos y enseñamos al mismo tiempo a amar y ser amados como somos y como son los demás.


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Reconociendo y viviendo la mujer que somos, así como la madre, hermana, esposa, amiga, finalmente viviendo todos los roles que elegimos vivir aceptando nuestras limitaciones y amplitudes nos da una perspectiva para vivir libremente e inspirando a todos los que nos rodean a ver, aceptar y vivir bien sus limitaciones y amplitudes.


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