Misterios insondables del sentimiento

En la mas desnuda y pura de mis vivencias
algo se proyectó más allá de los límites del conocimiento:
cuando se hace necesario tocar otro ser,

Silencio lo racional y hago espacio para el corazón.

Pronto escucho tu voz hablando de lo que está lleno en el pecho

y no solo lo que dicta el cerebro,

diciendo de las cosas que no se dicen,

escuchando todo lo que no escucho de palabras,

atento a lo que brota de la conciencia mayor.

En las curvas de las letras se repite el fenómeno:

las palabras corren en el papel mientras se sienten

es que se adelanta a mi pensamiento,

desde el centro del ser hasta la puerta de salida!

Y es en este momento mágico que siento mis dedos trabajando

del mismo corazón que pide espacio.

Y he aquí, ocurre un resultado mágico

cuando me descubro aprendiendo de lo que sale de mis labios,

y con lo que me revelan las yemas de mis dedos

como si ellos y yo fuéramos cosas diferentes

y no me quedaba nada más que hacer de intérprete.

Los labios y las manos actúan como meros instrumentos

Corriendo para servir a su señor supremo,

Nada más que un arroyo que brota de ese rincón físico

que profundiza en los insondables misterios del espíritu

Con su único comando en el corazón.

El corazón es la guía y yo solo me dejo guiar.

Él encarnando al maestro y yo a su aprendiz.

El corazón en la silla del conocimiento superior,

Me encantó el embriagador placer de sentirme alimentado.

Conciencia en forma líquida que corre por mis venas

Yendo por todo el cuerpo hacia la mente,

que luego te da cobijo, solícito y agradecido,

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