«Me quedo ahí, admirando los recursos de la naturaleza». Carl Jung,

Que los ciclos de la naturaleza siempre hayan ayudado y guiado a las civilizaciones no es nada nuevo. Que la magia de la luz de la luna, los eclipses, los soles, los deslizamientos de tierra, los volcanes, los maremotos siempre hayan sido fuerzas que llamaron la atención de todos nosotros, tampoco es nuevo.

Cuando comienza el verano, los medios de comunicación están “empapados” de inundaciones y gente que lo perdió todo en la disputa por el espacio con la naturaleza. Es común en la misma temporada que la tierra se deslice, como si ningún obstáculo pudiera sujetarla.

Hace 56 años, en Paraná, se produjo el mayor incendio forestal del país, con 2 millones de hectáreas quemadas.

Dominar y contener la fuerza de la naturaleza es un desafío constante para todos los pueblos y edades. Sea cual sea el elemento, encontramos su fuerza que supera cualquier límite que podamos colocar.

Hay 4 elementos principales: Fuego, Tierra, Agua y Aire Sus conocidas manifestaciones: incendios naturales, volcanes e incendios encontrados en los incendios que arrasan ciudades y bosques pertenecen al fuego. Los terremotos y deslizamientos de tierra que causan víctimas cada año. Al agua los tsunamis y tsunamis. Ciclones de aire y tornados.

Los elementos también se encuentran en la acupuntura (Medicina Tradicional China). Esta ciencia surgió en China, hace unos 4.550 años. Solo 5: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. Cada uno de estos elementos designa un par de órganos en su aspecto yin y yang, cualquier desequilibrio sería, de manera simplista, la falta o exceso de energía en los pares. Este conocimiento siempre ha sido ampliamente utilizado por los orientales. Y ahora, con tantos dispositivos de medición y verificación, definitivamente han pasado del campo de la especulación al campo científico también en Occidente.

La astrología también utiliza este conocimiento para explicar la característica personal de cada signo a través de los elementos.

La psicología es otra ciencia que está muy interesada en estos símbolos. Los símbolos fueron el material de trabajo de Carl Jung, creador de la psicología analítica. Según su teoría, los símbolos serían el puente entre los contenidos inconscientes y conscientes. Solo podríamos tomar conciencia del contenido del inconsciente a través de símbolos.

Los psicólogos junguianos utilizan este conocimiento para ayudar a desarrollar la conciencia de sus analizandos, utilizando esta herramienta como apoyo.

Los 4 elementos principales, tierra, fuego, agua y aire, tienen varios significados que se les atribuyen. Pero trabajaremos con algunos específicamente:

Tierra: nuestro cuerpo siempre se ha atribuido a la madre tierra. Según la Biblia, venimos de él y volveremos a él. Solemos decir que la Madre Tierra nos cuida. Después de todo, nos da la comida que se planta y se cosecha. La tierra nos conecta, construye, genera y entrega. Lo que se refiere al embarazo y la generación pertenecería a la tierra. Como nuestra base. Pisamos el suelo y estar plantado en el suelo significa tener buenas raíces. Raíces que necesitamos para desarrollar lazos fuertes, ramas que necesitamos para comunicar y conectar, para tener copas bien desarrolladas (ideas y creatividad).

Fuego: el fuego es nuestra energía o espíritu. La pasión y motivación que nos mueven. Cautiva, quema y transmuta. Así como su acción tiene el poder de quemar y purificar todo lo que nos rodea. Usamos el fuego para muchos rituales que nos liberan de lo viejo, para dar lugar a lo nuevo. Nuestro espíritu se enciende cada vez que sentimos esta fuerte conexión en la meditación o la imaginación activa. ¡Nuestro gozo nos enciende, pero también nuestra ira!

Agua: gran parte del simbolismo del agua está vinculado a nuestras emociones. Nuestras emociones nos dan vida. Nuestras aguas interiores también muestran nuestro lado más oscuro y más oscuro, por lo tanto, nuestra sombra. Es difícil de ver en el fondo del mar. Nos enfermamos cuando nos lastimamos. Ser herido es estar lleno de aguas tranquilas. Llorar es muy doloroso, pero alivia nuestro corazón y luego nos sentimos más tranquilos. Porque aclaramos nuestro sentimiento. Dicen que debemos fluir como el agua. Evitando los obstáculos. Podemos ser más felices cuando somos más maleables y fluidos.

Aire: el aire son nuestros pensamientos. A menudo plagado. Las tormentas parecen vientos. Eso deja todo desordenado, impidiéndonos ver las situaciones con claridad. ¿Puedes ver cuando el viento es muy fuerte? ¿Has usado alguna vez la frase: estaba ciego en ese momento? En estos momentos calla, enfoca y decide. Pero el aire también es la respiración. La respiración da vida a las cosas. Con soplar apagamos muchos fuegos: eso es razonar muchas veces ante explosiones o destemperancia.

Somos los 4 elementos: cuerpo, energía, emoción y razón. Sin estas 4 instancias no estaríamos completos.

Parte del trabajo que vinimos a hacer aquí (si no todo) es desarrollar la conciencia de estar vivo y sobrevivir. Nos adaptamos a los requerimientos externos e internos.

Mirar todo como simbólico nos permite darnos cuenta de que la enfermedad que ataca nuestro cuerpo físico es un símbolo que quiere mostrarnos algo. Ciertamente íbamos en sentido contrario. O que la enfermedad emocional quiere mostrarnos la inutilidad de ciertos comportamientos, o incluso que nuestra pérdida de memoria quiere advertirnos que nos estamos quedando muchas cosas inútiles, así como nuestro nerviosismo y dolor nos pueden mostrar con quién estamos realmente enojados.

Un sistema de creencias es difícil de romper. Requiere determinación y trabajo duro y diario. Desde niños aprendimos nuestro lugar y valor dentro de la familia. No siempre es un lugar propicio, lo que nos sitúa desde pequeños para aprender a adaptarnos.

La adaptación a menudo viene en forma de persona: parecemos una cosa, pero en el fondo somos otra. Nos da mucha rabia y tristeza, parece que no estamos ahí.

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El análisis de los elementos es solo un simbolismo, una sugerencia para que pienses si tienes algo que puedes hacer o agregar, cambiar en ti mismo, en tu cuerpo, en tu mente, en tus emociones o en tu espíritu.

Hoy hay muchas oportunidades para reflexionar y ayudar. Diversas terapias, artículos, libros y programas nos ayudan a hacer una primera reflexión. Cuando sentimos que ha llegado el momento, la mayoría de nosotros opta por algunas terapias que profundizan el conocimiento de quiénes somos realmente y cuál es nuestra misión en este planeta.