¿No puedes relajarte? 3 posibles razones

¿No puedes relajarte? 3 posibles razones

¿Sientes que nunca podrás relajarte? Intentas con todas tus fuerzas, conoces las técnicas pero no obtienes resultados, ¿por qué? ¿Qué hay detrás de esta dificultad?

No poder relajarse puede no depender de un compromiso o esfuerzo dedicado. Quizás haya algunos factores en los que nunca habías pensado y que dificultan la relajación. Hablemos de esos bloqueos que operan por debajo de nuestra conciencia, impidiendo que olvidemos la ansiedad.

Una de las principales razones por las que no podemos relajarnos es la dificultad de desconectarse de compromisos o presiones externas, que nos afectan incluso si no se nos imponen explícitamente.

Otra razón es la tendencia a sobredimensionar nuestro ego. Dar demasiada importancia a la individualidad genera fuertes tensiones: termina por transformar el ego en una armadura rígida que nos protege, pero que nos separa del mundo. ¿De dónde viene tanto estrés? ¿Qué nos impide relajarnos?

«El agua suave fluye donde el arroyo es profundo».

– William Shakespeare –

1. El culto a la productividad

Muchas veces no podemos relajarnos porque necesitamos calma y silencio. En cambio, vivimos en un mundo que nos empuja en otra dirección: movernos constantemente e intercambiar información sin parar. El estilo de vida actual es a menudo agitado; las empresas nos quieren rápidos, ágiles y productivos todo el tiempo.

Ahora estamos tan condicionados que la calma nos hace sentir culpables, perezosos o irresponsables. No hacer nada es, para una parte de la sociedad, perder el tiempo. Por otro lado, hacer un buen uso del tiempo significa tomar medidas, si es posible haciendo más de una actividad al mismo tiempo. Esta es la idea detrás del culto a la productividad.

Hablamos de productividad en términos económicos, porque desde el punto de vista humano esto implica muchas veces una total improductividad. El miedo a perder el tiempo es tan fuerte que rechazamos la mera idea de detenernos un momento. En estas condiciones, es imposible relajarse.

2. El condicionamiento a las apariencias

No poder relajarse a menudo se debe al peso de las apariencias.. Desde hace varios años se establece otro culto: el cuerpo. El cuidado del cuerpo se ha convertido en un imperativo a seguir en el poco tiempo libre que tenemos disponible.

El cuerpo se ha convertido en una obsesión: el ejercicio físico, la nutrición, el sol y mucho más son los medios para lucir perfecta a los ojos del «Gran Hermano». Por supuesto, todo esto es bueno para nuestra salud, pero en muchos casos juega un papel secundario. Queremos vernos delgados y hermosos para encajar en un estereotipo de belleza e inteligencia.

Pero al hacerlo, ¿realmente nos cuidamos? ¿Cómo es posible relajarse cuando los objetivos a alcanzar son tan exigentes?

3. No poder relajarse debido al apego

El apego es también una forma de condicionamiento, pero más profundo. Podemos desarrollar formas de apego a ideas, tradiciones, emociones o errores. Existe, por así decirlo, una fuerza que nos empuja a ver y mantener la realidad tal como es. Además, debemos permanecer como estamos para evitar enfrentarnos a la incertidumbre.

Los apegos a menudo impiden que la mente fluya libremente y vaya a donde realmente quiere ir., incluso si creemos que es gratis. Ponen en juego esa tensión entre el deseo de mantener nuestros hábitos, afectos, posesión de las cosas y el cambio constante de la realidad. Los cambios nos estresan y ocurren todo el tiempo; así permanecemos en un estado de resistencia inútil.

Luchar contra el flujo natural de las cosas no es solo una batalla perdidapero también evita que la mente sea flexible. Ésta es una de las razones por las que es posible que no pueda relajarse: resistencia al cambio, apego a la creencia de que la realidad que queremos existe para siempre.

Mantenerse tenso o atrapado en el estrés no es una actitud saludable. No solo dificulta el control de las emociones, sino que también puede enfermarnos físicamente. Encontrar formas de relajación es una parte esencial del bienestar mental. Por eso vale la pena reflexionar sobre este punto e intentarlo.

Walker, C. E. (2002). Aprenda a relajarse: las técnicas y ejercicios más eficaces para la relajación física y mental. Editorial AMAT.