Niños mimados: ¿Podemos corregir su comportamiento?

Niños mimados: ¿podemos corregir su comportamiento?

Los niños mimados no pueden manejar sus emociones, tienen poca tolerancia a la frustración y, a veces, son groseros. ¿Es posible corregir su comportamiento? Descubrámoslo juntos.

«No me obedece», «No soy capaz de enseñarle a comportarse», «Constantemente hace un berrinche», «No sé qué hacer». Estas frases suelen ser dichas por los padres de niños mimados. Tienen varias actividades con sus hijos y tratan de ser un ejemplo para ellos, pero nada parece funcionar.

Cuando los esfuerzos de los padres fallan, contratar a un profesional puede ser la solución más inteligente. Al utilizar las herramientas adecuadas, aumenta las posibilidades de un cambio.

La ausencia de límites y reglas es una de las principales razones por las que un niño es malcriado. Sin embargo, otros factores promueven este comportamiento.

Niños mimados: establezca límites y reglas consistentes

Para corregir la conducta de los niños mimados es necesario establecer límites, que deben aplicarse de manera coherente según el contexto. Qué significa eso? Los límites son útiles cuando representan un punto de referencia para el niño. Además, duplican su valor cuando el niño se da cuenta de que existen para evitar que se encuentre en situaciones de riesgo.

A veces, sin embargo, en situaciones difíciles, como las que se vivieron durante el encierro, es normal permitir que los niños violen algunas reglas y tratar de compensar las molestias con concesiones. Esta actitud puede ser contraproducente, porque los niños pueden perder de vista la importancia de los límites.

«Un niño mimado e ilimitado puede convertirse en un tirano de sus padres».

-Anónimo-

Niños mimados: refuerzo positivo mejor que castigo

Muchos niños mimados (y no mimados) saben que su comportamiento tiene un lado positivo: solo reciben atención cuando se portan mal. Sin embargo, cuando reciben educación, reciben el peor castigo: la indiferencia de los padres. A menudo son rebeldes porque esta es la única forma de obtener la atención deseada, aunque les gustaría obtenerlo de otra manera.

Por otro lado, es importante premiar la buena conducta con un refuerzo positivo (incompatible con la desobediencia), por ejemplo reconociendo que el niño ha manejado bien su enfado hacia su hermano, es decir, no lo ha insultado ni agredido. El pequeño comprende así lo que está bien y lo que está mal. Recibir un refuerzo positivo de los padres por la iniciativa personal aumenta la confianza y la autoestima de los niños.

Este método educativo debe reemplazar el castigo. El primer resultado más evidente es que la dinámica de comportamiento del niño cambia: ordena la habitación solo, abraza a su hermano pequeño, hace los deberes sin que nadie se lo diga, apaga la televisión cuando está estudiando, etc. Es importante que los padres promuevan estas iniciativas.

Además, también es bueno para los padres. La capacidad de recompensar al niño produce mucha más satisfacción que imponerle un castigo y verlo sufrir. Se puede educar de forma inteligente, evitando que padres e hijos sufran.

La disciplina es compatible con el amor

Los niños mimados pueden hacer que muchos padres se enojen. En este momento, sin embargo, debería prevalecer el autocontrol de los adultos, aunque puede ser extremadamente difícil. Ciertamente sucede cuando los padres están cansados, acaban de llegar a casa del trabajo o han tenido un mal día.

Para evitar estas situaciones desagradables, puede ser útil tener en cuenta algunas estrategias a adoptar de forma sistemática:

  • Los niños necesitan el amor incondicional de sus padres (con amor no se puede regatear). Los expertos recomiendan una educación basada en el refuerzo positivo, de la que ya hemos hablado.
  • Anime a los niños a expresarse. A menudo con niños mimados frases como «Cállate ahora», «¡Ya es suficiente!» o «No me gusta cómo te comportas». Pero si, en cambio, los animamos a expresarse y les mostramos la mejor manera de lograr que los demás escuchen, los educamos. Indirectamente es como si les dijéramos que hay mejores formas de expresarse sin necesariamente utilizar la violencia o los gritos.
  • Si los niños están muy enojados, es mejor no interactuar con ellos. Este consejo también se aplica a los adultos. Interactuar cuando la carga emocional es alta no es bueno. Los padres pueden explicarles a los niños que cuando están tranquilos, pueden hablar. Una vez que se restablezca la calma, se les debe animar a que expresen sus emociones y sentimientos.
  • ¡No al chantaje emocional! El chantaje emocional no demuestra amor y no es educativo. Ofrecer un caramelo a los niños para que cambien su comportamiento es una dinámica que les causará muchos problemas. Al hacerlo, también aprenderán a relacionarse de esta manera, lo cual no es saludable.

Los niños mimados no son felices.

Conclusiones

Estas estrategias permiten a los padres comprender por qué sus hijos son malcriados. Dejas de adoptar una conducta cuando desaparece el factor que la estimula o cuando adoptas otras conductas en las que tienes un mayor interés.

La tecnología, el conocimiento y la educación están en constante evolución. Sin embargo, educar a los niños sigue siendo un desafío. Hoy los conocimientos y recursos disponibles nos permiten educar a los niños sin volverlos mimados y caprichosos.

Sabemos, de hecho, que el amor incondicional es compatible con la disciplina y que el cariño y la escucha activa no contrastan con la imposición y el respeto de las reglas. La educación no es solo una cuestión de blanco o negro, sino una escala de grises que debemos utilizar de forma inteligente.

  • Céspedes, A. (2007). Niños con pataleta, adolescentes desafiantes. Como manejar los trastornos de conducta en los hijos. Ed Vergara, Chile.
  • Larocca, F. E. Abecedario ‘N’es por Niños malcriados: la disciplina y sus efectos….