Personas hipocondríacas y cómo ayudarlas

Personas hipocondríacas y cómo ayudarlas

¿Qué es la hipocondría? ¿De que viene? ¿Cómo podemos ayudar a las personas que la padecen? En este artículo intentaremos dar respuesta a estas preguntas.

Ayudar a las personas hipocondríacas no suele ser fácil. Exponerse a los síntomas preocupantes que se manifiestan puede provocar frustración y fatiga en el entorno familiar cuando los recursos disponibles son limitados. Además, muchas veces estos individuos pueden sentirse incomprendidos por su entorno, que a sus ojos no comprende sus quejas, reforzando la sensación de soledad y aislamiento.

Independientemente de si la enfermedad es real o imaginaria, los síntomas físicos se sienten realmente, no una simulación. Aunque las pruebas excluyen la presencia de una enfermedad de naturaleza física, la persona hipocondríaca solicita más exámenes y pruebas para confirmar su sospecha o para apoyar sus creencias frente a otros.

Factores emocionales y conductuales de la hipocondría.

La hipocondría es la preocupación excesiva por la salud del individuo y las posibles causas desencadenantes. El principal componente emocional de la hipocondría es el miedo. Un miedo dirigido en particular a la salud.

Por lo tanto, el individuo atribuye la mayoría de las señales que envía el cuerpo a una enfermedad potencialmente grave, que pone en peligro el bienestar e incluso la vida. Muy a menudo el miedo se asocia con la ansiedad, como parte visible de los trastornos de ansiedad, en concreto estamos hablando de ansiedad generalizada.

Entre las personas hipocondríacas son igualmente comunes. autoexploraciones repetitivas para detectar cambios potenciales (lunares, peso, heridas, dolor, etc); intentan extrapolar a partir de estas observaciones pruebas de que la enfermedad es real.

Hipocondría en la red: una colección de enfermedades

¿Qué resultados da Google si buscamos «dolor de cabeza»? La lectura de ciertos síntomas asociados con una enfermedad grave allana el camino para el autodiagnóstico. A partir de ese momento, el individuo buscará más información aceptando aquellas que coincidan con el diagnóstico inicial y descartando el resto (sesgo confirmatorio).

De este modo, las herramientas de búsqueda en línea se convierten en un arma de doble filo. Información al alcance de todos, mal gestionada y mal interpretada, puede alimentar miedos que provocan ansiedad en el sujeto, dificultando, en muchos casos, la intervención. La persona está convencida de que tiene un problema real y que éste no es producto de su angustia.

¿Cómo ayudar a las personas hipocondríacas?

En algún momento de nuestras vidas y bajo ciertas circunstancias, todos hemos demostrado ser bastante hipocondríacos. Sin embargo, esto tiende a persistir en el tiempo en personas hipocondríacas, que ignoran la opinión del especialista.

La persona está convencida de que padece una enfermedad grave, no encuentra alivio en los resultados de las pruebas y en la interpretación del médico. Sin embargo, algunos consejos pueden ser útiles.

Valorar los sentimientos de las personas hipocondríacas

Este es un paso muy importante. En algunos casos, las personas hipocondríacas sienten que tienen un muro por delante que les impide expresar sus síntomas y temores.

Dar valor a la experiencia significa ponerse en el lugar de la persona. No es fácil y muchas veces fallamos al recurrir a soluciones más simples y peligrosas, que expresamos a través de frases como las siguientes:

  • «No es nada»
  • «Verás que el médico te dirá que no es nada»
  • «Mi padre estaba realmente enfermo con esta enfermedad, y si la tuvieras no estarías así»
  • «Pero si el médico ya le ha dicho que este no es el caso, ¿por qué quiere ir allí de nuevo?»

Aléjate del círculo vicioso del malestar

Esto significa Evite alimentar las quejas del individuo. A menudo, la persona hipocondríaca necesita sentirse tranquilizada por sus conocidos; de alguna manera, debe escuchar a los demás que no está enferma, e incluso que su enfermedad imaginaria tiene un pronóstico positivo.

La calma que proviene de la tranquilidad de los demás, sin embargo, generalmente no dura mucho, porque la persona no tarda en pedir nuevas palabras de consuelo, entrando en un círculo vicioso.

Implementar acciones alternativas a los comportamientos tranquilizadores

Con esto nos referimos a las actividades que son del agrado de la persona e incompatibles con las autoexploraciones encaminadas a confirmar la enfermedad.

Hacer deporte para distraerse puede actuar como un factor de estrés al principio, ya que la actividad física puede producir señales que el individuo podría asociar con el material recolectado para sustentar sus sospechas, sus miedos y su autodiagnóstico.

Sin embargo, después de un cierto período de tiempo y dependiendo de la condición física del sujeto en ese momento dado, generalmente predomina una sensación de bienestar que difícilmente está a tono con los miedos del paciente.

Ayude a las personas hipocondríacas a pedir ayuda

La situación podría ir mucho más allá de los recursos a nuestra disposición, socavar nuestra paciencia y nuestras energías. Llegar a este punto nunca es aconsejable; mejor pida ayuda lo antes posible. Si aún no lo ha hecho, sepa que no puede esperar más. Es necesario ayudar y animar a la persona a que contacte con el psicólogo.

Las personas hipocondríacas pueden ser reacias a dar este paso: pueden pensar que es completamente innecesario. Para animarlos a acudir a un especialista, podríamos señalar que necesitan a alguien que les ayude a calmar sus ansiedadesen lugar de acusarlos de hipocondría. Esto aunque sospechamos que esta es precisamente la causa de su malestar.

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