No poder confiar más en los demás

No poder confiar más en los demás

¿Por qué es tan difícil para algunos confiar en otros? ¿Por qué algunas personas tienen miedo de iniciar una relación o hacer amigos? Te lo explicamos en este artículo.

Para algunas personas, ya no poder confiar en los demás, por lo tanto, no poder iniciar nuevas relaciones, es un hecho. En la soledad de sus mentes, vuelven sobre sus vidas dándose cuenta de que no han construido ningún vínculo durante mucho tiempo.

Cada uno de nosotros se mueve a diferentes velocidades en términos de confianza en los demás. Hay quienes desarrollan un apego casi instantáneo, quienes ofrecen y ponen todo en el otro: confidencias, complicidades y esperanzas. Otros, en cambio, son más prudentes, dosifican afecto y concesiones basadas en el peso de la reciprocidad y un instinto bien meditado.

Por el contrario, también hay quienes necesitan mucho más tiempo, pero también quienes admiten que ya no pueden confiar en los demás. Cada vez más personas en terapia dicen que no pueden establecer nuevas relaciones emocionales. Incluso quienes dicen estar mejor sin amigos son conscientes de que la ausencia de vínculos sociales sólidos genera algunas deficiencias, cierta tristeza.

Es un tema complejo sobre el que vale la pena reflexionar. Después de todo, somos una sociedad hiperconectada, vivimos en un mundo donde teóricamente es más fácil encontrar nuevos amigos o socios; sin embargo, la calidad de estos vínculos no siempre es satisfactoria ni genera felicidad.

Ya no poder confiar en los demás: ¿por qué sucede esto?

Vivir sin poder confiar produce una mala calidad de vida. Esta frase puede parecer demasiado contundente, pero por sí misma define una trama existencial suficientemente real. La confianza es sin duda un motor impulsor en el ser humano; una dimensión que va mucho más allá del contexto relacional.

Necesitamos, por ejemplo, confiar en que cuando salgamos de casa nadie nos hará daño, que el ascensor que cojamos no fallará y que la conducción de nuestro coche irá sobre ruedas.

Lo opuesto a la confianza es la desconfianza, y el miedo es un componente integral de esta última. Las personas que viven bajo el peso de las decepciones, las heridas del pasado y el miedo a ser traicionadas de nuevo no solo albergan tristeza y frustración, sino también miedo. Y eso hace que su vida sea menos placentera, menos satisfactoria.

Comprender por qué una persona ya no puede confiar en los demás, conviene reflexionar sobre los aspectos que describimos a continuación.

Pisantrophobia, no poder confiar en los demás porque tienes miedo

Sabemos que hoy en día tenemos una etiqueta para casi todos los comportamientos. Nombrar comportamientos o miedos específicos no los convierte necesariamente en categorías clínicas como tales. Ocurre, por ejemplo, con la siguiente definición.

La pisantrofobia es el miedo irracional a establecer relaciones emocionales. Sin embargo, esta fobia no aparece en Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5) como cuadro clínico oficial.

Esto se debe a que, a menudo, detrás de esta realidad hay historias de traumas, profundas decepciones y experiencias sin resolver que afectan el presente. Y este es el verdadero problema que hay que afrontar. No basta con detenerse en la superficie de la definición «sufro de pisantrophobia»; la clave, el propósito, es entender por qué. A continuación describimos algunos desencadenantes.

La calidad de los lazos durante nuestra infancia.

El vínculo con los padres es la primera relación basada en la confianza que establecemos en nuestra vida. Si desde temprana edad faltan aspectos esenciales como el bienestar, la seguridad o la validación emocional, comienzan los problemas.

Cuando las principales figuras de apego están ausentes o distorsionan el concepto de amor y cuidado, se desarrolla un sentimiento primordial de desconfianza.

¿Ya no puedes confiar en los demás? Al centrarse en las pérdidas

A lo largo de la vida acumulamos numerosas experiencias gracias a las relaciones que establecemos a lo largo de nuestro camino. Algunos son positivos y otros no. Estos últimos, sin embargo, suelen tener un mayor impacto en nuestro tejido emocional y psicológico: nos rompen, nos desaniman, nos decepcionan.

Este sufrimiento es tanto más intenso cuanto más íntimo era el vínculo: una amistad, una historia de amor o un familiar cercano. Descubrir que no somos tan apreciados como imaginamos o que la traición y las mentiras son parte de la relación puede cambiarnos. Nos volvemos más suspicaces, resentidos e incluso fríos.

Centrar nuestra atención solo en las personas que nos han hecho daño tiene un precio muy alto. Eso es hacer tuya la peligrosa idea de que no debes confiar en los demás, que lo mejor es protegerte.

¿Qué hacer si ya no confía en los demás?

Cuando la traición se experimenta de primera mano, no es fácil seguir confiando. Sin embargo, se trata de una herida que debemos curar para recuperar algo de la felicidad perdida. Es necesario otorgarse nuevas oportunidades a uno mismo y a los demás. Nunca es saludable vivir con resentimiento.

Lógicamente, si ya no confiamos en las personas es por nuestras experiencias, pero no es bueno vivir proyectado en el pasado, en lo que está detrás de nosotros. La vida fluye ante nosotros, aquí y ahora.

Tener confianza significa darse nuevas oportunidades para ser feliz, y para ello conviene reflexionar sobre los siguientes pasos:

  • Curar heridas pasadas. Para entablar relaciones de calidad es fundamental sentirse bien consigo mismo, tener una buena autoestima. Una mala relación pasada no puede afectar la oportunidad de disfrutar de un vínculo de calidad en el presente.
  • Reduce tus expectativas que son demasiado altas. No esperes devoción absoluta o complicidad perfecta después de unos días. Acepta que todos somos imperfectos.
  • No mida lo que hace esperando exactamente el mismo tratamiento a cambio. Más bien, exija sinceridad y autenticidad.
  • Muévete paso a paso, prueba a las personas que te rodean, ábrete lentamente y deja que los demás se abran a ti. Establece el ritmo que te haga sentir más cómodo en la relación., ya sea una amistad o una relación amorosa. Si el otro es digno de confianza, respetará su tiempo.

Para concluir

Más allá de lo que uno pueda pensar, hay muchas personas que sienten el dolor de la decepción. Y muchos de ellos han dejado de confiar en los demás. Nadie merece despertarse todos los días con tanto peso en el corazón. Confiar significa vivir, intentemos de nuevo.