Meditación

UNA La meditación se ha practicado durante milenios, especialmente en las antiguas culturas orientales. Utilizado principalmente en prácticas religiosas, como el hinduismo y el budismo, también fue practicado en Occidente por cristianos. Inácio de Loyola y Teresa de Ávila, en el siglo XVI, desarrollaron la práctica de la meditación cristiana a través de la lectura, la reflexión, la oración y la contemplación de temas religiosos.


La foto en tonos dorados muestra una vista parcial de las estatuas de Buda desde la parte posterior.  Justo en el centro, una imagen de Buda con una cara de perfil a la izquierda en postura de loto.  El sol radiante está casi en el centro de la foto, enmarcado a la altura de las manos de la estatua.

En el siglo XX, con la revolución aduanera impulsada principalmente por la cultura hippie, las disciplinas orientales se difundieron ampliamente, despertando así el interés por la meditación. Desde 1970, Psicología y Psiquiatría han desarrollado varias técnicas de meditación destinadas a reducir problemas mentales y físicos.

Meditar no es un «hacer» o «dejar de pensar», meditar es un estado natural y accesible para todos.

Significa ser consciente del momento presente, conectado y consciente de lo que sucede dentro y fuera de nosotros, en el aquí y ahora. Muchos creen que meditar es «dejar de pensar». Al contrario, debemos reconocer el fluir de nuestros pensamientos como un hecho, tratando de dejarlos pasar por la mente, sin prestarles más atención.

Las diversas técnicas ayudan a ejercitar y mantener el estado de atención plena. Una técnica puede ser adecuada para usted o no, son solo herramientas. Si se siente cómodo con uno en particular, intente practicarlo. Sin embargo, si sientes molestias, irritación y cansancio, busca otra técnica. Lo importante es la práctica constante.

Si no hay mucho tiempo para practicar durante el día, hágalo cuando se sienta cómodo. No se requieren horas y horas de práctica. Si meditas durante dos minutos, pero con total dedicación, será suficiente. Con el tiempo, podrá inventar una técnica propia. Y puede estar en un estado de meditación todo el tiempo, prescindiendo de la técnica.

Se pueden lograr muchos objetivos mediante la práctica de la meditación, los beneficios son innumerables en los niveles físico, emocional, mental y espiritual.

Practica diaria

Puede parecer un ejercicio muy sencillo, pero es uno de los más potentes y eficaces para quien quiera empezar a meditar. Proporciona relajación, desarrollo de la atención y concentración.


Foto en tonos neutros y azulados.  Dentro de una habitación cerrada por vidrio de arriba a abajo, una joven con el pelo recogido en un moño y ropa cómoda de invierno medita en la postura del loto (piernas cruzadas).  En la ventana, del lado derecho, una imagen reflejada de la montaña nevada.

Prepara un lugar cómodo y tranquilo (al menos al principio, si quieres usar música, pon algo suave para tocar). Asegúrese de que nadie interfiera con su ejercicio. ¡Apaga tu teléfono!

Preste atención a su postura: siéntese en una silla o banco, con la espalda recta, los pies en el suelo y las manos apoyadas en las piernas. Cierre los ojos o manténgalos entreabiertos.

Dirija su atención a su respiración. Al principio, comenzarás a controlar. Pero trata de observar sin esfuerzo. Sienta el aire entrando y saliendo de los pulmones. Si quieres, pon tus manos sobre tu vientre y siente cómo se mueve mientras respiras.

Observe cómo se siente. Tu cuerpo te dará varios signos (dolor, picazón, resfriado, etc.). Revisa tu estado emocional (irritación, sueño, tristeza o paz). No juzgues, deja que tu conciencia recopile la mayor cantidad de información posible. Reconoce todo lo que te está pasando.

Repite en tu mente: “Estoy tranquilo / tranquilo. Estoy en paz Estoy aquí, ahora mismo ”.

Cuando lo desee, finalice el ejercicio. Abra los ojos, mueva las manos, los brazos, los pies y levántese tranquilamente y reanude sus actividades.

La meditación se trata de ti, tu mundo interior, tus percepciones y sentimientos. No se pierda lo que descubrió durante la meditación. Escribe brevemente después de meditar sobre tus inspiraciones, tus percepciones, sentimientos y sensaciones corporales.

Esfuércese por hacer una variación de este ejercicio durante el día, deteniéndose por un momento, respirando una o dos veces lenta y profundamente, mientras se da cuenta de lo que le está sucediendo. Toma conciencia del momento en el que te encuentras y de lo que te rodea. Al hacer esto, reducirá inmediatamente la tensión, el estrés y la ansiedad, al mismo tiempo que podrá dirigir su concentración hacia donde se necesita, ya sea en el trabajo o en los estudios.

Referencias

«Meditación» – https://pt.m.wikipedia.org;

«Meditación El camino interior» – Naomi Humphrey – Editora Ground Ltda. – San Pablo.


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